El TS ha modificado la medida por una suspensión de empleo y sueldo por un tiempo de un año

El Tribunal Supremo (TS) ha obligado a readmitir a una soldado destinada en Zaragoza que fue expulsada del ejército por consumo habitual de cannabis, y ha modificado la medida por una suspensión de empleo y sueldo por un tiempo de un año.

La medida de separación del servicio fue firmada el 8 de abril de 2014 por el ministro de Defensa, que la confirmó el 25 de septiembre de ese mismo año sobre la base de lo establecido en la Ley de Régimen Disciplinario de las Fuerzas Armadas. A la soldado se le tomaron muestras en enero de 2012, en septiembre de ese mismo año y el 14 de marzo de 2013, y en todas ellas dio positivo al consumo de cannabis, por lo que las autoridades militares incoaron un proceso sancionador.

La decisión final fue recurrida por el representante legal de la militar al entender que la medida disciplinaria no era proporcional con los hechos denunciados, y que el reglamento planteaba otras opciones como una separación temporal de empleo y sueldo.

UNA “BUENA PROFESIONAL”

En su resolución, la sala de lo militar del Supremo estima que la autoridad sancionadora es quien tiene la potestad de decidir sobre la proporcionalidad de la medida a adoptar, de forma adecuada a los hechos denunciados y a la culpabilidad del autor. Aseguran, sin embargo, los magistrados que la jurisprudencia del Supremo se ha decantado de forma general en casos similares por la imposición de la sanción de suspensión de empleo y sueldo en su máxima extensión, una vez tomadas en consideración las circunstancias personales del infractor.

Para tomar esta decisión, la sala valora el contenido de informes del propio ejército, que señalan que la afectación del consumo en el desempeño de las tareas que debía de ejercer la soldado fue “nulo”. Toman en consideración los magistrados, además, las manifestaciones hechas por los propios mandos de la militar al afirmar que es una “buena profesional”, que reúne en sí “las condiciones propias de un miembro de las Fuerzas Armadas” y que ha desarrollado su labor con “dedicación, entrega y extraordinaria competencia”.

Señalan, por último, que a pesar de haber rechazado la soldado la asistencia sanitaria, se percibe un intento de abandono de su posible adicción al haber dado resultado negativo las pruebas analíticas que le han sido practicadas desde mayo de 2013.

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