Representación Cannábica de Navarra defiende las “infraestructuras para personas y no para las compañías” en su programa

Representación Cannábica de Navarra (RCN-NOK), que sin asiento parlamentario consiguió durante esta legislatura ver regulados los Clubes Sociales de Cannabis (CSC), aspira a conseguir en los comicios de mayo “los mejores resultados de su historia” con un escaño en la Cámara foral.

El objetivo último es ordenar el cultivo y consumo de cannabis “con una legislación que realmente sea beneficiosa para la sociedad” en el plano económico y sanitario, una meta cuya consecución supondrá la inmediata disolución de este partido integrado por personas que “ni somos ni pretendemos vivir de la política”.

Así lo señaló en una entrevista el cabeza de la lista al Parlamento foral del único partido cannábico existente en Europa, Ramón Morcillo, que en política comparte tan sólo con el Partido de la Hoja Verde en Israel su particular filosofía en torno a la cultura y la economía propiciadas por el cáñamo.

“Del cannabis industrial o cáñamo se extraen cerca de 5.000 productos directos, desde alimentos hasta plásticos y combustibles para automoción”, explicó sobre una parte de la riqueza que consideran que generaría su regularización, mientras que la otra procedería de la legalización ordenada del consumo del cannabis.

En Navarra hay unos 20.000 usuarios, que se proveen del autocultivo o del mercado negro, procedencia ésta que supone “dejar la salud en manos de traficantes que muchas veces lo hacen sin escrúpulos con sustancias adulteradas para conseguir más beneficio”.

Por ello, “la regulación del cannabis es la mejor medida para proteger la salud de la sociedad” porque la producción y venta se haría con licencia y “bajo estricto control sanitario”, e incidiría en evitar que los menores accedan a una sustancia cuyo consumo “está desaconsejado en una edad en la que se está formando el cerebro”.

También la legalización ordenada supondría recuperar “ese beneficio que ahora mismo va por un sumidero al lado oscuro de la economía, un beneficio que volvería a ser dinero en A, empleo en A, impuestos en A, verdadera riqueza”.

“Esta carga impositiva se vería reflejada en materias como sanidad, educación o dependencia”, aseguró Morcillo, quien explicó que su programa electoral en otras materias se centra en los “temas sociales”, ya que defienden las “infraestructuras para las personas y no para las compañías”.

Así, apuntó como prioridades la mejora de la N-121-A, la disminución de las listas de espera en sanidad, el arreglo de centros educativos con carencias, o el mantenimiento de servicios sanitarios en Tudela para evitar desplazamientos: “Nuestra idea es priorizar siempre el gasto en favor de la sociedad”.
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Preguntado por la necesidad o no de defender sus postulados desde un partido propio, cuando muchas de sus premisas ya tienen eco en otras formaciones, Morcillo explicó que el RCN es un partido “transversal”, en el que hay personas “más de derechas, otros más de izquierdas, unos más y otros menos independentistas”.

“Los propios afiliados prefieren que permanezcamos independientes”, señaló para añadir: “La vía política es más rápida que la de la negociación en ponencias e informes, porque las leyes se hacen en los parlamentos” y por ello reiteró su esperanza en conseguir en las próximas elecciones un parlamentario.

Su “baza electoral” es haber impulsado y visto aprobada, pese a que ahora está recurrida ante el Tribunal Constitucional, la única ley que existe en el Estado que regula los CSC, por lo que Morcillo confió en que “la gente haya visto que somos serios trabajando y que hemos sido pioneros”.

Revela que Navarra, además de destacar por el número de consumidores de cannabis, lo hace por la antigüedad en el uso del cáñamo: “Los primeros indicios en España se han encontrado en Navarra y datan de hace más de 10.000 años. Es un consumo muy arraigado y forma parte de la cultura de muchos pueblos de Navarra”.

Otra peculiaridad del RCN-NOK es su financiación, con un sistema de micromecenazgo puesto en marcha para pagar los gastos de publicidad y pequeños actos de su campaña electoral, los llamados “bonoporros” o bonos a futuro, que comprometen al partido a devolver, cuando se regule la venta y producción de esta sustancia, las aportaciones ahora recibidas en forma de cannabis legal.

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