Marcos Fontán denunció ante la Policía Nacional de Pontevedra el reciente robo de cuatro kilos de cogollos de marihuana que le pertenecían, en un solar igualmente suyo. La sustracción, según declaró en la denuncia tramitada en comisaría, ocurrió en dicha propiedad, ubicada entre las zonas de A Caeira y O Vao. Alguien sin identificar accedió al interior para llevarse igualmente otros enseres que guardaba en este terreno con invernadero. Los agentes que atendieron a Fontán recogieron el resto de datos aportados por él mismo o a preguntas suyas. La policía interpreta que acabaría vendiendo los cogollos para afrontar una sanción urbanística para cuyo pago no tendría el dinero suficiente.

Además de los cuatro kilos en cogollos —limpios de hojas y ramas y listos para consumo o tráfico— el autor o autores del robo sustrajeron más plantas, aún en fase de crecimiento. Agentes de policía científica de Pontevedra se desplazaron a fotografiar la escena del delito, que está por ver si acaba siendo la escena de dos delitos: el de robo y el de otro contra la salud pública, este último ya protagonizado por el propio denunciante y que ha implicado su arresto y posterior puesta en libertad. Cada kilo de marihuana en Galicia tiene un valor medio de 2.000 euros en el mercado negro, por lo que los cuatro kilos de cogollos robados podrían alcanzar un valor de 8.000 euros en el mercado negro.

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Fontán es conocido en Pontevedra por haber sido secretario de Podemos en la ciudad del Lérez desde el 2015. Se desvinculó de la organización en el 2018, pasando a ocupar el puesto José Ramón Otero. Consultado por La Voz, Fontán asegura que la marihuana sustraída no era para vender, que la multa pendiente no es con la Xunta y que el objetivo de acumular tal cantidad de cogollos es para consumo y fines terapéuticos. «Hacemos aceites, infusiones, para frotar en el lumbago, son complementos terapéuticos para enfermos oncológicos y otras enfermedades degenerativas. El gran problema es que ahora ya no se puede ayudar a toda esa gente que necesita esta ayuda para llevar mejor sus enfermedades, algunas en fase terminal». Fontán reconoce igualmente su preocupación al no saber si podrá mantener su actividad de ayuda a enfermos.

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