El mercado de la UE para el cannabis medicinal aún está lejos de alcanzar todo su potencial

La escasez temporal de flores  de cáñamo holandés destinadas a la exportación a Alemania ha puesto de relieve la falta de fuentes de suministro diversificadas y estándares de calidad uniformes en el creciente mercado europeo de cannabis medicinal.

En la primera quincena de junio, la oficina del gobierno holandés responsable de la exportación de marihuana medicinal informó a los mayoristas alemanes que podría producirse un retraso de hasta seis semanas en el envío de sus productos.

En 2019, la Oficina Holandesa de Cannabis Medicinal (OMC) aumentó sus exportaciones anuales de flores de cannabis para uso médico en Alemania a 2,5 toneladas, después de una solicitud que llegó directamente desde Berlín.

Con este último aumento, las flores de cannabis medicinal importadas de los Países Bajos ahora representan más de un tercio del mercado alemán, cuya capacidad general se duplicó en comparación con el año anterior para llegar a 6,7 ​​toneladas anuales.

Sin embargo, todas las exportaciones holandesas a Alemania dependen de una sola empresa, Bedrocan, que gestiona la capacidad de producción a nivel nacional.

El retraso en el suministro se debe a algunas pruebas adicionales que el proveedor holandés necesitaba realizar antes de liberar los lotes para la exportación.

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Esa  interrupción temporal en la cadena de suministro expuso los posibles cuellos de botella causados ​​por la falta de diversificación en la producción de cannabis medicinal para el mercado alemán.

Y la situación podría deteriorarse en el futuro, ya que la demanda de marihuana medicinal se ha expandido rápidamente en el país desde una decisión de 2017 que permite a los médicos alemanes recetar flores de cannabis medicinal de tipo farmacéutico o extracto de cannabis a pacientes con enfermedades graves.

Más de 60.000 personas están registradas en Alemania como pacientes con seguros médicos a los que se les recetó marihuana medicinal, según los últimos datos publicados en junio de 2019.

Hacia una cadena de suministro europea integrada

El auge en el mercado alemán del cannabis medicinal llega con desafíos para satisfacer la creciente demanda y desarrollar una sólida red de ventas.

Es por ello que el gobierno alemán creó en 2017 un nuevo organismo dentro de la Agencia Alemana de Medicamentos (BfArM) encargado de regular la naciente industria nacional y emitir licencias para la importación de cannabis medicinal.

En sus primeros tres años, la Agencia Alemana del Cannabis se ha enfrentado a problemas estructurales que son intrínsecos a un mercado en desarrollo, pero que aún no está en plena expansión.

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Hasta hace poco, solo Canadá, los Países Bajos y Austria estaban autorizados a exportar productos a base de cannabis a Alemania en virtud de la Convención Única de la ONU de 1961.

Esto ha llevado a una forma de dependencia excesiva de algunos países cultivadores. Para hacer frente a la demanda, la BfArM ha emitido recientemente autorizaciones adicionales a otros países como Portugal, España, Suiza, Israel, Colombia y Uruguay.

Desde entonces, las flores de cannabis de Portugal han estado disponibles en Alemania por primera vez a finales de 2019.

La empresa canadiense de cannabis Tilray tiene como objetivo convertir sus instalaciones portuguesas en Cantanhede en un “hub” europeo para su proyecto de establecer una cadena de suministro totalmente integrada en la Unión Europea (UE).

El envío de flores producidas en Europa representa un cambio estratégico para la captación del mercado regional.

Una cuestión de calidad

Aunque aumentan las fuentes de suministro de productos médicos a base de cannabis, las nuevas autorizaciones de importación alemanas también revelan problemas subyacentes con los estándares de calidad a escala de la UE.

En la actualidad, los productos médicos con licencia reciben la certificación de buenas prácticas de fabricación (GMP) de la UE, un conjunto de estándares que todos los fabricantes de medicamentos deben cumplir.

Los cultivadores de la UE tienen la ventaja de que esta certificación se reconoce automáticamente en otros estados miembros de la UE, aunque también existen acuerdos de reconocimiento mutuo (MRA) para terceros países.

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Antes de salir al mercado, todo el cannabis medicinal vendido en Europa debe producirse y probarse según las BPF europeas, junto con la certificación de buenas prácticas de distribución (GDP) para el almacenamiento y la distribución.

Y si bien existen estrictos controles europeos sobre cómo se fabrican los medicamentos a base de cannabis, existe una falta total de estándares de calidad armonizados.

Esto genera discrepancias en la forma en que los organismos nacionales evalúan la calidad de un medicamento a base de cannabis destinado a la exportación y las normas vigentes en el país que importa ese producto.

Por ejemplo, la autoridad holandesa aplica niveles nacionales de plomo para medir la ausencia de metales pesados ​​en el producto, en lugar de los niveles de rango de EU Ph.

Como resultado, los estándares de calidad pueden variar en cada país a falta de un punto de referencia global de calidad en la UE.

La creación de un conjunto homogéneo de estándares de calidad para el cannabis medicinal es crucial para los representantes de la industria que abogan por un marco regulatorio de la UE.

Sin embargo, el proceso que conduce a la armonización de las normas de la UE para el cannabis medicinal se ha estancado, aunque muchas partes interesadas y legisladores desearían que viera la luz.

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