Neem, Margosa, Nim… Todos se refieren a la maravilla de la naturaleza “Azadirachta indica”, un árbol de la familia de las Meliáceas que se lleva usando por los habitantes de las zonas de las que es oriundo, como India, desde hace más de 5000 años por sus cualidades medicinales en la medicina Ayurvédica. Pero a nosotros ha llegado como una de las grandes soluciones fitosanitarias al reconocerle en las últimas décadas una gran eficacia para el control de unas 200 especies de insectos distintos, que merman nuestros cultivos o nuestra calidad de vida.

Por Víctor Bataller Gómez (TRABE)

             El árbol del Neem ha desarrollado de forma natural a lo largo de toda su evolución una serie de mecanismos que le permite defenderse de ataques de insectos fitófagos, hongos, virus y bacterias respetando gran parte de la fauna útil como pueden ser los depredadores naturales y los polinizadores.

Es originario de India y de aquí se extendió a otras zonas tropicales (Caribe, Mauritania, etc…), donde se desarrolla de forma silvestre alcanzando portes de varias decenas de metros en ocasiones. En España su presencia se limita de forma exclusiva a cultivos experimentales en las Islas Canarias o en la costa mediterránea andaluza. Los principios activos con interés fitosanitario se encuentran en el fruto; este posee el tamaño algo menor que una aceituna y es de color crema. De él se obtiene un aceite por el proceso de prensado en frío aunque con los procesos de laboratorio que se han desarrollado en las últimas décadas se ha conseguido obtener una serie de extractos y de oleoextractos que permite prescindir de gran parte de las sustancias inertes presentes en el aceite y disponer así de un porcentaje mayor de materias activas.

Los extractos se obtienen de la materia sólida sobrante del estrujado (torta de neem) mientras que el oleoextracto se obtiene de la mezcla pulpa-torta tras el prensado del fruto. El extracto contiene los siguientes porcentajes de materias activas con interés fitosanitario:

  • Azadirachtina Total (2,8%). Concentraciones de 30-60 gr/ha de este componente son suficientes para controlar algunas plagas de insectos chupadores y masticadores. Se ha demostrado su eficacia en el control de más de 175 especies de insectos a dosis de tan solo 10 ppm. No obstante se han mostrado algunas limitaciones, sobre todo debido al efecto de los rayos ultravioletas sobre esta sustancia que aceleran su degradación. El efecto residual dura unos cinco días, aunque los efectos inhibidores del crecimiento sobre insectos tan solo duran uno o dos días bajo condiciones normales. Las temperaturas más altas incrementan el efecto fitopatógeno porque los insectos son más activos bajo estas condiciones y el efecto antialimentario se consigue más rápidamente que a bajas temperaturas.
  • Nimbina (2%). Ha demostrado su actividad sobre algunos virus como el Virus X de la Patata.
  • Salamina (3%). Inhibe la alimentación en la etapa de adulto. Se ha demostrado su eficacia incluso en la mosca domestica.
  • Meliantriol (0,1%). Actúa como inhibidor de la alimentación. Hace posible que en concentraciones extremadamente bajas los insectos dejen de comer. Además también actúa sobre el crecimiento de los insectos y afecta también a nematodos. Su eficacia se venía demostrando en India desde hacía siglos ya que se utilizaba para controlar los ataques de langostas en los cultivos.
  • Otras materias de interés fitosanitario (Nimbidín, Margosina, …), aceites y resinas (92,2%).

Todas ellas pueden actuar contra el insecto de maneras muy diversas dependiendo de la especie, estado fisiológico (huevo, larva, ninfa, adulto, …), condiciones climáticas, etc…

  • Actividad IGR: actúa como antagonista de la ecdisoneormona, una hormona fundamental para que el insecto complete sus procesos de cambio de estadío larvario; esta inhibición se produce a nivel genético dado que la estructura molecular de la Azadirachtina (un limonoide de 7 carbonos) es muy similar a esta hormona, por lo que presenta gran afinidad por ella, bloqueando su formación e impidiendo que el insecto complete su proceso de cambio larvario.
  • Actividad fagorepelente: origina inapetencia en determinadas familias de insectos como los Ortópteros y los Noctuídos.
  • Actividad ovicida: la puesta por parte de hembra no se realiza de forma correcta o incluso algunos de los huevos al eclosionar los insectos nacen con graves alteraciones.
  • Actividad repelente: cambia el olor y sabor de la sabia de la planta de forma que algunos insectos chupadores y masticadores no reconocen su alimento. Es el caso de los Lepidópteros y los
  • Actividad ovorepelente: en el caso de algunas especies la fertilización del macho se realiza con los huevos fuera de la hembra; si la puesta se encuentra antes de esto sobre la planta el macho no la reconoce y por lo tanto no la fertiliza.
  • Actividad sobre los adultos: reduce la fecundidad y produce esterilidad en algunos fitófagos.

El Neem es muy eficaz contra pulgones (Aphis sp.), mosca blanca (sobre todo Bemicia tabaci y Trialedoures vaporariorum), ácaros (sobre todo araña roja), Nemátodos, Lyriomozas (género de insectos a los que pertenecen las polillas desfoliadoras como la Lyriomiza trifoli), el submarino de los cítricos (Phylonictis citri), mosca de la fruta (Ceratitis capitata), mosca del olivo (Dacus oleae), Psylla del peral, Polillas de tubérculos (como la Phthorimaea operculella, Tecia solanivora,…) y otras muchas algo menos comunes.

El Neem en ninguno de sus formulados (aceite, extracto u oleoextracto) presenta toxicidad sobre animales de sangre caliente, por lo que inocuidad para el hombre es total; en estudios realizados sobre animales se apreció cierta toxicidad a dosis superiores a los 5000 mg/kilo de individuo, por lo que para un individuo de 80 kilos se empezaría a apreciar algunos inconvenientes gástricos con ingestas sobre los 400 gramos de estos formulados de una sola vez.

A la hora de elegir cual de las tres presentaciones nos interesa más debemos tener previamente en cuenta una serie de consideraciones:

  • Todas las materias activas y en especial la Azadirachtina es muy fotodegradable (desaparece fácilmente con la incidencia de los rayos solares) por lo que se debería aplicar en horas finales de la tarde.
  • En cambio con altas temperaturas el producto actúa mejor por lo que el calor puede ser un buen aliado a la hora de la aplicación del producto.
  • La concentración de materias activas es mayor en el extracto, mientras que en el oleoextracto puede disminuir hasta la mitad con respecto al primero; en el aceite la presencia puede ser de una décima parte comparándola con el extracto.
  • Los aceites vegetales son muy valiosos para la lucha contra insectos pues actúan como adherentes aumentando la persistencia de otros productos que se apliquen combinándolos con ellos; e incluso en dosis correctas evita la respiración de los insectos provocándoles la asfixia.

Tras esto podemos considerar que las tres presentaciones son interesantes pero cada una tiene su momento y modos de aplicación.

El aceite es interesante en control permanente, con dosis comprendidas entre los 3 y los 5 c.c./litro, tratamientos cada 15 días en momentos de poca incidencia, disminuyendo dicho intervalo a medida que aumenta el riesgo de incidencia de plagas (altas temperaturas, alta humedad y elevados niveles de nitrógeno); quizás en momentos de alto riesgo es un producto que se queda corto, pero la presencia de aceites vegetales aumenta su persistencia en periodos de ataques leves y evita la aparición de grandes plagas. Otro de los inconvenientes principales de los aceites de Neem es que al ser un extracto vegetal resinoso proveniente de planta tropical, con temperaturas en torno a los 18 ºC tiende a solidificarse; este hecho es un buen indicativo ya que nos permite decir que el formulado si aparece muy denso no cuenta con aditivos químicos que evitan su solidificación (en otras palabras, un anticongelante); la solución podría ser dejarlo al sol, dentro del frasco sin abrir durante algunos minutos o ponerlo a calentar a “baño maría”.

El extracto, como el AIN THC, es más un producto de choque y sistémico lo que permite controlar con niveles de plagas mayores y en niveles críticos de incidencia. Su persistencia es menor pero se compensa con su sistemia. Su costo es el más elevado puesto que la cantidad de materia prima necesaria para su obtención es muy elevada y los procedimientos de extracción son muy costosos pero al ser su dosis la más baja (1c.c./litro) al final la rentabilidad del tratamiento es mucho mayor que el resto de formulados.

El oleoextracto esta a medio camino de ambos formulados más próximo al extracto que al aceite; el costo es más razonable pero la sistemia es más débil por lo que el fenómeno de biodegradabilidad es más patente y por lo tanto debemos ser más cuidadosos en el momento y modo de aplicación. Las dosis deberán estar comprendidas entre 2 y 3 c.c./litro.

Actualmente en el mercado existen adherentes que permiten una mayor persistencia de este tipo de productos sobre la planta; cabe destacar de entre los productos incluidos en el Reglamento de Agricultura Ecológica (donde también se incluyen los derivados del árbol del Neem) formulados a base de aceite parafínico o de resina de pino como en BIORESIN.

El pH en el caldo de aplicación es también muy importante; el rango correcto está comprendido entre el 5’5 y el 6’0, y para ello el ÁCIDO CÍTRICO es ideal por su origen natural y su buen efecto tampón.

En la actualidad están apareciendo formulados a base de Azadirachtina Técnica, molécula de Azadirachtina sintetizada en laboratorio que plantea un grave inconveniente, primero porque supone otro intento de patentar y monopolizar la agricultura por parte de los laboratorios y segundo porque gracias a la presencia de una materia activa que trabaja a nivel de “flancos genéticos” la aparición de fenómenos de resistencia supone un inconveniente y una clara dependencia para el agricultor ecológico. Como hemos visto el Neem es un producto que nos facilita la naturaleza y por lo tanto está a nuestra plena disposición y por otro lado no sólo se limita a una materia activa sino a varias y por lo tanto los fenómenos de resistencia son inexistentes. Es común encontrar formulados con extracto o aceite de Neem y un añadido extra de azadirachtina téncica para subir su porcentaje y bajar la dosis de tratamiento. En este caso estamos en las mismas que si empleamos sólo la sustancia originaria de laboratorio.

En 1995 la Oficina Europea de Patentes (EPO) otorgó la patente de un producto fungicida derivado del árbol de Neem al Departamento de Agricultura de los Estados Unidos y la compañía multinacional estadounidense WR Grace. El gobierno de India denunció y posteriormente reclamó la decisión de la EPO, ya que sostenía que en la India se ha utilizado el Neem desde hace 5000 años. Posteriormente en el año 2000 la EPO se inclinó a otorgarle la patente a la India, pero la WR Grace apeló argumentando que su uso tradicional nunca se ha publicado en ninguna obra científica. El 8 de marzo del 2005 la apelación fue rechazada y se liberó el aprovechamiento del Neem al dominio público, por lo cual no hay patente que valga sobre este árbol.

Si algo hemos visto con respecto a las últimas manifestaciones de la naturaleza (terremotos, inundaciones, tormentas,…) es que puede ser implacable y que el hombre está continuamente intentando desafiarla. El Neem es una posibilidad de que podamos mejorar nuestra calidad de vida sin que ello suponga un ataque a la naturaleza y por lo tanto es una oportunidad que no debemos dejar pasar.

El Neem es un claro ejemplo de lo que se espera de la agricultura ecológica y sintetiza con su forma de actuar cuales deben ser nuestros procederes: actuar antes de tener el problema sin que para ello debemos atacar al medio ambiente, un problema, por cierto, que no radica en unos cuantos insectos viviendo en equilibrio con nuestros cultivos, sino en desequilibrios que facilita el que esos pocos insectos se conviertan en una plaga.

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