Como hemos podido ver a lo largo de este capítulo, lo más sencillo en muchos casos es lo más eficiente, y aunque es cierto que existen sistemas de cultivo aeropónico muy sofisticados, los sistemas DWC y, más en concreto, el burbujeador que hemos presentado funcionan de manera excepcional en cultivos pequeños y medianos, ahorrándonos todo el engorro de la tierra, la arlita o el coco. Vamos a terminar de explicar algunas de las peculiaridades que hacen que este tipo de cultivo se esté extendiendo entre la mayoría de cultivadores que dan sus primeros pasos en aeropónico.

Fotos y Texto: Luis Hidalgo

Como especie vegetal superviviente, el cannabis se lleva la palma, entendiendo por “superviviente” la especial facilidad que tiene para reproducirse y crecer en las condiciones más adversas, adaptándose casi a cualquier medio y entorno de manera rápida y eficiente. Esta peculiaridad es la que permite que nosotros, los cannabicultores, podamos cultivarlo en exterior o en interior y en una gran cantidad de medios de cultivo, desde la tierra más o menos enriquecida, pasando por sustratos inertes como la arlita o el mapito, hasta el caso que nos ocupa, en el que estamos cultivando ya sin sustrato, es decir, sólo con agua en la que previamente habremos disuelto los distintos nutrientes

La cuestión del Tiempo

Con todo lo publicado, cualquier cannabicultor con más de dos cosechas en cualquier sistema de cultivo, incluyendo tierra, habrá podido comprobar que la sencillez del sistema de cultivo que comentamos, el Deep Water Culture o DWC, permite un cultivo fácil y un mantenimiento muy simple del sistema. Pero lo más importante de un cultivo no es sólo el medio donde se realiza, sino como éste afecta al ciclo “normal” de las plantas, es decir, el comportamiento de éstas si estuvieran creciendo en la naturaleza.

Por ejemplo, el ritmo metabólico de las plantas varía según lo hacen una serie de factores, como la cantidad de Co2 presente en el ambiente, los ciclos día/noche, el régimen nutricional o el nivel de oxigenación radicular, entre otros. Es la combinación de esos factores lo que hace que una planta crezca un centímetro al día o cinco, o que la maduración dure una semana o quince días, y todo ello incide en la frecuencia con la que habrá que realiza ciertas tareas que llevan un tiempo, como la limpieza de las hojas que van muriendo, las podas de partes bajas e improductivas y otras habituales de cualquier cultivo. Como en este sistema todo va muy rápido, podemos caer en el error de pensar que cultivando con un “burbujeador” vamos a tener que estar todos los días encima de las plantas, echando horas en el cuidado del cultivo.

Te puede Interesar
Cultivo sin sustrato – El Burbujeador IV

Nada más lejos de la realidad. En este último capítulo vamos a ver como durante la mayor parte del cultivo, desde el enraizado hasta la cosecha, no necesitaremos más de ¡media hora a la semana! para mantener el cultivo en perfectas condiciones. Si es cierto que en determinados momentos tendremos que invertir algo más de tiempo, pero en cualquier caso, nunca más que con cualquier otro sistema de cultivo. En realidad, como veremos más adelante, se trata de organizar el trabajo a base de anticiparse a las necesidades del cultivo, sabiendo así cuando sucederán las cosas y por lo tanto pudiendo asignar los tiempos por anticipado.

Resultados óptimos en cultivos con burbujeador
Aplicando la teoría

La metodología que vamos a proponer se puede aplicar a cultivos de hasta unas seis plantas en un burbujeador, lo ideal para personas que no desean tener un “super jardín” por cuestiones de discreción y movilidad, pero que sí quieren buenos y grandes cogollos en un tiempo razonable. El cultivador invertirá en el cultivo menos tiempo del que le llevaría conseguir su hierba en el mercado negro o incluso en un Club de Consumidores (a no ser que esté debajo de su casa 😉 ), con la seguridad además de que lo que va a fumar será potente y libre de sustancias perjudiciales para la salud, como pesticidas o ciertos aditivos nutricionales que pueden dejar sulfitos y nitritos en la materia vegetal y que se liberarán al combustionar el material, dando mal sabor y provocando toses. Y para colmo, podrás elegir las variedades que prefieras, y no tener que estar a expensas de lo que “haya por ahí”. Nada mejor que la marihuana cultivada por uno mismo!!!

Bien, vamos a pasar a exponer esta forma de cultivar, aunque desde ya conviene dejar todo claro y como decíamos antes, existen ciertas etapas del cultivo que nos llevarán más de esa media hora a la semana, pero en cualquier caso, podemos decir que nos ocuparán unos tiempos más que razonables. Concretando, esos tres momentos en los que perderemos mas de media hora son el montaje inicial del sistema que nos puede llevar un par de horas, un tiempo que se va volando si ponemos algo de música de fondo; después viene el control de las plantas durante los primeros quince días del cultivo: Durante estas dos primeras semanas puede ser conveniente atender por unos minutos el cultivo, sobre todo para ir ajustando los niveles de nutrientes hasta conocer cómo y de que manera comen las variedades que hayamos plantado. Por último, al ir llegando el momento más esperado, la cosecha, deberemos podar de hojas las plantas y realizar una primera manicura con las plantas aún en el burbujeador, lo que nos puede llevar un par de horas.

Te puede Interesar
Cultivo sin sustrato – El Burbujeador II

A partir de aquí, aseguramos que con un máximo de media hora a la semana, tendrás el cultivo perfectamente controlado. ¿Cuál es el secreto?

El sistema “burbupónico”

Como ya hemos visto, estamos usando un sistema hidropónico DWC con alimentación por gotero, lo que reúne dos característica s que optimizan el cultivo de cannabis: Primero, estamos trabajando con las raíces siempre sumergidas en solución nutriente y oxigenada, lo que provoca un desarrollo explosivo, ya que como decíamos al principio, este factor influye directamente sobre el metabolismo de las plantas, acelerándolo. Después, además de lo anterior, también alimentamos a las plantas desde arriba mediante el uso de goteros, lo que termina de mejorar el sistema poniendo a disposición de nuestras niñas todos los alimentos que puedan necesitar desde el primer momento, cuando las raíces aún no han alcanzado el fondo del burbujeador donde se encuentra la solución nutriente.

Esta mejora, denominada “Top-Fed” o “alimentación desde arriba” se consigue gracias a la bomba de agua que lleva la solución nutriente hasta un gotero situado en la base de cada planta (ver números anteriores), algo fundamental durante las dos primeras semanas mientras los esquejes o las semillas que hayamos puesto en el sistema desarrollan raíz. Aunque el”Top-Fed” también tiene su utilidad una vez que las plantas ya han arrancado, es en estas dos primeras semanas cuando realmente produce un efecto explosivo que nos puede llegar a ahorrar hasta quince días en el tiempo total del cultivo hasta la cosecha. Como comentario aparte, decir que el cultivo hidropónico mantiene mayor asepsia que el cultivo en tierra, por lo que la ausencia de bichos del tipo mosquito negro también da su pequeño impulso al sistema general.

Te puede Interesar
Cultivo sin sustrato – El Burbujeador III

Vamos pues a exponer en seis sencillos pasos las tareas semanales a realizar:

– Coger agua en un cubo con la capacidad del burbujeador

– Añadir los nutrientes al agua. Las cantidades y proporciones dependerán del sistema nutricional que estemos utilizando y habrá que seguir las instrucciones del fabricante, pero con la ayuda de una pipeta de las de plástico para medir mililitros (ml) estará todo resuelto, ya que la gran mayoría de sistemas nutricionales para hidroponía se basan en ml/l (mililitros litro) de uno, dos o tres botes dependiendo del momento en que se encuentren las plantas, inicio, crecimiento, floración, maduración y final antes de la cosecha.

– Ajustar el pH una vez disueltos los nutrientes. La primera vez es posible que esto lleve algo más de tiempo, incluso hasta unos veinte minutos mientras aprendemos las gotas de regulador pH + y pH – que tenemos que añadir para dejar el valor donde queremos. Una vez que le hemos cogido el tranquillo, no se tarda más de cinco minutos.

– Vaciar el depósito por el medio que hayamos elegido (ver números anteriores), ya sea por desagüe, o con bomba eléctrica o manual para sacar el agua.

– Rellenar el burbujeador con el agua del cubo ya enriquecida con nutrientes y el pH ajustado

– Mirar tus plantas, saludarlas y observarlas para comprobar que las hojas no están demasiado cerca del foco y si es así subir éste, eliminar las hojas que se hayan podido caer y fijarse si ha comenzado alguna plaga tipo mosca blanca o araña roja para tomar las medidas preventivas pertinentes, y si todo está correcto, despedirse de ellas hasta la semana siguiente.

Repetimos que de todo lo anterior, el ajuste del pH puede ser quizá lo más complicado, y varía dependiendo de la temperatura y los distintos nutrientes que vayas utilizando, por lo que recomendamos desde a el uso de un medidor digital de pH. También recomendamos usar siempre los mismos reguladores de pH+ /pH- en la medida de lo posible, ya que las concentraciones también varían de marca en marca, con diferencias muy importantes entre fabricantes. Si hacemos todo bien, en muy poco tiempo podremos hacerlo todo prácticamente “a ojo”, verificando sólo al final que todos los valores están correctos (Ec y pH).

Cultivo con burbujeador

Últimos detalles

Antes de terminar con el capítulo dedicado al sistema de cultivo DWC vamos a recordar algunas cosas muy importantes para que el cultivo sea perfecto.

Te puede Interesar
Cultivo sin sustrato – El Burbujeador II

El cultivo irá bien con cualquier tipo de iluminación, pero dependiendo de la prisa que tengamos y el calor que haga en lugar donde tengamos el burbujeador deberemos elegir uno u otro tipo.

– Los fluorescentes van bien para la fase vegetativa, hacen crecer más lento a las plantas, pero también lo hacen de manera más compacta.

– Los CFL’s y lámparas LED se adaptan muy bien a este sistema y producen muy poco calor, aunque requieren un cierto montaje y puesta a punto inicial.

– Por supuesto, también se pueden utilizar lámparas de alta presión, ya sean de halogenuros metálicos (luz blanca) o de vapor de sodio (luz naranja), si bien hay que tener mucho cuidado con la potencia, siendo mejor poner lámparas de 250W, ya que corremos el riesgo de que el cultivo se nos desmande por un crecimiento excesivo. Si así fuera, podemos aplicar técnicas de poda y control de altura.

Por otra parte, existe un factor muy importante al cultivar con el burbujeador, y es la temperatura del agua dentro del depósito: Si se calienta por encima de los 28º centígrados empezaremos a correr el riesgo de que proliferen bacterias malignas en el agua y acabar con una pudrición de raíces, sin contar con las distintas carencias y problemas que nos darán las plantas al no poder absorber bien los nutrientes por exceso de temperatura. Además la pudrición radicular es muy difícil de detectar con antelación y normalmente nos damos cuenta del problema cuando las plantas ya han empezado a morir. Si no hay manera de bajar la temperatura del agua del depósito, existe un producto llamado Aquashield, cuyo uso recomendamos encarecidamente. Se trata de bacterias beneficiosas que, al añadirlas al tanque de solución nutriente compiten con las bacterias perjudiciales acabando por eliminarlas y bien utilizadas pueden incluso revertir un proceso de pudrición radicular que ya se haya iniciado.

A partir del próximo número entraremos en el fascinante mundo de los sistemas de cultivo altamente automatizados como lo orbitales o los de tipo “coliseo”, que nos permiten optimizar el espacio de cultivo obteniendo cosechas de hasta el triple de rendimiento por metro cuadrado al utilizar distintas alturas o ir girando las plantas alrededor de la fuente de luz. Hasta entonces, un caluroso saludo.