Su presidente, Ka’rol Kittl, ha explicado a Efe que presentarán los estatutos para cumplir las normas de asociaciones sin ánimo de lucro: “Imitamos a entidades similares que existen en Madrid, Barcelona o Mallorca”, indica.

 

El colectivo actuará en el ámbito legal y dará respuestas a las solicitudes gubernamentales, del Consell, Guardia Civil o cuerpos de policía.

Entre sus objetivos está el de reducir el mercado negro que crea una imagen negativa de los consumidores habituales, proteger el consumo de menores reduciendo el tráfico callejero, apoyar el uso terapéutico con productos de elaboración propia y prevenir sobre la cultura “cannábica” ecológica, con productos naturales.

La iniciativa es cooperativista, compartiendo gastos del local y del cultivo. Cada socio estimará la cantidad de consumo para aplicar la proporción a aportar y los excedentes se donarán a pacientes bajo prescripción médica.

Además de cumplir con las obligaciones fiscales, la asociación actuará legalmente. Los cuerpos policiales tendrán información detallada de los socios, DNI y carné de asociado, y detalles de ubicación y horarios del centro, así como un sistema de protección de alarma conectado a sus centrales.

“El objetivo es demostrar que no es necesario estar ocultos ante una realidad patente. El consumo de cannabis existe, no podemos obviarlo y seguir con esta hipocresía. Los consumidores no negamos nunca este hecho, no tenemos por qué escondernos, las autoridades podrán visitarnos en cualquier momento y verificar que no existe venta bajo ningún concepto”, afirma Ka’rol Kittl.

Según los miembros del club, la Fiscalía General del Estado -circular 1/1984- establece que el consumo máximo diario de derivados del cannabis es de 5 gramos de hachís, 15 a 20 gramos de marihuana y 0,6 gramos de aceite de hachís.

Fuente y más información: http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=358346