Hace exactamente un año, el FBI desmanteló uno de los mercados virtuales más populares de productos ilícitos.

El nombre del sitio era Silk Road. El servicio era algo así como un Amazon donde podían conseguirse desde narcóticos hasta documentos falsos. 

Pero, como era de esperarse, el cierre del negocito generó la apertura de muchos otros que buscan satisfacer a la ‘huérfana’ clientela. Obvio… mientras haya demanda, la oferta seguirá ‘vivita y coleando’. Así lo anticipó The Atlantic, un año atrás, justo cuando se cerró Silk Road. 

Para entender mejor este cuento, vayamos por partes. 

Estos mercados negros no operan en la red ‘natural’ de Internet, sino en una red paralela. La denominan la ‘red oscura’, aunque se le conoce más comúnmente con su nombre en inglés, ‘The Darknet’.

Según la revista de tecnología Wired, la ‘Darknet’ es una ‘red de redes’ secretas que no pueden ser leídas por un buscador regular. Para acceder a ellas se necesita un software especial, un sistema que encripta el tráfico para mantener un relativo anonimato; de otra manera, cada transacción tendría trazabilidad para cualquier usuario de Internet, un escenario poco o nada deseable para una economía ilícita.

Así es que, usted, estimado lector regular, no tiene acceso a esta red… a menos que sea un hacker, uno de verdad (mucho más experto que Sepúlveda).

En fin. El asunto es que luego de que Silk Road feneciera (o la hicieran fenecer), surgieron muchos sitios por el estilo en la Darknet, incluido Silk Road 2.0, una no tan gigantesca como su predecesora, pero sí la más popular en la esfera oscura de hoy. 

El programador Daryl Lau se dio a la labor de cuantificar las transacciones que sucedían en Silk Road 2.0, específicamente las relacionadas con drogas ilícitas. El hombre, obviamente, es un experto en codificación y logró ingresar en la red oscura. Luego compartió sus hallazgos en su propia página web.

Al prinicipo, Lau no sabía por donde empezar. Decidió enumerar las drogas conocidas y cuantificar el número de transacciones que cada droga arrojaba en el sistema. Cabe anotar que su lista es solo un cuarto de la variedad de productos que se venden en este mercado. 

La siguiente gráfica, extraída del estudio de Lau, ilustra el número de transacciones por cada droga, lo que indica cuáles son las más apetecidas en la Darknet: 

Gráfica: Daryl Lau

  • MDMA (éxtasis): 1.321
  • Marihuana: 761
  • LSD: 523
  • Cocaína: 475
  • Anfetamina: 215
  • Heroína: 150
  • Ketamina: 67
  • Opio: 53
  • Mescalina: 20
  • TOTAL: 3.585

Está claro que el éxtasis es la droga más popular, seguida de la marihuana y el LSD. La cocaína y las anfetaminas pasan al cuarto y quinto lugar, respectivamente. 

Por optro lado, esta gráfica se refiere a otro aspecto que revela el nivel de popularidad de cada una de las drogas: los ‘ratings’. Cada droga tiene un número de ‘reseñas’ voluntarias, es decir, testimonios de los mismos consumidores que ayudan al resto de usuarios a determinar la calidad del producto. Según Lau, este podría ser un inidcador de nivel de consumo, dado que solo quien consume el producto puede calificarlo:

Gráfica: Daryl Lau

Tal como sucede en otros sitios de compras online, los comunes y silvestres, la calificación del producto se hace con un sistema de puntos de 1 a 5.

En promedio, Lau encontró 29 reseñas por producto:

  • MDMA: 33822
  • Marihuana: 28213
  • LSD: 12122
  • Cocaína: 16591
  • Anfetamina: 6251
  • Heroína: 3132
  • Ketamina: 1504
  • Opium: 1256
  • Mescaline: 62
  • TOTAL: 102953

De acuerdo con un artículo del Washington Post, Christopher Tarbell, agente del FBI, asegura que la calidad de las drogas es una de las ‘virtudes’ de la red oscura. “Pruebas de estas drogas han sido examinadas en laboratorios y típicamente han mostrado altos niveles de pureza cuando han sido referenciadas en Silk Road”, comentó al medio.

El mismo artículo del diario norteamericao señala que el FBI estima que Silk Road logró un ingreso de 1.2 billones de dólares en tan solo 2 años y medio de existencia, aunque no hay evidencia concreta que verifique esa cifra.

Algo sí se puede verificar con un estudio realizado por la organización Digital Citizen Alliance: el cierre del sitio más grande del negocio de productos ilícitos en la red estuvo lejos de detener el mercado; por el contrario, disparó la proliferación de muchos otros sitios con el mismo propósito que satisfacen las ‘necesidades’ de sus clientes.

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