por Walter Farah Calderón (walterfarah@yahoo.com)

En un día entre semana usted caminará por las avenidas y calles de Montevideo y no se topará con nadie que esté fumando marihuana. Es probable, sí, que en los parques, esos espacios ocupados religiosamente por los montevideanos, al atardecer, usted sentirá ligeramente su aroma. Los fines de semana en cambio, de noche y madrugada, su presencia se hará sentir.

No tanto, sin embargo. Ciertamente, un domingo por la tarde en algunos espacios del Parqué Rodó la cannabis forma parte de espectáculos espontáneos con tambores y bailes pero es poco probable, durante el día, encontrar fumando en la rambla que acompaña la playa de Montevideo.

Tampoco su uso está muy extendido dentro de todos los jóvenes, dando por supuesto que para los mayores de cierta edad el cannabis es poco menos que una droga diabólica o, al menos, que “ya no es para ellos”. En chicos y chicas de entre 20 y 30 años, migrantes del interior del Uruguay, el consumo del cannabis aparece más bien como un hecho extraordinario, por elección, contexto cultural, accesibilidad o precio.

Uruguay es un país de 176.000 kilómetros, con una población, datos del último censo de 2011, de alrededor 3.29 millones de personas, con una población urbana del 94.93%,. Su capital es Montevideo que reúne a 1.3 millones de habitantes, con 1.9 millones en su área metropolitana.  Después de Montevideo solo la ciudad deSaltosupera apenas los 100.000 habitantes, El 14% de la población es mayor de 65 años y entre  0 y 14 años, un 22%.

Consumo del Cannabis

De acuerdo a la VI Encuesta Nacional en Hogares sobre Consumo de Drogas, mayo 2015, el 9.3% de la población representada en la muestra, 1.730.339 habitantes, un 53% de la población total, había consumido marihuana en los últimos doce meses, es decir, 161.000 personas.

Conforme datos sobre la frecuencia de consumo, el 9% la consumió una sola vez. El 13% diariamente, el 21% alguna vez semanalmente, el 25% alguna vez mensualmente y el 32% algunas veces durante los últimos 12 meses. La misma Encuesta indicó que de cada diez personas, cuatro mantuvieron el consumo en el último año.

La legalización y despenalización del cannabis recreativo en Uruguay abrió tres canales de distribución: las farmacias, los clubes de cannabis y el autocultivo. No hay cifras oficiales que vaticinen cuánto de la demanda total se canalizará por cada uno de los tres canales de abastecimiento pero, de acuerdo a la ley, el autocultivo permitirá hasta seis plantas o una producción de hasta 480 gramos, mientras que los clubes un máximo de 90 plantas.

Algunas fuentes han señalado que posiblemente el 20% del mercado autocultivará o permanecerá a clubes mientras que el restante 80%, los que fuman fines de semana, los esporádicos, los que usualmente consumen la marihuana prensada paraguaya que circula el narcotráfico en Uruguay, serán los que compren en las farmacias. Si eso fuera así, unas 32.000 personas, de las 161.000, optarán por los dos primeros canales mientras que unas 129.000 optarían por las farmacias.

El 1 de octubre de 2015, el Presidente de la Junta Nacional de Drogas anunció la adjudicación de dos licencias para la producción de marihuana para su comercialización por medio de las farmacias, estimándose, dado cuestiones administrativas, del software del registro y retiro en farmacias, de resolver la logística de traslado a las farmacias y del ciclo biológico de las plantas, que el sistema estará listo en mayo de 2016.

Cannabis Charrúa

En el modelo uruguayo, el Estado controla la genética de las semillas del cannabis que saldrá al mercado a través de las farmacias y su exploración y variedad genética son originales de ese país, “cannabis charrúa”, para diferenciarla claramente de la prensada paraguaya y permitir su trazabilidad o seguimiento de cualquier fuga que haya del mercado regulado.

Antes de entregar las licencias, el Ministerio de Salud Pública emitió una ordenanza que definió al cannabis como  una “variedad vegetal de capacidad sicoactiva” que generó un sistema de control diferenciado. La cannabis charrúa no tiene los 52 agentes tóxicos añadidos que posee el cannabis prensado paraguayo. Con la nueva  ley, todo cannabis prensado queda prohibido.

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El predio donde se cultivará es del Estado, ubicado en la región oeste del área metropolitana, próximo al centro penitenciario de Libertad, escogiéndose el lugar por razones de seguridad. Además de la custodia policial, cada empresa deberá tener su propia provisión de resguardo. Dependiendo desde el tipo de cultivo hasta la forma de distribución a farmacias, la inversión total se estimó, a inicios de octubre 2015, de entre US$600.000 a US$2 millones.

Producción y Precio

Las dos licencias para la producción de cannabis recreativo por medio de las farmacias fueron otorgadas a dos de las veinte empresas que se presentaron inicialmente con interés en una licitación, prolongada varias veces para “evitar fallas”. Las empresas fueron Simbiosys e Iccorp, ambas de capital mixto, uruguayo-extranjero, previamente analizadas por la Secretaría Antilavado del Uruguay.

Conforme los datos de aquella Encuesta y dado que la ley permite 40 gramos mensuales por consumidor, el Gobierno estima que los 160.000 uruguayos consumirán 6.440.000 gramos mensuales de cannabis, , 6.4 toneladas,  con estimaciones a ocho e incluso diez toneladas.

Al inicio, la demanda total esperada no se satisfacerá completamente. Por ahora, cada una de las dos empresas podrá producir hasta 2 millones de toneladas al año. Para cubrir la diferencia entre la producción inicialmente autorizada y las proyecciones de la demanda de mercado, las autoridades ya informaron que se autorizarían aumentos a la producción a cada una de las dos empresas o mediante nueva licitación se autorizarían a nuevas empresas.

Autoridades oficiales han señalado que el precio al consumidor a través de las farmacias será de US$1.40 el gramo, reflejando una estructura de costos definida previamente en el órgano regulador, sin ningún subsidio estatal.

Volumen de Negocios

En el 2016, el volumen de negocios que potencialmente circulará  a través de las farmacias llegará a los cuatro millones de gramos, cuatro toneladas, unos US$5.600.000; en realidad, la mitad, US$2.8 millones, suponiendo que el nuevo sistema empiece a operar en el segundo semestre.

A partir de 2017, en el escenario anual ideal, sin restricciones en la producción, 129.000 personas, el mercado de las farmacias, consumirían 40 gramos mensuales, 62 millones, US$87 millones anuales..

En un segmento más restringido, suponiendo que se mantendrían los patrones de consumo habituales, al menos el 21% de las 129.000 personas visitarían a la farmacia semanalmente, unas 27.000 personas y suponiendo igualmente para cada uno de esos clientes la compra de los diez gramos permitidos semanales, eso significaría, solo en ese segmento, casi 13 millones de gramos anuales, es decir, US$18 millones.

Sin embargo, desde el punto de vista de la oferta, ninguno de los dos escenarios será posible en el corto plazo. Para satisfacer los 40 gramos de las 129.000 personas se necesitarían 5.1 toneladas mensuales,  62 anuales, muy lejos de las cuatro autorizadas para el 2016 y de las que pudieran autorizarse adicionalmente conforme avance la experiencia.

Desde la demanda, aquellos escenarios ideales se verán afectados de diversas maneras, incluyendo la relación entre la cantidad disponible para cada de las personas, su uso recreativo y su precio.

Aproximadamente un gramo, US$1.40, equivale a un cigarro grande o a tres finos. Para un consumidor diario, el 13% de la encuesta, puede ser poco. En cambio, para un consumidor de fin de semana, mensual o esporádico, diez gramos, treinta cigarros finos o diez grandes, para dos días, todos los fines de semana, pueden ser demasiados. Son demasiados.

Ese consumidor tendrá dos opciones.  En primer lugar, adquirirá siempre los diez gramos a los que tendrá  derecho, para consumir una parte y el resto lo revenderá a segmentos que la ley no permite: menores de edad, población sin ingresos suficientes para adquirirla por sí misma, extranjeros o tráfico. No es posible hacer estimaciones acerca de estas posibles desviaciones, puesto que puede presumirse que esa misma ruta la seguirá al menos una parte del autocultivo y los clubes de membrecía.

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En segundo lugar, el consumidor simplemente ajustará la compra a su consumo real. El precio afectará inicialmente pero dado que es un mercado monopólico, es de esperar que rápidamente se produzcan cambios en él. Conforme el tipo de cambio del Banco Central del Uruguay, $1.40 dólares es igual a S41 pesos uruguayos. (al de noviembre US$1=$29.37). En el 2016, el salario mínimo mensual, ya definido, será de US$379, $11.150 pesos. Un gramo representará el 0.37% del salario mínimo, 40 gramos el 15%..

En esa perspectiva, dado que se trataría mayoritariamente de patrones de consumo de fin de semana (de viernes a domingo) uno o dos gramos, dos cigarros grandes o seis finos, es una cifra ajustada a la realidad, más aun tomando en cuenta que todos alrededor de cada uno de los consumidores tendrán el mismo derecho de acceso a la misma cantidad. En esos términos, 129.000 usuarios adquiriendo dos gramos semanales, ocho mensuales, 96 en un año, consumirían un poco más de 12 millones de gramos, unos  US$17 millones.

Margen para las Farmacias

Solo consumidores registrados podrán acceder a la droga en farmacias y para ello se necesita ser uruguayo o residente por dos años. Un turista no podrá comprar la droga sin infringir la ley. Los consumidores deberán registrarse en las Oficinas de Correo. Allí deberán identificarse y sus datos serán incluidos en un software que ante la farmacia no los identificará pero que le permitirá a la farmacia controlar que no adquiera más de los 40 gramos mensuales.

Por ley, estos datos han sido clasificados como “información sensible”, administrados con el mismo sistema de protección utilizado en el sistema financiero. Y esa, la seguridad y confiabilidad en la privacidad del sistema, también será una variable que modificará el comportamiento del consumidor uruguayo.

Del US$1.40 por cada gramo, las farmacias ganarán el equivalente al 30%, US$0.42 centavos, unos $12 pesos. La adhesión de las farmacias al sistema de distribución del cannabis es voluntaria y forma parte de un acuerdo de once puntos básicos que firmó el Gobierno con sus propietarios de donde también se incluyeron clausuras relativas a la seguridad del proceso.

Mientras que en el interior del Uruguay no se han unido farmacias, en Montevideo ciento veinte han manifestado su intención de venderla. De acuerdo a las estimaciones hechas anteriormente, en el segundo semestre de 2016, de los US$2.8 millones previstos que circulen por ellas, unos US$840.000 se quedarán en ellas, cerca de $7.000 para cada una.

A partir de 2017, en el mejor escenario posible, 129.000 usuarios consumiendo 40 gramos mensuales, el monto para las farmacias llegaría a los US$26 millones anuales. De las 27.000 personas, consumiendo los 40 gramos, que acudirían una vez a la semana, las farmacias registrarían poco más de US$5 millones anuales, más o menos el mismo monto que las farmacias recaudarían en el escenario ajustado de 129.000 personas consumiendo ocho gramos mensuales; US$ 41.000 por cada una de ellas.

Ingresos para el Estado

El IRCCA ha estimado que el Estado recibirá entre 10% y 13% de lo producido para la comercialización del cannabis en farmacias, más los ingresos por licencias otorgadas a las empresas productores, además de lo proveniente en el caso del cannabis medicinal y de cáñamo.

Específicamente, espera que el Estado recaude US$140.000 en el 2016 por US$130.000 por licencias de producción y US$10.000 por licencias para investigación. El IRCCA espera cuadruplicar en cuatro años su recaudación. $4 millones de pesos (US$140.000) en 2016; en 2017, $8 millones (US$271.000); en 2018 $12 millones (US$406.000) y en, 2019, $19 millones (US$640.000).

Caminar por Montevideo.

Si va a Montevideo camine por sus calles y avenidas e inevitablemente también por su rambla. De a poco usted se irá enamorando de sus detalles de la misma manera que irá comprendiendo que en ese país chiquito, entre dos grandes, Argentina y Brasil, una revolución se lleva a cabo. En silencio, a la charrúa, es decir, como signo de éxito.