Los frescos de una cueva del siglo VI en la India han sido conservados gracias al cannabis, según los científicos

Un equipo de científicos descubrió que el cannabis ha sido la clave para conservar durante 1.500 años las pinturas en una cueva de la India, según un estudio publicado en la revista Current Science.

El cáñamo índico con que alguien impregnó paredes y techo de una de las grutas de Ellora en el siglo VI fue la clave del “ambiente sano, confortable y estéticamente placentero” que, según una reciente investigación, disfrutaron las personas que la habitaron.

La vida contemplativa de los monjes budistas que fueron sus moradores ha dado paso en nuestros días al ajetreo de los turistas que visitan la cavidad, una de las 34 cuevas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en este paraje del oeste de la India.

Nadie había imaginado que el secreto de aquel ambiente que gozaron sus moradores y de la conservación de los frescos en la roca estaba en la droga ilegal más consumida del mundo, hasta que dieron con ello los científicos indios Milind Madhav Sardesai, botánico y Manager Rajdeo Singh.

“Es el primer sitio donde se ha encontrado esta combinación del cáñamo con arcilla y yeso, en los frescos”, aseguró Sardesai, investigador de la Universidad Babasaheb Ambedkar Marathwada en la cercana ciudad de Aurangabad.

Singh, que trabajó en la zona para el Servicio Arqueológico de la India, corroboró que se trata de “la primera ocasión con un estudio detallado en que se detecta en construcción el cannabis en cal con barro”.

La marihuana ya fue encontrada en restos de una mezcla, pero con una composición distinta a la de Ellora, que se empleó como cemento en un puente en Francia que también data del siglo VI, pero que duró “solo” entre 600 y 800 años.

Sin embargo, “en Ellora ha sobrevivido durante 1.500 años y todavía sigue fuerte”, subrayó Singh sobre la fórmula que se empleó para evitar el deterioro de los dibujos de plantas y figuras geométricas de tonos mate en paredes y techos, expuestos a los rayos del sol y a la lluvia que entran en la cueva.

La mezcla ha actuado de fijador a la roca, aislante de la humedad y repelente de insectos, además de ser más consistente y duradera.

En las vecinas grutas de Ajanta, también declaradas Patrimonio de la Humanidad, los artistas optaron por añadir cáscara de granos de arroz en la composición empleada para fijar los frescos, con el resultado de un yeso más blando que han ido agujereando los insectos.

El remedio descubierto en Ellora hubiera venido bien a muchos monumentos con problemas de conservación por la humedad en países como el Reino Unido, subraya el trabajo.

El descubrimiento no llega en mejor momento para el Gran Movimiento para la Legalización en la India de la marihuana, al que el hallazgo ha dado nuevos argumentos en su lucha por despenalizar esta planta, originaria de Asia y sagrada para el hinduismo.

“Buena razón” para legalizarlo, comentó Murai Lal, uno de los seguidores del Gran Movimiento, a través del perfil en Facebook de este grupo, mientras que otro adepto, Joel Michael Rebello, defendió que el descubrimiento revela otra más de las muchas “ventajas” de la hierba.

Más precavida, sin embargo, se ha mostrado la Policía sobre las revelaciones de los científicos.

“La marihuana está prohibida por la Ley de Drogas Narcóticas y Sustancias Psicotrópicas”, advirtió al diario The Times of India el comisario de Aurangabad, Amitesh Kumar, ya que “no se puede cultivar, transportar, poseer o consumir”.

Pese a la advertencia policial, esta normativa estatal de 1985 tiene resquicios que hacen legal el consumo de hojas de cannabis silvestre, pero no el cultivo de la planta o su venta salvo que una ley regional permita su comercio regulado, algo que apenas sucede.

Aunque en la práctica se tolera con fines supuestamente religiosos, como en la fiesta hindú de Holi, que se celebra la próxima semana y en la que es tan típico embadurnarse con polvos de colores como consumir “bhang”, una bebida que lleva cannabis.

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