En Colorado, el estado que junto a Washington y Oregón permite el uso lúdico del cannabis, la industria turística capitaliza la nueva fiebre verde con hoteles «amigos de la marihuana», tours guiados, clases de cocina y hasta una red de alojamientos de alquiler estilo Airbnb para fumar a gusto.

Los apartamentos que aparecen en TravelTHC pueden ser más o menos apetecibles, pero todos han recibido con sumo entusiasmo la legalización de la marihuana. Es el Airbnb del cannabis, nacido al calor de una industria humeante aún en sus primeros albores, pero que ya tira los tejos al turista sin pudor alguno.

Como en tantas otras webs de alquiler de alojamientos privados, sólo hay que decidir cuánto queremos gastarnos. ¿Un lujoso rancho a casi 1.000 dólares la noche o una habitación en un apartamento de Denver por 70? Pero si hablamos de TravelTHC es porque todos sus miembros te permiten fumar cannabis sin temor a represalias… aunque no exactamente a tu aire: a veces es obligatorio un vaporizador para evitar que la casa acabe colocando hasta al cartero.

Creada en Colorado, pionera en el turismo americano de la marihuana, TravelTHC está presente también en Washington y pronto lo estará en Oregón, el tercer estado que desde el pasado octubre permite la venta recreacional de cannabis a los mayores de 21 años.

Fin recreativo

Un dispensario en Denver.

Hablamos de venta libre, no con fines medicinales como ya ocurre desde hace años en California y otros rincones progresistas de Estados Unidos. En Colorado, los dispensarios de marihuana se han hecho rápidamente un hueco en una ciudad joven, animadísima, repleta de cafés, restaurantes y tiendas a pocos kilómetros de las grandiosas Montañas Rocosas.

La ley permite la posesión de hasta 28 gramos de cannabis o siete si eres turista o no residente. El problema es que está prohibido fumar en público. De ahí que el forastero no encuentre en ciudades como Denver su Ámsterdam soñado, pero sí muchas, muchísimas, formas de burlar las normas y disfrutar de esta cultura psicotrópica.

Por haber, en la capital de Colorado hay hasta clases de pintura para amantes del cannabis. Puff, Pass, Paint se llama: dos horas de creatividad en las que la pintora Heidi Keyes y su equipo te invitan a manchar el lienzo mientras alternas el pincel con el porro y una copa de vino.

Tours ahumados

El autobus de My Tours 420.

Lo más recurrido, sin embargo, es unirse a uno de los muchos tours 420 (four twenty es el código simbólico de la cultura de la marihuana), que recogen al viajero en el mismo el aeropuerto si es necesario. En la guía de la maría de Colorado hay miles de propuestas.

My 420 tours, que se jacta de ser el mayor operador turístico de marihuana en el mundo, te lleva de dispensario en dispensario a bordo de un autobús con ventanas tintadas. El recorrido cuesta 129 dólares (unos 120 euros) e incluye la comida en un restaurante local.

Los de Colorado Cannabis Concierge se lo toman muy serio. Itinerarios personalizados, prometen. Un curso de introducción al cannabis son 300 dólares y una lección magistral de cultivo sube a 1.500. Para los que quieran disfrutar del esquí de las Rocosas con un petardo de por medio, City Sessions organiza la ascensión con paradas previas en dispensarios y granjas de maría.

Clases de cocina

Aceite de maría para masajes.

Pero si lo que te apetece es fisgar en la tienda rey del cannabis de la ciudad, debes poner rumbo a Medicine Man. Y si quieres un guía, Colorado Cannabis Tours es tu aliado para esto y para casi todo… ¿Quién se apunta a una demostración de soplado de vidrio para hacer pipas psicodélicas?

Todos ofrecen paquetes que incluyen el hotel y el alquiler de un vaporizador para fumar marihuana, que es la única forma legal de hacerlo en los hoteles. Unos son más friendly que otros en cuanto al consumo. Bud & Breakfast, emplazado en una histórica casa victoriana, es de los más tolerantes. Tanto, que ofrece a sus huéspedes masajes con aceite de… marihuana, naturalmente.

No hemos hablado del capítulo de los edibles o comestibles, es decir, las galletas y demás alimentos con base psicotrópicas que venden todos los dispensarios. Las clases de cocina para turistas son también un éxito, faltaría más. Pero ojo, aquí no se andan con chiquitas. El brownie lo puedes hacer tú en tu casa. Ellos infusionan aceites y mantequillas para luego crear todo tipo de platos sorprendentes. Lo próximo, esto ya es imaginación, será cocina molecular con digestión feliz.

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