El Ministerio de Salud de la Nación presentó un proyecto con una nueva reglamentación para la Ley 27.350, de uso medicinal de marihuana. Testimonios de bahienses que integran la Red de Profesionales para el Estudio del Cannabis.

“Cuando tenés un familiar mal y sabés que hay una medicación que lo ayuda, te olvidás de la ley. Y en el caso del cannabis no queda otra que transgredirla, ya sea porque compramos en el mercado negro y fomentamos esa venta o bien porque autocultivamos. Cualquiera de las dos es estar fuera de la ley”, contó Claudia Jorge —entre lágrimas— hermana de una paciente que consume cannabis medicinal.

En 2015, después de reiterados aneurismas cerebrales Verónica quedó con discapacidades físicas e intelectuales

“Somos, fuimos y seremos un equipo”: Claudia explicó que su hermana hoy tiene una vida “muy aceptable” y más independiente gracias al cannabis.

Con una parálisis cerebral espástica —imposibilidad de relajar los músculos o tenerlos rígidos—, dificultad para dormir, reacciones ríspidas, el aceite logró menguar y disminuir esos padecimientos.

“En el caso de Vero, si bien sus secuelas son grandes, el cannabis nos devolvió momentos de calidad, que pueda pasar tiempo con su hijo y nosotros. Eso no tiene precio”.

Claudia resaltó que cada vez que llevan a su hermana a un control “al Fleni (Centro de Rehabilitación para Adultos), nos recuerdan que pacientes como ella muchas veces terminan internados porque es difícil sostenerlo. Y se sorprenden de verla, cada año, un poquito mejor cuando en realidad —por su cuadro— lo que se espera es que vaya desmejorando”.

Calidad de momentos más que cantidad de momentos.

El Ministerio de Salud de la Nación presentó la semana pasada un proyecto, aún en fase borrador, con una nueva reglamentación para la Ley 27.350 de uso medicinal de marihuana —sancionada hace tres años— que entre sus ejes centrales propone la producción pública de aceite de cannabis, el autocultivo controlado, la ampliación de especialidades médicas para su prescripción y la creación de un nuevo registro de pacientes.

En septiembre de 2017 se reglamentó y el Estado acotó la investigación y producción para personas diagnosticadas con epilepsia refractaria.

Sin embargo, el aceite y la crema de cannabis también se usan para tratar a enfermos de cáncer, por dolores crónicos, fibromialgia, Alzheimer, Parkinson y trastorno del espectro autista, entre otras.

En este sentido, la nueva propuesta establece la promoción y apoyo a la investigación clínica para la generación de evidencia y para la indicación terapéutica en otras patologías.

La secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti, señaló que la propuesta de la nueva reglamentación “era una deuda pendiente del Estado y tenía la obligación de dar una respuesta a la sociedad en relación a una ley que tiene sus limitaciones”.

Cinco claves: el acceso, la posibilidad de inclusión de otras patologías, la gratuidad, la investigación y la calidad.

 “De la vereda de la ilegalidad a la legalidad”

“Junto a un grupo de familiares y profesionales interdisciplinarios creamos la Red de Profesionales para el Estudio del Cannabis (Reprocann), con quienes presentamos investigaciones y proyectos, como también desde nuestra experiencia contamos qué habíamos visto, cómo les había cambiado la vida no solo a pacientes sino al entorno”, dijo Claudia.

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Se refirió a la situación del cannabis medicinal en Bahía Blanca y expresó que es potencialmente buena por la cantidad de profesionales interdisciplinarios que conocen del tema y que están dispuestos a trabajar para que se avance. También por instituciones como el INTA, la Universidad Nacional del Sur u hospitales.

“Es una gran responsabilidad autocultivar. Hay que investigar, aprender, ser impecable en el acto de hacerlo porque no deja de ser una medicación, entonces tiene que haber un protocolo a seguir y tiene que poder medirse el aceite a un costo más razonable que el actual, que es impagable”, remarcó.

Por un futuro legal

“Que muchos profesionales más puedan apoyarse en esta medicación, con una norma que lo avale y el testimonio de familiares como evidencia. Que la medicina tradicional empiece a incluir a las medicinas naturales”, deseó Claudia respecto a una medicina inclusiva.

“Cómo va a haber profesionales que prescriban cannabis, si no hay dónde comprarlo y cultivarlo está prohibido. Entonces los pocos que se han capacitado se ven limitados a la hora de recetar y de decirle a la gente ‘a usted el cannabis lo ayudaría pero no sé dónde lo puede conseguir’”.

“Para los familiares que formamos este grupo no nos fue fácil, pero elegimos salir a dar la cara, contar nuestra historia y golpear puertas. Para abrir camino hubo que exponerse. Hoy vemos el resultado y por algo estamos acá”, sostuvo Claudia.

¿Su motor? el convencimiento de un futuro legal.

Ampliación de derechos y acceso integral a la salud

Alejandro Bucciarelli —farmacéutico, técnico Agropecuario, máster en Fitoterapia, especialista universitario en Terapéutica con Plantas Medicinales, investigador y docente siendo parte del proyecto de extensión de la UNS sobre “Cannabis Medicinal en el equipo interdisciplinario de salud”— es cofundador de Reprocann y detalló que es un espacio desde el cual aportan herramientas que permitan brindar soluciones a las necesidades de la comunidad en materia de salud.

En relación al borrador de la nueva reglamentación de la ley 27.350 presentado por el ministerio de Salud, ¿qué opinás?

—La noticia fue recibida con gran expectativa, especialmente por las perspectivas a futuro que implicaría su implementación, situación que permitirá la ampliación de derechos y acceso integral a la salud por parte de numerosos pacientes, generando mayores oportunidades para quienes requieran del cannabis y/o sus derivados para el alivio de diferentes sintomatologías. Entre los aspectos más relevantes se encuentran no solo la regulación de actividades de cultivo, cosecha, producción, elaboración, acopio, distribución y expendio sino también reducir la incidencia del narcotráfico y fomentar el uso y consumo responsable con el objetivo de proteger la salud de los usuarios, además de aportar nuevas evidencias científicas a través de políticas públicas robustas.

¿Cuál es la importancia del cannabis en su uso medicinal para los pacientes?

—El cannabis forma parte del amplio arsenal terapéutico con el que cuenta la Fitoterapia para el tratamiento de diferentes dolencias que afectan a los seres humanos. En el caso del Cannabis, existe evidencia concluyente avalada por estudios clínicos de que la planta y/o sus derivados son efectivos para el tratamiento del dolor crónico, de las náuseas y vómitos asociados a la quimioterapia y de los síntomas relativos a la espasticidad en esclerosis múltiple, mientras que la evidencia es moderada en el caso de la mejora del sueño a corto plazo en pacientes con trastornos asociados con el síndrome de apnea obstructiva del sueño, fibromialgia, dolor crónico y esclerosis múltiple. Además, existe evidencia algo limitada de los cannabinoides sean efectivos en el aumento del apetito y la disminución de la pérdida de peso asociada con el VIH/SIDA, como también en la mejora de los síntomas del síndrome de Tourette y de la ansiedad. No obstante, no existen datos que indiquen su falta de efectividad frente a la mejora de los síntomas asociados con la demencia, el glaucoma y la depresión en personas con dolor crónico o esclerosis múltiple.

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Alejandro sostuvo que la limitación a la hora de validar sus efectos en pacientes se relaciona con la dificultad de acceder al material de ensayo, ya que muchos países como en Argentina, su adquisición está prohibida. Incluso con fines de investigación.

Despenalizar el autocultivo

—En el caso específico del cultivo personal resulta superador su despenalización en cuanto a la tenencia, siembra o cultivo de plantas sin pruebas que acrediten su destino a la venta ilegal. Adicionalmente, la posibilidad de no penalizar la tenencia de una determinada cantidad de material vegetal o de plantas con efecto psicoactivo a través de la derogación de alguno de los artículos de la ley 23.737 de estupefacientes y la exclusión de sus derivados del listado de sustancias de alta peligrosidad que comparte actualmente con la cocaína, heroína y otras sustancias de altísima toxicidad, aportará mayores derechos para las personas usuarias sin que ello implique su encarcelamiento, persecución, estigmatización o sustracción de materiales destinados para su uso particular.

¿Qué expectativas tienen con este proyecto?

—Las expectativas se fundamentan en la finalidad que tiene la medida anunciada, relacionada con preservar la salud integral de la población en el uso y consumo del Cannabis, desde una perspectiva de valoración y respeto de los derechos fundamentales de las personas y orientada a la prevención de los usos no responsables y a la promoción de hábitos saludables en la comunidad, teniendo en cuenta las pautas de la Organización Mundial de la Salud respecto al consumo de los distintos tipos de sustancias psicoactivas, como también fomentar la educación, capacitación promoviendo el desarrollo de conocimiento científico acerca de los efectos, sobre la órbita de la ley 27.350 de cannabis medicinal.

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