Sabemos que la guerra contra las drogas se libra en muchos países del mundo y que es un fenómeno que tiene ya muchos años de historia.

Pero también existe un amplio debate sobre sus logros y alcances. En este sentido, me parece interesante revisar algunos análisis u opiniones sobre lo que ocurre en otras partes del mundo. En esta ocasión hago referencia a una interesante nota que escribió hace pocos días G. Becker en su blog que comparte con Posner. Becker es un reconocido profesor de la Universidad de Chicago y premio Nobel de Economía, mientras que Posner, también profesor de esta universidad, es un reconocido jurista que ha incursionado en temas económicos desde hace varias décadas.

En realidad sus comentarios son una reflexión respecto a un trabajo publicado por el Instituto Cato y elaborado por Jeff Miron, otro reconocido profesor de Economía, pero en la Universidad de Harvard. En su estudio hace un análisis del impacto presupuestal que tendría terminar la prohibición de las drogas en Estados Unidos, lo cual implica estimar el costo que ha significado para el gobierno federal y los estatales la lucha derivada de la prohibición de drogas como la mariguana, cocaína, heroína y otras relacionadas. Este costo incluye los gastos vinculados con el personal policiaco requerido para estas actividades, gastos judiciales y legales, así como el asociado a prisiones. Esto deriva en un monto anual de 41 mil millones de dólares de acuerdo a los autores.

Queda claro que este tipo de ejercicios son sólo una aproximación ya que no es un cálculo directo y simple. Es necesario realizar muchas imputaciones y, sobre todo, debe considerarse un esquema más amplio de análisis costo-beneficios. Pero son útiles para tener una idea de lo que implica esta política pública.

Lo que me parece más interesante es retomar la discusión de Becker, pues aprovecha para presentar una severa crítica a la política adoptada por el gobierno estadounidense desde los tiempos del presidente Nixon en torno a su enfoque para hacerle frente al problema de las drogas. En pocas palabras, Becker dice que la guerra que mantiene ese país es simplemente un desastre. Señala que, cualesquiera que hayan sido las visiones que sustentaron el caso inicial para hacer ilegales estas drogas, el costo ha sido tremendo y en muchos aspectos, no anticipado, aunque se tenía la referencia del episodio de la prohibición del alcohol entre 1920 y 1933. Pero sobre todo, este costo rebasa por mucho la estimación realizada por Miron, ya que no considera los costos sociales indirectos derivados de esta guerra.

Cabe mencionar que tanto Becker como Miron han sido proponentes de la legalización de las drogas como una de las medidas requeridas para resolver el problema “criminal” asociado a las drogas. Es decir, el punto central es que este tema no debiera ser asunto de delincuencia y crimen, sino debería ser confinado a un problema de salud pública.

Pero regreso a lo que me pareció más interesante en el comentario de Becker. Para él, probablemente el peor resultado de esta guerra emprendida por Estados Unidos se encuentra en sus efectos sobre otros países, como México y Colombia. Estos países se han desarrollado como productores o lugares de tránsito para los cargamentos destinados al mayor mercado consumidor del mundo, que es Estados Unidos. Pero en este proceso, los narcotraficantes descubrieron que también eran buenos para la violencia y la intimidación, por lo que expandieron sus actividades a terrenos como el secuestro, la prostitución, las apuestas ilegales, etc. y ahora, los gobiernos de estos países enfrenan una sangrienta guerra contra estos criminales que está significando un alto costo en vidas humanas.

Becker concluye que nadie ha estimado el verdadero costo social que la política anti drogas de Estados Unidos ha tenido en México y Colombia, pero seguramente es inmenso. Y sugiere que “… probablemente estos países deberían permitir el envío de drogas a los Estados Unidos, y pasar el costo total de detener estos cargamentos a las agencias americanas. El gobierno americano protestará, pero este resultado permitirá ofrecer a la gente americana una foto más clara del costo total de la política actual, incluido el enorme costo impuesto a otros países. Esperaríamos que para entonces se pudiera repensar seriamente la guerra americana contra las drogas, y se tuviera un movimiento político real hacia la descriminalización y legalización de varias drogas”

Como ya sabemos, el tema de la legalización en particular es altamente controversial, pero me parece justo el señalamiento de Becker en relación al costo que nuestros países están teniendo por esta cruenta guerra, el cual ciertamente no ha sido internalizado, ni por la población ni por los políticos estadounidenses. Mientras esto no suceda, nosotros seguiremos aportando la mayoría de muertos y otros costos sociales y económicos en una guerra que no queda claro si realmente se puede ganar utilizando los enfoques actualmente en práctica.

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