Llega el veranito… El Astro Rey brilla en lo alto cada vez más horas, aunque pronto esto cambiará y en unas semanas empezará la floración. Pero ahora es el momento de que nuestras niñas cojan fuerza y vigor, y preparen su estructura para una frondosa floración pletórica de cogollos resinosos. Así pues vamos a comenzar con nuestra terraza en el mejor momento para las variedades automáticas.
Cultivo intensivo en terraza – Variedades  Cultivo intensivo en terraza – Presentación

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Como comentábamos en el número anterior, no usaremos esquejes para nuestro proyecto, sino que trabajaremos con semillas de variedades automáticas, es decir, que no dependen del fotoperiodo para florecer. Esto nos va a permitir fumar en agosto de una cosecha de plantas de un tamaño razonable, entre 50-70 cm, sin tener que esperar hasta el otoño como sucede con las variedades clásicas.

Estas variedades automáticas se cultivan como las clásicas, si bien necesitan sufrir el menor estrés posible, ya que cada situación estresante acorta su periodo vegetativo precipitando la floración. Por esto, hemos de preparar una buena mezcla de tierra que nos permita no tener que trasplantar en todo el ciclo, trabajando con macetas de entre 17 y 20 litros para obtener unos rendimientos adecuados.

Aclaramos desde ya que, como es evidente, la planta no va a aprovechar todo el sustrato disponible. El motivo de utilizar el volumen indicado es sobre todo porque otro de los factores que dispara la floración en variedades automáticas es la producción de raíz terciaria, hecho que se da cuando las raíces principales alcanzan las paredes y el fondo de la maceta y comienzan a crecer hacia dentro, por lo que cuanto más retrasemos ese momento, más vegetativo desarrollara la planta.

A partir de aquí, una buena mezcla de tierra que contenga todo lo necesario para el ciclo completo se hace indispensable y unos complementos para momentos puntuales, siempre orgánicos.

 

La buena mezcla

Para hacer todo más sencillo y asegurar una calidad mínima de la mezcla de tierra utilizaremos tierra ya preparada comprada en vivero o centros tipo “garden”, y que mejoraremos con productos que podremos encontrar en growshops y tiendas especializadas. Remarcamos el hecho de que no usaremos tierra específica para cannabicultura, debido sobre todo al coste para un proyecto económico como el que proponemos. Sin embargo, si que añadiremos algunos complementos como Bachumus Evolution, Guano Kalong, la gama de vitaminas Green Hope, y Nutrihemp, así como unas píldoras denominadas Bactofil que ayudaran a un mejor desarrollo radicular, productos suministrados de forma rápida y eficiente por la gente de www.alchimiaweb.com

Si bien podríamos realizar el cultivo con tierra de huerto abaratando radicalmente los costes, nos podemos encontrar con distintos problemas debido a su textura y composición. Por ejemplo, en algunos casos nos podemos encontrar con que es en exceso arcillosa con el handicap de que son demasiado densas y no dejan circular el aire ni el agua con facilidad. Por el contrario, si es demasiado arenosa drenará demasiado deprisa sin retener el agua suficiente. También puede darse el caso de que contenga demasiada turba, con lo que la retención de agua en exceso podría dañar el sistema radicular al mantener una oxigenación escasa del terreno.

Ya que el tema de la textura es importante, para solucionar estos problemas podemos utilizar distintos compuestos también orgánicos y que modificarán su textura y densidad para hacerla más adecuada al cultivo de cannabis, como por ejemplo, añadir materia orgánica para formar un compuesto húmico-arcilloso y arena fina de río para soltar los terrones de arcilla en el caso de las arcillosas o bien se añaden tierras ligeramente arcillosas o fangos negros ricos en materia orgánica como los que se encuentran en las hondonadas húmedas de los montes, en el caso de las arenosas.

Otro componente a utilizar es la turba, preferentemente de enfango, un muy buen nutriente y acumulador de humedad si se mezcla bien con la tierra. La mayoría de turbas que se comercializan, son de este tipo y es uno de los componentes de los preparados para plantas antes mencionadas. También los extractos líquidos de algas comúnmente procedentes de la variedad Ascophyllum Nodosum, se utilizan con frecuencia como material de aporte nutritivo y contienen todos los elementos necesarios en mayor o menor medida, dependiendo de su calidad y concentración, teniendo en cuenta que este hecho es muy importante y poco observado por los cannabicultores en general.

En cualquier caso, proponemos aquí una mezcla mucho más sencilla, aunque también menos económica. Hasta hace muy poco, sólo existían dos opciones: Comprar tierra especial para cannabicultura o si no, tierra de vivero y después mejorarla a base de cenizas, harinas, humus y guanos. Sin embargo, ya existen casas comerciales con tierras más específicas que se adaptan más que bien a nuestras necesidades, aunque tampoco las usaremos en bruto, sino que las mezclaremos y añadiremos algunos aireadores.

Para empezar, utilizaremos dos tierras base: Una específica para cítricos y otra denominada “recebo”, usada para implantación y regeneración de céspedes. La primera es una mezcla a base de turba negra que además incorpora material arcilloso, así como guano y cal y otros nutrientes añadidos además del estimulador “Agrosil”. Posee una estructura media – ligera, un pH de alrededor de 6 y unos contenidos de 200mg/l de N, 400mg/l de P, y 600mg/l de K2O.

El otro sustrato que utilizaremos esta compuesto en un 85% de turba rubia, cal, 15% de arena y nutrientes añadidos además de un silicato que mejora el sustrato con el paso del tiempo y los riegos. Posee una estructura media, un pH de alrededor de 6 y unos contenidos de 250mg/l de N, 350mg/l de P, y 300mg/l de K2O. Mezclaremos los dos sustratos en proporción 2:1 es decir, 2 litro de tierra para cítricos por cada uno de recebo. A esta mezcla le añadiremos un 20% de perlita y un 10% de arlita de granulometría naja, por debajo de 6mm. Por ejemplo, si utilizamos 100 litros de tierra y 50 litros de tierra B añadiremos 30 litros de perlita y 15 de arlita, obteniendo así un total de 195 litros de sustrato, suficiente para 8 – 10 bolsas de cultivo.

Pondremos en la base de estas una capa de 2 cm. de arlita más gruesa a modo de drenaje y después rellenaremos la bolsa dejando el fondo menos prensado y aumentando la densidad según vamos subiendo. A continuación damos un primer riego con agua a 6.2 de pH y esperamos 24 horas, tras las cuales procederemos a plantar las semillas ya germinadas.

 

Los Invitados

 

Llegado este punto y antes de entrar en detalle en la cuestión del régimen nutricional, vamos a retomar el tema de la vida orgánica que se desarrollará en nuestros cilindros de lana de roca. Resaltamos la importancia de este factor ya que será determinante para el buen desarrollo de nuestras plantas. Anteriormente hablamos de las píldoras Bactofil, que promueve la aparición de briófitos, principales colonizadores del entorno, y de otra serie de organismos que también harán acto de presencia dependiendo sobre todo del valor del pH del medio, y que influyen dramáticamente en algunos procesos, como la fijación del nitrógeno atmosférico al medio de cultivo. En concreto existen tres microorganismos que simbiotizan con el cannabis produciendo este efecto.

Por un lado tenemos los microorganismos tipo Frankia. Se trata de un género de Streptomicetaceas que fijan nitrógeno en simbiosis con las plantas. En este tipo de simbiosis los nódulos se forman a partir de una serie de agrupaciones de raíces cortas laterales, que conforman una estructura lobular con elementos vasculares centrales rodeados de células corticales infectadas de bacterias las cuales pasan el nitrógeno fijado a la planta en forma de amonio. Realizan este proceso protegiendo a la nitrogenasa del oxígeno en el interior de unas vesículas esféricas multicelulares rodeadas de una cápsula, con lo que consiguen resistir hasta una concentración de oxígeno del 80%. En cualquier caso, la aparición de estos microorganismos son síntoma de un pH por encima de 6,5 por lo que deberemos evitarla en la medida de lo posible, tanto por el hecho de ser un indicador de que el pH comienza a ser demasiado alto como por que es susceptible de aumentar los niveles de amonio en el medio hasta llegar a ser perjudicial para el cannabis.

También encontraremos otros microorganismos denominados cianobacterias que pueden fijar nitrógeno libre. Algunos briófitos simbiotizan con estas bacterias a través de su parte líquen, creando un nivel aún más bajo de “colaboración”. No podremos detectarlos a simple vista, pero baste decir que su presencia es beneficiosa para las plantas.