Skunk, White Widow, Northern Lights, Afghani, Acapulco Gold, Thai o AK-47, todos estos nombres pertenecen a clases o tipos de marihuana que podemos calificar de “clásicos”, aquellos que sin ser líneas puras ni razas completamente especializadas han marcado un antes y un después en la historia del cannabis narcótico comercial. Tanto es así que la mayoría de las variedades a la venta actualmente tienen en sus genes parte de alguna o todas estas variedades “primigenias” y por sus tallos y ramas corre la savia de aquellas.

Texto y Fotos: Luis Hidalgo

Sólo tenemos que asomarnos a una cualquiera de las tiendas especializadas en cultivo de cáñamo o poner “semillas de marihuana” en cualquier buscador de internet: Una infinidad de “marcas” nos asaltarán con llamativas descripciones de sus características y alucinantes propiedades medicinales o potencia psicoactiva. Lo que no dicen es que no todas se cultivan igual ni se alimentan igual y, aunque sí son plantas de marihuana al fin y al cabo, cada variedad tiene su “aquel” y unos cuidados específicos para ella que harán que los frutos que nos dé al final saquen lo mejor de su genética.

Con las variedades de cannabis sucede un poco como con los animales domésticos: si bien todos los perros son perros, determinadas razas requieren de una alimentación especial u unos cuidados concretos sin los cuales el animal estará triste y enfermizo y nunca lo veremos en su plenitud. En nuestro caso sucede lo mismo, y más de una vez nos hemos encontrado con algún cannabicultor amigo que cultiva la misma variedad que nosotros y sin embargo sus plantas producen mucho más y los aromas y sabores superan con creces a lo mejor que nosotros hemos podido conseguir de las nuestras.

Al principio pensamos que la genética no está estabilizada, pero más tarde, cuando cultivamos desde esqueje y sigue sucediendo lo mismo nos empezamos a plantear que algo hace él que no hacemos nosotros y tras seguir investigando, nos encontramos con que algo tan aparentemente simple como una diferencia de 0,5 en el valor del pH del agua de riego y un aporte de PK 13/14 en el momento justo de la floración marcan la diferencia entre su cultivo y el nuestro para esa variedad.

Los Orígenes

Así pues, todo cultivador de cannabis narcótico se ha preguntado alguna vez a lo largo de su experiencia como tal de dónde provienen las variedades comerciales que se están cultivando actualmente. Con un poco de investigación y estudio se descubre rápidamente que existen unas determinadas razas que son las que componen la gran mayoría de los híbridos modernos. Lo cierto es que hoy en día existen más de cuatro mil variedades comercializadas por innumerables bancos de semillas y criadores independientes, y cada vez aparecen más. También es cierto que estas variedades supuestamente nuevas o mejoradas raramente aportan algo realmente novedoso al panorama general del cultivo de cannabis narcótico, siendo casi siempre variaciones sobre el mismo tema o en el mejor de los casos versiones mejoradas de la misma variedad.

A raíz de la homogeneidad que cada vez se va imponiendo con más fuerza en el mundo de las semillas comerciales de cannabis narcótico, y sobre todo en las feminizadas, cabría pensar que la forma y manera de cultivarlas debe ser también parecida, y es cierto hasta cierto punto ya que realmente existen 5 ó 6 líneas que podríamos considerar “fundadoras” de la gran mayoría de híbridos actuales, con lo que realmente podríamos decir que existen 5 ó 6 familias de variedades con todos sus hermanos, sobrinos y primos. Sin embargo, sí que existen diferencias entre las familias en cuanto a condiciones de cultivo y alimentación.

Estos son los motivos que han llevado al autor a realizar un banco de pruebas sobre estas familias y sus progenitores estudiando en profundidad el cultivo de las variedades originarias de cada familia con una descripción de las características base y especificaciones de cultivo de cada una de ellas, de manera que el lector pueda reconocer su presencia en determinadas variedades comerciales así como identificarla en caso de poder acceder a las variedades originales.

Este estudio se presenta estructurado en diez capítulos coleccionables, en cada uno de los cuales se realizará un comentario sobre una variedad concreta, una completa descripción de sus características así como todos los datos específicos sobre su cultivo, de manera que podamos sacarles el máximo provecho.

Cultivos específicos

Cuando comenzamos a cultivar, las primeras nociones que adquirimos en cuanto a variedades suelen ser sobre la diferencia entre sativas e índicas, primero por el ancho de las hojas , después por el tiempo que tardan en cosecharse y más tarde por sus efectos, aunque lo que más suele marcar la elección son precisamente los tiempos de cosecha: Mientras hay índicas que se recogen en 45 días de floración con una maduración relámpago, también existen sativas que se van a más de 120 días de una floración interminable y continua.

Esta claro que las condiciones de cultivo y la alimentación no pueden ser las mismas, ya que mientras unas no llegaran a agotar el alimento que aporta el sustrato, las otras necesitarán de varios trasplantes o bien de un programa de fertilización al cabo de un par de meses en las macetas. De la misma manera los valores del Ph del agua de riego es distinta para cada tipo y también su capacidad de absorber nutrientes (valor de Ec) varía de forma significativa.

Los híbridos clásicos como White Widow o Skunk #1 contienen un cierto porcentaje de cada una de las genéticas originales, pues se componen de líneas tanto índicas como sativas. Tanto una como otra son claras evoluciones de las líneas que podemos encontrar en el Sur de la India mezcladas con afganas, brasileñas y colombianas, con hojas de finos y largos foliolos con un borde aserrado muy marcado unas, mientras otras presentan hojas de grueso calibre, muy carnosas, grandes y de foliolo muy ancho. Mientras las Skunk presentan aspecto índico pero comportamiento sativo, la línea Widow es más clara y achaparrada con cogollos más repartidos por las ramas y formando como bolas aisladas o pelotas de golf.

Tanto una como otra son híbridos de ciclo corto, es decir, maduran en unas 10 – 12 semanas y necesitan una buena cantidad de luz para alcanzar las producciones adecuadas. En origen la producción de las razas que las componen suele ser más bien escasa, pero no debemos dejarnos engañar, ya que si bien los suelos en los que se plantan son razonablemente fértiles, sobre todo los de montaña, si que existen carencias o escasez de algunos micronutrientes y exceso de otros. Esto quiere decir que esas mismas plantas cultivadas en nuestra latitud con una tierra bien cargada de todo van a producir alrededor de un 30% más y con un sabor y aroma mejorados, mientras que en maceta no obtendremos todo su potencial si no fertilizamos o trasplantamos varias veces a lo largo de su ciclo vital, a pesar de que los criadores que desarrollaron estas variedades lo hicieron para el cultivo en interior.

Por ello, en interior el crecimiento en general no conlleva grandes complicaciones, aunque es necesario hacer un par de puntualizaciones; con quince días de vegetativo será suficiente ya que las plantas tienden a crecer y crecer incluso durante el comienzo de la floración. Además, la Skunk #1 es una gran comedora que pedirá y pedirá alimento mostrando claras carencias en cuanto el nivel de alimentación baja. No se mantienen los fenotipos originales aunque lo cierto es que se comienzan a hacer muy semejantes a partir de la segunda semana de floración.

Hemos puesto este pequeño ejemplo para ilustrar cuan diferentes pueden llegar a ser las características de las diferentes familias y porqué se hace necesario el aplicar condiciones específicas para cada una de ellas.

La genealogía

Así pues, a partir del próximo capítulo podremos ver y estudiar a los grandes clásicos del cannabis uno por uno, pero no sólo a nivel teórico, sino que veremos un resumen de un cultivo completo de un metro cuadrado en tierra para cada uno de ellos. También proporcionaremos un glosario de cultivo que comenzamos en este mismo capítulo.

De la misma manera iniciaremos un estudio genealógico que nos permita comprender y conocer el origen de estas variedades y así poder entender el porqué de algunas de las particularidades que presentan estas variedades “clásicas” y por ende de los híbridos que posteriormente se han creado con ellas. Bien es cierto que existe una gran mitología y secretismo en relación a la composición de los híbridos, pero la perseverancia y dedicación de multitud de cultivadores a lo largo y ancho del planeta ha conseguido que se puedan identificar, categorizar y determinar con un altísimo índice de acierto que razas componen una determinada variedad y quién y de que manera se desarrolló.

Por ejemplo, sabemos que Northern Lights es un híbrido mayoritariamente índico con un efecto devastador a nivel relajación que hace que se la considere “medicinal”, pero pocos saben que su creador fue un noruego de origen llamado Ingemar y que su desarrollo tuvo mucho que ver con la “revolución verde” y el exilio de numerosos criadores americanos, canadienses y australianos a Holanda con el fin de poder mejorar aún más sus variedades y poder comercializarlas debido a las políticas liberales hacia el cannabis que desde siempre han caracterizado a la nación neederlandesa. También es poco conocido que la línea afghana con la que se crearon sus primeras versiones provenía de un veterano de guerra norteamericano que había participado en las guerras que se desarrollaban en la zona a final de los años 70.

Así además de saber como cultivar una determinada variedad, podremos conocer su genealogía y orígenes, datos que aunque puedan parecer banales o menos importantes en realidad esconden el “secreto” de porqué su cultivo se realiza de una u otra manera.

Sin más explicaciones, a partir del próximo artículo, el lector tendrá acceso a la información que le descubrirá el mundo del cultivo especializado de variedades clásicas. En la próxima entrega comenzaremos con algo realmente necesario por su extensa implantación entre los cultivadores, ya sea en su forma “pura” o hibridada con otras variedades: La línea SKUNK. Un saludo pues.

Glosario

Aditivos: Sustancias orgánicas e inorgánicas que se añadan al suelo para mejorarlo. Se consideran aditivos tanto los bioestimuladores y fertilizantes como los productos que se pueden añadir a la tierra para modificar su aireación y textura originales (perlita, vermiculita…)

Ancestros: Individuos de la especie que se encuentran en alguna forma presentes en los híbridos que han sido creados con otros híbridos. Se considera “ancestro” a todo aquel individuo que se encuentre en la línea genealógica de cada una de las ramas que componen a los fundadores del híbrido, aunque sea de forma indirecta.

Clorosis: Es una falta de clorofila. Ocurre de manera natural en las hojas más viejas en general cuando la planta se acerca al final de la floración y se detecta por un amarilleamiento de las hojas, que en algunos casos llegan a tomar tonos cercanos al blanco. También puede ser un síntoma de plagas, enfermedad o problemas de nutrición.

Crianza: Proceso mediante el cual, a partir de la fecundación controlada de unas líneas con otras se consiguen semillas que a su vez se plantan para volver a realizar la operación manteniendo unos ciertos criterios de selección que hacen que las plantas resultantes sean cada vez más parecidas entre si.