El cáñamo industrial es una de las mejores soluciones, si no la más idónea, para afrontar la crisis global, pero muchos tíldan esta afirmación como desproporcionada, carente de realismo y fruto de la obsesión por el cannabis.

Seguiremos explicando tanto en este capítulo como en el siguiente por que no es así, y por qué el cáñamo puede brindarnos grandes beneficios, además de obligarnos a pisar tierra, algo muy necesario para el hombre hoy en día, que ha perdido su marco de referencia.

Como fuente de materia prima para bioconstrucción, es un auténtico prodigio, como ha ido quedando claro en anteriores números de esta serie, y en concreto como aplicación aislante contra frío y calor.

Asi como el mago de la chistera, saca un conejo, cuando chasca los dedos, el cáñamo actúa como el alquimista infinito, que también hace aparecer de forma inagotable nuevos productos, como los “composites”, con los que se podrían fabricar innumerables piezas constructivas del hogar, vigas, ventanas, suelos, muebles, etc, aunque de momento se están valorando desde Alemania para la industria automotriz y piezas industriales. Sólo decir que son celulosas que se inyectan en moldes.

Estos productos irán apareciendo a medida que el petróleo, escasee, cambie de precio o sea monopolizado para fines estratégicos, tipo militar, pero en todo caso es necesario que se extienda el cultivo y aumente la demanda.

De lo contrario no pueden abaratarse los costes de producción, que aunque sustentables, al principio son elevados, sobre todo en multiplicación de semilla siembra.

Todo esto en términos industriales y de grandes procesos, no a escalas de autogestión, que representa la otra vía.

La gestión perfecta, si no esta condicionada por favores a poderes económicos, acabaría siendo mucho más sensata y más natural, como usar plantas para aprovechar la luz en cultivos “dosel”.

Un cultivo mundial de cáñamo, está justificado, eso si, en rotación con otras especies, y también, bajo criterios de ingeniería de restauración medioambiental de ecosistemas y paisajes. No conviene que sea un monocultivo, aunque para terrenos toxificados si puede cultivarse y enterrarse hasta que regenere esa zona, se bioremedie.

Pues bien, el único problema de que sean las plantas, las que nos proveyesen de la energía del sol indirectamente, es que la disponibilidad estaría sujeta a variables, como el agua y por otro lado la tasa de conversión, la eficiencia del proceso, dependería de la fotosíntesis y los niveles de luz solar, así como de la asimilación de C02 que metabolizan los cloroplastos.

Curiosamente, hay muy pocos casos, tal y como explica un ingeniero de la FAO chileno, en los que haya sido posible incrementar la eficiencia de la conversión energética, productividad/fotosíntesis.

Este dificil proceso mejoró, gracias al enriquecimiento de CO2, experimentado en invernaderos, porque reduce substancialmente la transpiración y aumenta la productividad y el rendimiento de muchos cultivos.

De este hecho, se deduce, sin extendernos más,que no hay excusa posible, como para que no se afronte la supuesta problemática del anhidrido carbónico, bajo el enfoque de potenciar las alternativas biomásicas, y reducir las emisiones tan sólo a los procesos que sean de ciclo cerrado, creando productos de primera necesidad para los paises más urgidos a nivel humano.

Los cultivos en dosel, no permiten que el sol llegue al suelo, logrando así el máximo de asimilación foliar de CO2, pero para este desarrollo es necesario unos niveles constantes de humedad, por lo que la condición hídrica influye severamente en el crecimiento de la planta. El proceso de expansión y crecimiento de hoja y raiz es muy sensible a la escasez de agua, afectando al rendimiento potencial.

Por otro lado, la tasa de fotosíntesis del dosel de un cultivo, que al final es equivalente a la producción de biomasa, también disminuye si se pierde la humedad óptima, porque con la reducción se produce el cierre de los estomas y el déficit de H2O afecta al proceso de los cloroplastos.

Esto implica que una gestión correcta de la energía biomásica, lleva implicito, a su vez, un manejo prudente y una gestión impecable del ciclo del agua, de manera que obtener una solución en un campo como el energético, nos obliga y facilita a afrontar otro como es el gravísimo problema global de la contaminación y el desperdicio de agua dulce.

Los detractores de este modelo poco pueden argumentar, teniendo en cuenta el estado actual de los ríos y mares por culpa del desarrollo convencional, y el derroche extremo de las ciudades y las industrias, del preciado líquido.

Además, nos obliga a valorar la energía como un recurso limitado y que debe ser consumido sin despilfarro, con total conciencia del esfuerzo que conlleva producirlo, aunque lo hagan las plantas. Se habla de fuentes inagotables de energía, como la solar o la energia de fusión, pero con 7 mil millones de seres humanos y en aumento, más una cultura del despilfarro, no podría salir nada bueno y sensato de disponer de toda la energía que quisieramos, y el proceso de crecimiento podría ser aún más aberrante, que el actual, aunque en principio parezca lo contrario.

Es evidente que el ser realmente sustentable se restringe a actuar, en un marco muy estrecho y muy real de términos naturales, no pudiendo extenderse más allá de los parámetros simples que dirigen estos procesos biológicos, excepto en que la gestión de los recursos debe regirse bajo estos mismos principios sustentables. Hoy en dia se califica de sustentabilidad a un montón de cosas que no pueden serlo por definición.

Sin embargo, el cáñamo por su gran productividad y versatilidad de usos es un modelo perfecto de sostenibilidad rural, porque puede crear desarrollos libres de materias primas agotables, no renovables.

¿Para qué queremos fabricar las carisímas placas solares si los cloroplastos son gratis,

y ya lo hacen por nosotros? Sólo es rentable en zonas muy iluminadas sin días nublados, y en lugar de obtener recursos variados, fibra, proteina, madera y aceite, sólo producen electricidad que debe ser consumida al instante.

Además el planeta tierra esta ávido de recuperar su manto verde en muchas zonas, y no es excusa decir que el rendimiento es mucho más alto. Como ya deje entrever antes ¿De qué ha servido correr tanto si estamos peor que al comienzo y encima esta todo más contaminado? ¿hemos logrado calidad de vida para la mayoria de la humanidad? ¿y para los niños, un legado digno?

Esto es algo que casi nadie pone encima de la mesa, como prioridad base, e imperiosa, pararse a cuestionar hacia donde vamos como especie, antes de hacer nada, y valorar que hay soluciones mucho más simples a las problematicas graves y complejas que hemos creado nosotros mismos, que están siendo obviadas, a pesar de estar justificadas por el sentido común.

¿Es realmente necesaria la revolución de las tecnologias verdes capitalistas? Se visten de alternativas y renovables, pero son caras, enrevesadas y lentas de implantar masivamente, dada la urgencia del momento. Las plantas NO.

Ya en el siguiente capítulo, desgranaré algo más sobre como el cáñamo puede ser un modelo perfecto de sostenibilidad energética así como los procesos de obtención de la energía contenida en la biomasica, como la pirólisis.

Ahora vamos a tratar sobre las cualidades de la fibra que justificarían su uso masivo como contribución real y definida al ahorro energético y la mejora de calidad de vida.

Uno de los países que más viviendas ha aislado en el mundo usando estas mantas de fibras ha sido Alemania.

Por un lado, conocen perfectamente la alta eficiencia del cáñamo para aislar del frío, reduciendo consumos de calefacción hasta en un 40%, y por otro son conscientes de que deben apoyar a la producción nacional, consumiendo este producto limpio y ecológico. En este sentido, Alemania, junto a Canadá lideran el ranking de ciudadanos altamente conscientes de los males medioambientales y los problemas mundiales, y en ambos está presente el cáñamo de forma significativa.

Hay muchos países que podrían cultivar, pero sus gobiernos no lo fomentan adecuadamente con la importancia vital que requiere, entre ellos España, que posee unas condiciones ideales, como ha demostrado a lo largo de la historia.

El cáñamo es un cultivo tan rapido que en 120 días ya está proporcionándonos fibra, contenida en los tallos de hasta 4 metros. Como la planta ensombrece el suelo, no posee competencia, por lo que los resultados de producción de fibra son mayores,pero además deja preparado el suelo para el siguiente cultivo.

Se estima que el cáñamo produce casi 3 veces más fibra por hectárea que el algodón y 6 veces más que el lino.

Lo mejor de todo, es que al no requerir productos químicos tipo pesticidas o herbicidas obtenemos un material aislante libre de sustancias tóxicas, que dañan la salud de los habitantes de las casas, como han venido demostrando las fracasadas espumas de poliuretano que liberan, incluso ya antes de arder, el mortal ácido cianhídrico.

El excedente después de separar la fibra, la madera, puede dedicarse a mortero aligerado para hacer muros o ladrillos, podemos incorporarlo como abono o incluso podemos producir pelets para calefacción, sin embargo tendría que haber cantidades sobrantes enormes que justificaran quemarlo directamente, o incluso obtener energía por el proceso pirolítico, aunque si se presta a pequeña escala.

Lo ideal es que tras tener una casa super aislada de fibra de cáñamo pudieramos calentarla con muy poca cantidad de cáñamo autocultivado, al estilo de las glorias castellanas.

Las mantas de cáñamo cumplen todas las normativas vigentes de certificación que exige el mercado, y el Instituto Alemán de Tecnología de la Construcción de Berlín, fue uno de los primeros en emitirlo.

Nos permite aislar tanto los techos como las paredes o incluso el suelo, y es bastante sencillo en su manejo, además de que no produce ningún daño, en contraposición a las irritantes lanas sintéticas. Tampoco genera polvos y es hipoalergénico.

Tanto para zonas con temperaturas extremadamente altas como para áreas sumamente frías, estas eficientes mantas proveen un aislamiento alto, que se percibe nada más entrar en una vivienda construida con ellas.

También posee cierto nivel de regulación de humedad por ser altamente poroso y poduce un efecto difuminador. Como es una fibra, con bastante lignina y sin constitución proteíca, los insectos y otros pequeños invertebrados, no representan una amenaza. Es una fibra estable y duradera.

Las empresas distribuidoras además, atienden muy bien al cliente, al que ofrecen mantas, que son cortadas a la medida, lo cual ahorra un engorroso trabajo. Hay medidas estandar, e incluso dimensiones que otros productos no ofrecen.

Las propiedades de estas gruesas mantas vegetales logran que el aire caliente por ejemplo, quede atrapado en ellas, no pasando al interior de las casa desde la cubierta, y cuando se produce la inversión térmica en la tarde o en la noche, ceden este calor, compensando en gran medida el enfriamiento y logrando atemperar la vivienda.

Este comportamiento se mide en gráficas que registran los momentos térmicos picos, tanto de aumento como de descenso, de manera que se puede apreciar como los muros y las cubiertas por el interior, registran desplazamientos de dichos valores máximos absolutos en el tiempo, respecto a la fuente solar o los momentos de heladas.

Así como por supuesto, atenuaciones de sus temperaturas bastante significativas respecto a las mismas condiciones sin aislante.

Como ya dijimos su valor aislante es de 0,040 W/(m·K), y varios institutos de experimentación de materiales han constrastado su eficiencia en el ahorro de energía y por tanto de dinero.

Continuaremos explicando estas capacidades en la segunda parte, sobre los datos numéricos que proporcionan los fabricantes.

Y por cierto, recordando la problemática asociada al cambio climático que explicamos como un previsible enfriamiento, va quedando más claro, que el aislamiento es el factor clave, mucho más importante que la fuente de calor del hogar.

En caso extremo, siendo radicales, grosores de fibra inusualmente anchos, algo muy caro de momento, permitirían crear condiciones de aislamiento tales, que llegarían a sorprendernos sobre el bajísimo nivel de energía necesaria para mantenerlos cálidos en invierno, o incluso frescos en verano sin aire acondicionado.

Realmente merece la pena fomentar entre todos, un nivel de exigencia hacia los poderes públicos, para que se gestionen mejor los dineros estatales, invirtiendo región por región en mejoras visibles, al menos de espacios como hospitales y salas de espera que debido a los sistemas de regulación acaban siendo focos de contaminación y contagio.

Si esto no ocurre, la propia sociedad deberá demostrar que estos resultados son reales, para obligar a que el despilfarro inutil de fondos se interrumpa y puedan ser utilizados para garantizar unos niveles de servicios sociales, que estamos en claro riesgo de perder.