omates, pimientos, pepinos y… ¿marihuana? No, pero casi, al menos aparentemente. Hace unos meses que los tradicionales cultivos en los invernaderos que habitan la Costa de Granada cuentan con una nueva variedad que va más allá de las hortalizas. Su hoja a simple vista puede parecer la de una planta de marihuana (cannabis sativa), sin embargo, a diferencia de ella, esta es una plantación totalmente legal, pese a ser también de la familia de los tetrahidrocannabinoles. Se trata del cáñamo industrial, también conocido como cannabis no fiscalizado o marihuana medicinal, cuyo cultivo ha proliferado hasta el punto de sumar ya en torno a 100 hectáreas entre las localidades de Albuñol y Castell de Ferro.

“Se trata de un nuevo fenómeno en la provincia”, manifiestan a Granada Hoy desde la Guardia Civil, cuerpo que durante los últimos meses se ha tenido que emplear a fondo ante el aumento de robos de este tipo de plantación en el litoral granadino. Y es que son ya decenas de agricultores los que incluso dedican un espacio de sus invernaderos al cultivo de esta planta a la que también se conoce como CBD y cuya salida en el mercado es cada vez más factible. Pero, ¿qué diferencia al cáñamo de la tradicional cannabis sativa para que sea legal? La respuesta, según expertos consultados por este diario, radica en el porcentaje de THC (tetrahidrocannabinol) que presenta el cáñamo industrial, el cual no puede superar el 0,2%.

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El control de este tipo de planta, que debe estar certificada por la Unión Europea y su explotación fiscalizada, ya que, en caso de duda, se toma una muestra de ella para analizar sus valores de THC, se lleva a cabo por parte de la Delegación Provincial de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía, según indicaron desde la Guardia Civil, y es que el cáñamo puede ser usado para fabricar desde productos medicinales hasta cosméticos, combustibles, materiales de bioconstrucción o fibras textiles.

Durante los últimos años se ha extendido el valor de cannabis como uso medicinal, algo que, unido al bajo coste que conlleva el mantenimiento de este tipo de cultivos, se haya traducido en la expansión de las plantaciones de cáñamo, sobre todo en la zona de la Costa granadina -aunque el primer enclave de la provincia que comenzó a tener hace ya unos años plantaciones de este tipo fue la zona de la Alpujarra- y almeriense, habiendo ya entre ambas unas 200 hectáreas, de las que 65 se ubican en la localidad de Albuñol. Precisamente hace un año se anunciaba en Almería la puesta en marcha de un megaproyecto para hacerla “capital de la marihuana medicinal”.

Como informó entonces el diario homólogo a Granada Hoy de Grupo Joly en la provincia almeriense, Diario de Almería, la empresa GSG & Associates se había fijado en esta provincia para avanzar en sus planes de cultivo de cáñamo en cinco invernaderos, con el fin de levantar un hospital, un centro de investigación y una planta de extracción de aceite, entre otras infraestructuras, para así abarcar desde la producción al tratamiento y la investigación terapéutica del CBD. Y es que esta sustancia, que se encuentra en el aceite extraído de la planta del cáñamo, tiene un uso medicinal cada vez está más implantado en tratamientos y terapias.

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En concreto, el CBD o cannabidiol, actúa sobre el cerebro, por lo que es usado en algunas terapias para la ansiedad, depresión, epilepsia, fobias, adicciones, Alzheimer, etc., mientras que el THC o tetrahidrocannabinol, manifiesta la capacidad de aliviar el dolor y se emplea en tratamientos para esclerosis múltiple, artrosis, artritis reumatoide, cáncer, etc.

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