Las autoridades sanitarias dieron luz verde la semana pasada a la comercialización en España de Sativex, un medicamento derivado del cannabis para el tratamiento de la espasticidad en pacientes de esclerosis múltiple.

La tan cacareada autorización por parte del Ministerio de Sanidad ha dado paso a la indignación por parte la Federación de Asociaciones Cannábicas (FAC), que tachan de “vergonzante” el regreso* del cannabis a las farmacias.

Según la FAC, prohibir el cultivo y el uso de la planta evita que se pueda recurrir a ella directamente y obliga a los pacientes a utilizar un fármaco mucho más caro, donde los únicos beneficiados son las grandes corporaciones que lo comercializan, en este caso Bayer Schering Pharma y en España, Almirall.

En Canadá, donde el Sativex está autorizado desde junio de 2005, un frasco del producto con 48 pulverizaciones cuesta unos 125 dólares canadienses, unos 93 €. En España se pretende comercializar a 124 € el frasco. Como el producto dispensa 2,7 mg de THC por aplicación (uno de los principios psicoactivos del cannabis), eso supone un total de unos 130 mg de THC por frasco, es decir, el miligramo de THC sale a 0,95 €.

Un paciente que utilice marihuana procedente de un Club Social de Cannabis paga por ella entre 3 y 4 €/gr. Dado que la marihuana que se cultiva actualmente suele contener entre 5% y 15% de THC, eso significa que el paciente asociado a un Club paga entre 0,08 y 0,02 €/mg.

En otras palabras, el miligramo de THC obtenido a través del Sativex es, aproximadamente, entre 12 y 50 veces más caro que el que llevan años produciendo en las asociaciones legales.

“No es de extrañar que las acciones de las compañías que producen y distribuyen el Sativex hayan subido como la espuma. Y tampoco es difícil llegar a la conclusión de que eliminar el monopolio otorgado al Sativex no solo mejoraría la eficacia terapéutica al ofrecer una mayor variedad de productos, sino que supondría un enorme ahorro para las arcas públicas”, afirma la FAC.

Actualmente, cientos de pacientes de diversas enfermedades recurren a las asociaciones cannábicas, cuyas actividades son completamente legales, para conseguir el cannabis que “hasta ahora les ha negado el sistema sanitario”. Desde estos grupos se intenta ofrecer preparados y vías de uso de mayor calidad y diversidad, incluyendo vaporizadores, tinturas y cremas.

Todas estas asociaciones cuentan con personal médico voluntario que hacen el seguimiento del paciente y supervisan el tratamiento. Y su única reivindicación es clara: levantar la prohibición sobre la planta, ya que prohibir su cultivo y su uso evita que se pueda recurrir a ella directamente y obliga a los pacientes a utilizar un fármaco mucho más caro.

Según la FAC, los responsables sanitarios mantienen la prohibición ya que afirman que el Sativex no es psicoactivo, mientras que la marihuana sí lo es. Sin embargo esta afirmación puede no responder a la realidad.

La psicoactividad del cannabis viene dada por la proporción entre los principios activos Tetrahidrocannabinol (THC) y Cannabidiol (CBD). El Sativex tiene una proporción de alrededor de 1:1, lo cual hace que tenga psicoactividad baja, pero hay pacientes que, aún así, notan efectos psicoactivos en el Sativex que, en general, suelen ser percibidos como positivos.

Sin embargo, existen variedades de marihuana con proporciones similares de THC y CBD y, por tanto, con propiedades similares a las del Sativex. E incluso hay cannabis natural donde predomina el CBD y son aún menos psicoactivas que el fármaco ahora autorizado.

Sin embargo, la manera en que se ha llevado a cabo la autorización y las limitaciones que se han impuesto al uso del fármaco son, para los consumidores de cannabis, una buena muestra de que la verdadera normalización aún queda lejos.

En efecto, no se entiende que el Sativex se ponga al alcance de los enfermos de esclerosis múltiple, dejando al margen a los pacientes de cáncer en tratamiento con quimioterapia, a quienes sufren síndrome de anorexia-caquexia y a los afectados por dolores de origen neuropático, patologías sobre las que existen sobradas evidencias científicas de la eficacia del uso de cannabis.

De hecho, el cannabis es en estos momentos la mejor alternativa existente para el tratamiento de las náuseas y vómitos, pese a lo cual el Ministerio de Sanidad decidió dejar al margen esta indicación,”seguramente debido a las presiones de Sanofi-Aventis, laboratorio que fabrica y distribuye el fármaco metoclopramida (comercializado bajo la marca Primperan), producto que ya ha sido sometido a ensayos comparativos con la marihuana, habiendo demostrado esta última una mayor eficacia y menos efectos secundarios”.

*Durante todo el siglo XIX y hasta 1918, el cannabis era un producto de venta libre, siendo suficiente a partir de esa fecha la receta médica. La planta estaba disponible en forma de tres genéricos (pomada de base grasa, tintura hidroalcohólica y sumidades floridas, es decir, cogollos de marihuana) y numerosos específicos, incluyendo tinturas, jarabes y hasta cigarrillos ya liados, o sea, porros para uso médico. Durante todo ese tiempo existe una amplia literatura médica sobre el cannabis, considerada ya entonces como una planta con numerosas aplicaciones y efectos secundarios leves.

Fuente y citas: Federación de Asociaciones Cannábicas (FAC).

Fuente de la noticia: http://blogs.lainformacion.com/futuretech/2010/08/03/sativex/