Con el ácido giberélico puedes aumentar sobremanera una cosecha de cannabis… o puedes cargártela sin remisión.

Esta vez hemos empezado el reportaje yendo al grano. Como en otros casos anteriores, podríamos haber empezado hablando de componentes de las plantas aislados en laboratorio y disertar un rato sobre auxinas, fitohormonas, citoquininas y demás antes de meternos con las giberelinas. Pero ha llegado la crisis económica mundial y hay que ahorrar papel.

Por lo tanto, iremos al grano y empezaremos diciendo que el ácido giberélico debe ser uno de los productos más utilizados a lo largo y ancho de nuestro planeta por la humanidad para aumentar las cosechas, y en docenas de ramas diferentes de la agricultura. En muchos casos su utilización es indispensable. Con lo cual debería ser útil para el cannabis ¿no?

Algunos autores lo consideran una hormona, otros una protohormona y otros un regulador enzimático de crecimiento, supongo que irá por gustos. La descripción que más me ha convencido es la de “regulador enzimático de crecimiento de acción hormonal”. Pero que no haya unanimidad al respecto entre los ingenieros agrícolas teóricos (esos que se pasan la vida en laboratorios con una bata blanca impoluta puesta y no han arado un campo en su vida) no debe preocuparnos, a lo que vamos es a la utilización agrícola generalizada del ácido giberélico y su posible aplicación a nuestros fines.

El giberélico se utiliza sin ningún tipo de pudor para incrementar y/o acelerar las cosechas desde hace años (en algún caso, décadas), en el cultivo de vid, cucurbitáceas (sobre todo, calabazas), zanahorias (sobre todo, las Baby), algodón, tubérculos (sobre todo, en las patatas Bintje holandesas), pepinos, alcachofas, cítricos (sobre todo, naranjo dulce) aguacate y más, e incluso en algunos árboles para ebanistería (sobre todo el cedro rosa) ¡Se emplea hasta en floricutura, para mejorar modalidades cono el Ave del Paraíso!

Donde su utilización es masiva es en el cultivo de uva de mesa sin semilla. De hecho, hay modalidades como la “Ruby Seedless” (en Chile, por ejemplo, hay valles enteros plantados con parras de ella) que dependen totalmente de él para alcanzar tamaño comercial.

Vale, bien, pero eso a nosotros ¿nos vale?

Pues puede que sí y puede que no. En todas las variedades agrícolas citadas y en las que no nos han cabido (porque de citarlas todas este número de la revista pesaría varios kilos) se llegó al giberélico tras varios años de experimentación a golpe de prueba y error, y algunos de los últimos fueron de bulto ya que hay varios tipos de giberélico: GA2, GA3, GA4, GA7… Atentos, que ahora viene lo bueno.

LA DE CAL Y LA DE ARENA

Testimonios de cannabicultores -afamados- españoles que han empleado ácido giberélico:

La de arena nos la aporta el capataz agrícola Maximiliano Salami, alias Dr. Grow, máximo responsable de los Bancos de Semillas canarios Vulkania y Dr. Grow, ambos merecedores de la más alta consideración por los cultivadores expertos y los que no lo son tanto y, entre más títulos, asiduo colaborador de nuestra revista (entre otros razones, por ser uno de las personas que más saben en nuestro país sobre lucha biológica contra plagas… si no el que más):

“En uno de mis primeros indooors tuve un problema con una plaga y uno de mis socios, Alejandro “El Águila”, enólogo del más alto prestigio internacional, me propuso atajarlo quemando azufre de viticultura. El tío es uno de los más reconocidos vitivinicultores del Archipiélago Canario, ha ganado no se cuántos premios internacionales -ya no le caben los trofeos en casa, ahí es nada- y en la actualidad posee viñedos propios, y además de malvasía, que hay que cultivarla en jeria, en mitad del puñetero desierto de Lanzarote, lo más hostil que existe para una viña. En aquellos tiempos él trabajaba en ViñaNorte y yo todavía no pasaba de ser el dueño del growshop Mr.Fantasy, el grow más antiguo del Archipiélago por llevar en funcionamiento desde 1997, y todavía no había montado Banco de Semillas aunque ya estaba en ello.

Pues tras quemar la *#&%$ pastillángana aquella de azufre las plantas casi se me mueren, estaban cayéndose por el suelo las pobrecitas víctimas de la intoxicación. Entonces tuvo el tío la segunda genial idea seguida, la de recuperarlas a base de ácido giberélico, el mismo que él utilizaba en los viñedos con grandes resultados, según dijo. ¡La madre que lo parió!

Porque después de rasparle al jpzqax pastillón aquél del y<+ymew giberélico del 9,6q1+s.9 de su requeteqh1bv<`-ísima madre lo que él calculó, nada, una pizquita, una birria, una rasquilla de ná, como mucho llegaría a una décima de gramo para que pudiera medirlo la balanza, hicimos la solución pertinente y la aplicamos por vía foliar. No lo volveré a hacer nunca jamás en todo lo que me reste de vida, qué catástrofe.

En apenas una semana las plantas se habían desarrollado de manera incontrolada, parecían mutantes, aquello era como la película de “El día de los Trífidos”. Crecían a ojos vista y pedían más y más nutrientes con frenesí, gula y desenfreno. Cuando me quise dar cuenta tenía unas marihuanas gigantescas que no me cabían en el indoor, así que a las dos semanas no me quedó más remedio que podarlas, doblarlas, atarlas y no sé qué más porque se estaban poniendo de varios metros de altura, con unas distancias internodales de más de tres palmos y hojas del tamaño de nenúfares, y todavía seguían creciendo más y más durante la floración, qué surrealismo. Pues al final dieron una cosecha de mierda porque se les había ido toda la fuerza en desarrollar celulosa, hojas y tallos, ya que a la hora de florecer dieron unos cogollitos minúsculos, feúchos, guarros, sin casi tricomas y de una potencia más bien escasa. ¡Qué depresión!

El giberélico es para las vides y puede que los cítricos, los árboles de ebanistería, algún tubérculo y alguna cucurbitácea, pero para el cannabis no. Conozco a grandes viticultores, insuperables en lo suyo pero que piensan que la marihuana es una parra y eso es un error de bulto. ¡Giberélico no, gracias!”

Esa era la de arena. Ahora, para compensar, viene la de cal.

Emilio “Padre Marijuano” de Plantania Carabanchel, el único growshop en Madrid en que he encontrado ácido giberélico (el de No Mercy Seeds, de quienes tendré que hablar más pronto o más tarde en los reportajes de “Bancos de Semillas” por lo muy interesante de su gama de productos) tras haberme matado a buscar, utiliza ácido giberélico en sus cultivos de indooor regularmente y lo recomienda encarecidamente, aunque con las debidas reservas y precauciones:

“Yo he conseguido con el giberélico unos incrementos en las producciones de algún indoor que calculo en cosa de un 30% más, ya que eran genéticas cuyo rendimiento tenía bien contrastado de cosechas anteriores y porque utilicé las mismas madres, marcas de nutrientes y watios por metro cuadrado que antes. Pero hay que saber usarlo porque es muy puñetero.

Para empezar, sólo hay que emplearlo en la fase de floración, y únicamente cuando ésta está ya avanzada, por lo menos dos semanas y media, y mejor si está a mitad de su ciclo o un poco más. Aplicarlo en la fase de crecimiento es una bestialidad, y en la de floración hay que usarlo sólo una vez, como mucho dos (en cuyo caso deberían estar ambas bien espaciadas, pero las dos tardías). Recomiendo rebajar al 50% el contenido que viene en el bote, que es lo que hago yo, ya que está muy concentrado, demasiado para mi gusto, y no emplearlo más que en aplicación foliar porque añadírselo al tanque de nutrientes es un verdadero suicidio en todos los sentidos.

NO DEBEMOS OLVIDAR NUNCA que es un producto tirando a tóxico por ser una molécula muy complicada y poco biodegradable y que en su día se empleaba para reversiones de sexo, así que las primeras veces en que cualquier cannabicultor lo pruebe debe hacerlo sólo con una pequeña parte de la cosecha; acto seguido debe vigilarla bien, no sea que le empiecen a salir hermafroditas a montones (lo cual puede ser muy improbable o todo lo contrario, depende de muchos factores). De todas formas, nunca se deben hacer experimentos con toda la cosecha y siempre hay que tenerla bien cuidada y vigilada ¿no?

Por otra parte me da la sensación de que funciona mejor con las modalidades índicas que con las sativas. Para empezar porque los mecanismos de reversión sexual funcionan de distinta manera en cada uno de ambos tipos de raza (las sativas, por ejemplo, son más resistentes al tiosulfato de plata que las índicas) y para continuar por la mucho mayor propensión de las sativas a seguir creciendo durante la fase de floración, algunas como locas.   Estoy convencido de que cada subrraza de cannabis tiene su propia respuesta al giberélico, así que si eres de los que estás probando nuevas modalidades de varios Bancos cada cosecha las conclusiones a que hayas llegado en una pueden no servirte para nada en la siguiente y si te has confiado la puedes liar parda.

Sí, ya sé que todo lo que he dicho suena espantoso y peligrosísimo, pero me pongo a mí mismo como ejemplo porque soy de los poquísimos que usan giberélico para el cannabis en toda España. Y lo empleo porque al final compensa, y mucho, ya que da lugar a unos incrementos de producción espectaculares, y además sin que representen merma en la potencia ni en la calidad (que también puede incrementarse, yo creo que en algún caso puede hacer aumentar la proporción de tricomas). Y sobre todo en lo que más se nota es en la dureza final de los cogollos, porque parecen auténticas piedras ¡Hasta pueden llegar a partir algún grinder si es de los baratos!

Lo que pasa es que hay que cogerle bien el truco, y para ello tienes que experimentar varias veces y con toda la calma del mundo, sólo con alguna modalidad que ya conozcas perfectamente tras varias cosechas seguidas con ella y siempre, siempre, con muchísimo cuidado… como hay que hacer siempre con todo experimento en materia de cultivo, por otra parte.”

COMO CONCLUSIÓN…

Bien, ya sabemos cómo usarlo y cómo no usarlo. A modo de colofón, añadiré que en el caso de que cualquier cultivador quiera utilizar ácido giberélico (yo estoy a punto, cómo soy, es que le tengo tal afán a las cosas raras…) debe circunscribirse SÓLO a modalidades específicas para cannabis. Para ello hay que tener cuidado, ya que hay muchos en el mercado, pero casi todos son para vid, tubérculos, floricultura… Y NO SÓLO NO SIRVEN PARA EL CANNABIS, SINO QUE ADEMÁS SE LO CARGAN.

En nuestro país pueden encontrarse varias marcas que comercialicen ácido giberélico agrícola de los más variados tipos (CLEMENCUAJE (Bayer), GIBEMUR (Exclusivas Sarabia), FITOGIB (Fitocom) y un largo etcétera), pero sólo podemos darle a dos, a fecha de hoy, la  categoría de “uso específico cannábico”: el de los holandeses NO MERCY SUPPLY (el spray de 100ml sale a 16’95 euros y el de 250 ml a 34’95) y el SET FRUIT de Comercial Química Masso-División Agro (no ha habido manera de controlarle el PVP, lo siento). Este último despertó mi prevención porque Massó lo anuncia para cítricos, peral, vid, fresa y alcachofa, aunque me tranquilicé un poco al ver que lo comercializa HORTITEC (como líquido soluble concentrado al 1’6%, para los hortofrutícolas citados Massó recomienda concentraciones de entre el 0’03% y 0’07%) en envases de 1 litro (Massó también lo lista en 5 litros. Cuidado, es el GA3, el bueno para el cannabis, no hay que confundirlo con el GA4/GA7 de la misma marca, tanto líquido -NOVAGIB- como en pastillas -SET FRUIT, también-, que no recomendamos para cannabis ni jartos a drongas).

Por cierto, cuando investigaba para este reportaje descubrí que el Giberélico de Massó llevaba tiempo disponible en el otro Plantania, el de Leganés, pero Enrique no llegó nunca a incluirlo en su página web y no siempre lo tenía en los estantes… porque era un producto que no conocía nadie, no lo pedía nadie y no lo vendía.

¡Investigad con él! ¡Atreveos! ¡Probadlo, cobardes!