La lucha contra las drogas debe centrarse en los grandes grupos criminales y abandonar un modelo represivo que castiga de forma desmedida a los pequeños consumidores y a las poblaciones más vulnerables, demandaron este jueves varios expresidentes latinoamericanos.

Así lo pide la llamada “Comisión Global sobre Política de Drogas”, creada en 2011 por líderes políticos, intelectuales y expertos, y formado por 26 personalidades, incluidos 14 ex jefes de Estado o de Gobierno y dos premios Nobel, en su más reciente informe publicado este jueves.

Mejorar la lucha antidrogas

 

El documento, titulado “La aplicación de las leyes de drogas”, analiza cómo minar el poder de las grandes organizaciones criminales que se alimentan de una demanda constante de drogas, principalmente desde los países y las regiones más ricos, como EE.UU. y Europa.

Esta Comisión cuenta, entre otros destacados miembros, con los expresidentes de Colombia César Gaviria y Juan Manuel Santos (Nobel de la Paz 2016); Fernando Henrique Cardoso, de Brasil; Ernesto Zedillo, de México; y Ricardo Lagos, de Chile; así como con el Nobel de Literatura peruano Mario Vargas Llosa.

“Las personas más peligrosas y protegidas suelen escapar, mientras que a la gente corriente que consume sustancias ilegales las políticas de drogas represivas y anticuadas les destrozan la vida”, sostiene Santos.

El expresidente colombiano aconseja: “Para combatir la delincuencia organizada, los Gobiernos deben seguir el rastro del dinero”.

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En línea con sus anteriores informes, se defiende la regulación de las drogas para reducir el mercado ilegal, que beneficia sobre todo a los grandes grupos criminales y, de esta forma, debilitar su pernicioso poder.

Como ejemplo, el documento destaca que la regulación del consumo de cannabis en varios estados de EE.UU. ha conllevado una caída del negocio para los narcotraficantes mexicanos.

“La legalización en los Estados Unidos ha dado lugar a una reducción de la demanda del cannabis con el que trafican los grupos mexicanos de la delincuencia organizada. El volumen medio de cannabis incautado por las fuerzas de frontera de los Estados Unidos entre 2013 y 2018 ha disminuido un 78 %”, señala el reporte.

Crítica a la “guerra contra las drogas”

“La ‘guerra contra las drogas’ en todo el mundo ha alimentado y potenciado, en contra de sus objetivos declarados, la delincuencia organizada transnacional”, sostiene el informe, que es especialmente crítico con la militarización de la lucha antidrogas.

Al mismo tiempo, “esa ‘guerra contra las drogas’ se convirtió en una guerra contra las personas: cocaleros que perdían sus tierras, consumidores a los que se les negaban servicios de salud, personas condenadas a largas penas de prisión y transeúntes muertos o heridos por la violencia relacionada con las drogas”.

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Ruth Dreifuss, ex jefa de Estado de Suiza y presidenta de la Comisión, hace un llamamiento a la comunidad internacional para centrarse “en la reducción del poder de las organizaciones criminales”.

En la última década, resalta la Comisión, cientos de miles de personas han muerto por unas políticas basadas en la mera prohibición, que “han enriquecido y dado poder a organizaciones criminales, alimentado la corrupción y el blanqueo”.

De la misma forma, ese enfoque ha contribuido “al aumento del narcotráfico”, así como al del número de “Estados fallidos semicontrolados por organizaciones delictivas”, sostiene Dreifuss.

La Comisión recuerda que desde 2011 demanda políticas de despenalización del consumo y castigos alternativos a la cárcel para los eslabones más bajos y no violentos del mercado de drogas.

Penas excesivas para los débiles …

Las políticas represivas contra los consumidores y pequeños traficantes llenan las cárceles, convertidas en centros de reclutamiento para los grandes narcos.

Según la Comisión, que cita datos de la ONU, el 20 % de la población carcelaria mundial está condenada por delitos relacionados con las drogas y, de esta, el 21 % por posesión para consumo personal.

“Los sistemas penitenciarios de América Latina y el Caribe han sido calificados de ‘centros de reclutamiento y viveros para la delincuencia casi perfectos'”, critica el reporte.

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Al mismo tiempo, se debe luchar con más energía contra los elementos “más peligrosos y más protegidos del mercado ilegal: quienes se benefician directamente del paradigma vigente de la prohibición y se ven favorecidos frente al sistema represivo porque gozan de acceso a riqueza, conocimientos y servicios jurídicos”.

Y Demasiado leves para los poderosos

El informe destaca que mientras el castigo contra los elementos menos poderosos es desproporcionado, la persecución contra los que han amasado fortunas gracias al narcotráfico es demasiado débil.

Estos grupos criminales utilizan, por un lado, la corrupción para socavar la autoridad del Estado y debilitar las instituciones y los procesos democráticos, y por el otro, recurren a la violencia para intimidar y disuadir a candidatos que puedan representar una amenaza para sus intereses.

“El blanqueo de las ganancias procedentes del tráfico de drogas y la delincuencia organizada se ve facilitado por la falta de transparencia del sistema financiero mundial, en especial por el uso de jurisdicciones extraterritoriales y sociedades ficticias anónimas”, afirma el reporte sobre el uso de paraísos fiscales.

Cambio de enfoque

Teniendo en cuenta esta situación, el documento aboga por reconocer el fracaso del enfoque represivo, replantear una estrategia integral que tenga en cuenta el carácter transnacional del narcotráfico e impulsar cambios en la ONU para mejorar los resultados.

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La actual estrategia, sostienen, está basada en eliminar la producción, el comercio y el consumo de droga poniendo “el acento en los actores de bajo nivel”, lo que ha “difuminado las definiciones y los niveles de responsabilidad dentro de la cadena delictiva”.

El documento señala que la respuesta del sistema internacional es fragmentada y poco eficiente, ya que no existe ningún mecanismo de cooperación, y los organismos de la ONU definen, por ejemplo, cada uno por sí mismo qué entienden por delincuencia organizada.

“El sistema multilateral ha abordado las drogas como un tema aislado con una gran carga política, perdiendo el contexto más amplio de otras amenazas delictivas, y olvidando que las organizaciones de la delincuencia en todos los mercados se ven impulsadas por factores interconectados”, concluyen.

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