Una localidad argentina muy conocida por sus cítricos cobra relevancia nuevamente y promete ser el epicentro de la industria cannábica argentina.

Se trata de San Pedro, ubicada en la provincia de Buenos Aires, pero con fuertes vínculos con la citricultura entrerriana, siempre presente con su reina y sus empresarios en las fiestas nacionales del sector en Concordia.

La empresa Clúster Cannábico y el municipio de San Pedro firmaron una carta de intención para crear, de forma conjunta, el primer parque industrial para la fabricación de cannabis y productos derivados de este cultivo.

La compañía prevé realizar una inversión inicial de u$s 1,5 millones en la puesta en marcha del complejo, en donde podrían instalarse alrededor de 20 firmas, en su mayoría pymes, en una primera etapa. Actualmente, Clúster Cannábico analiza cinco predios de entre 70 y 100 hectáreas en las afueras de la ciudad de San Pedro donde podría montar el parque.

“Lo primero que debemos hacer es un estudio de factibilidad de estos lotes, para evaluar dónde nos radicaremos finalmente. Ahora, nos concentramos en esta fase”, dice Pablo Fazio, presidente de la compañía, y añade: “Hay un montón de instancias que debemos gestionar, algunas recaen en la esfera pública y otras, en la privada”. El parque deberá estar alejado del centro urbano, con un acceso adecuado a servicios para dar respuesta a la distribución y la logística.

La elección de San Pedro se debe a que cuenta con condiciones de suelo y clima, accesos directos desde los principales centros urbanos y una importante infraestructura hotelera, que potenciarán la producción y su cadena de valor.

Una vez que se obtenga la aprobación y se realice la elección del terreno, junto a un grupo de socios que reunió para la iniciativa, Fazio proyecta constituir un fideicomiso o salir a la búsqueda de aporte privado para acompañar la inyección de capital propio. “Lo definiremos sobre la marcha”, adelanta la cabeza del proyecto.

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Su intención es que la construcción del complejo se concrete en un lapso de seis meses una vez iniciada la obra. El ejecutivo aclara que Clúster Cannábico no será productor, sino que se convertirá en el desarrollador del parque, actuando corno “un vehículo para que las empresas encuentren su lugar”.

“Este es uno de los proyectos de cannabis más ambiciosos de América latina, donde el Estado asume el rol de articulador y genera incentivos para que los privados encuentren un ambiente propicio para desarrollarse”, dice Fazio.

La iniciativa pública-privada se enmarca en la ley 27.350/17, que le abrió las puertas a personas que sufren de epilepsia refractaria al acceso a citopreparados que se importan por prescripción clínica para uso terapéutico. Más tarde, su reglamentación habilitó la investigación científico-medicinal y el uso paliativo de la planta de cannabis. Sin embargo, en el país no existe aún una norma que permita la producción local empresarial. Solo se permite a usuarios terapéuticos cultivar en sus hogares la planta con esta finalidad.

Por ende, para que el proyecto prospere hace falta la implementación de un marco normativo que hoy es inexistente. Fazio confía en que este paso se dará pronto. “Venimos conversando desde el año pasado con la Dirección Nacional de Desarrollo Regional y el Ministerio de Desarrollo Económico de la Nación. La propuesta recibió una enorme acogida y generó entusiasmo. Tenemos señales de que lograremos avances”, comenta.

Hace unas semanas, el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, se expresó a favor del crecimiento de la actividad, ya que la consideró como un potencial factor de reactivación económica. En una charla virtual organizada por Quinquela Fondos hoy, el funcionario remarcó su importancia dentro de la industria farmacológica.

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“La comunidad sampedrina se ha mostrado muy interesada en este tema desde que lo planteamos, porque son muchos los casos de familias que hoy están encontrando respuestas positivas con este tipo de tratamientos”, señala el intendente, Cecilio Salazar.

“Hay mucho interés por parte del sector privado en invertir en esta industria, por lo que cada vez son más las empresas que buscan formar parte de ella. Pero para que eso suceda es necesaria la incorporación de marcos regúlatenos”, insiste Fazio, y enumera proyectos que tienen en carpeta algunas empresas: cosméticos, yerbamate infusionada con cannabis, té, gomitas para mascar, pasta seca y hasta productos veterinarios para el tramo final de la vida de las mascotas.

El cannabis medicinal no es el único vertical de negocios que promete un crecimiento en el país. Otros usos industriales también son esperanzadores. Como no existe un mercado formal a nivel local, todavía no hay datos oficiales sobre cuánto mueve el negocio en la Argentina. En los Estados Unidos, el sector genera ingresos por aproximadamente u$s 17.000 millones al año y crece a una tasa del 25% anual.

Además, la industria se perfila como un posible generador de empleo. Según la Asociación Colombiana de Empresas de Cannabis, se crean 17 puestos de trabajo por cada hectárea cultivada. “Es un termómetro de las oportunidades que se generarán a nivel local. Las compañías que se radiquen en el parque contratarán a profesionales, pero también lo haremos nosotros, dado que necesitaremos mano de obra para la construcción del centro”, concluye Fazio.

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