Todo va a pedir de boca y si todo continúa por el mismo camino vamos a tener una verdadera granja cannábica en el cuarto de cultivo. El régimen de crecimiento es perfecto, tanto para las variedades clásicas como para las automáticas, si bien es cierto que las plantas cada vez requieren más espacio y más luz. No por eso vamos a echarnos atrás, sino que les daremos todo lo que necesiten hasta que ellas nos devuelvan nuestros esfuerzos en forma de cogollos gruesos, compactos y muy psicoactivos.

 Texto y Fotos: Luis Hidalgo

 

El verano hace de las suyas, y entre los focos y el calor ambiente la tierra cada vez se seca más rápido y las raíces van acabando con todo el espacio. El riego automático funciona hasta tres veces al día por un período de diez minutos cada vez, aunque dentro de poco habrá que aumentar el tiempo y la frecuencia ya que este año será particularmente caluroso y seco sobre todo en Agosto, por lo que tendremos que ajustar al máximo todos los detalles para que más adelante no se nos descompacten los cogollos debido al exceso de temperatura ambiente.

La tierra dentro de las bolsas de cultivo se encuentra colonizada casi completamente debido sobre todo al efecto del riego automático que hace por un lado que el ciclo de secano sea bastante radical y en consecuencia las raíces crecen buscando las zonas húmedas del fondo. Por otro, provoca que también una colonización en mayor o menor medida de briófitos de color verde – verde brillante. Realmente, comienzan a tomar una coloración más brillante a medida que dejamos secar más la tierra. Recordemos que el mantenimiento de estos organismos nos permite no tener que añadir nitrógeno a las fertilizaciones, o muy poco, ya que ellos se encargan de fijar el nitrógeno que se encuentra en el aire y cederlo, en parte, al sistema radicular

Los problemas de concentración de humedad en la parte inferior se solucionaron aplicando dos medidas: Primero, ampliamos el número de agujeros de drenaje en la parte inferior de las bolsas de cultivo a base de perforar su plástico con cualquier herramienta punzante. Si recordamos, habíamos dejado un fondo de arlita de un par de centímetros en la parte inferior; haremos las perforaciones justo por encima de esa zona de manera que el desecado de la parte inferior va más rápido, lo que unido a la incorporación de un gotero de superficie por planta hace que todo el proceso de riego – secado sea bastante más homogéneo permitiendo al sistema radicular la ocupación también de la parte superior del sustrato.

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Vegetativo Brutal

Después de un mes creciendo, han sucedido una serie de cambios en el cuarto de cultivo. Para empezar, la potencia en wattios por mesa de cultivo con los que comenzamos se han ampliado a 1.600W en total y ya hemos ocupado toda la superficie de cultivo prevista. La metodología de cultivo acelera de tal manera el crecimiento que o bien aplicamos luz a degüello o sólo conseguiremos ramitas estiradas y no las plantas perfectamente formadas que pretendemos obtener y en cuanto a las automáticas, se hace necesario ir ampliando potencia a la mínima señal de preflor, por lo que nos viene bien en todos los casos.

Vamos a comentar como ha ido evolucionando el sistema mientras las plantas han crecido a muy buen ritmo. De hecho, podemos decir que tras cuarenta días de crecimiento vegetativo nos encontramos ante verdaderos plantones con una estructura idéntica a si hubieran sido crecidas en exterior a partir de junio en el Sur del país. Con esto queremos decir que todas las ramas están perfectamente formadas y vigorosas con ramas terciarias creciendo sin ningún problema desde el segundo o tercer nudo. Las internodales son cortas y el grosor de los tallos va desde los dos a los cuatro centímetros de diámetro por la base, algo absolutamente complicado de conseguir mediante las técnicas convencionales de cultivo indoor.

Por supuesto, las responsables de este perfecto desarrollo son las bombillas, o mejor, los sistemas de 600W y que, efectivamente funcionan a la perfección si bien para que el sistema resulte verdaderamente óptimo tendremos que tomar la opción de ir desplazándolas alrededor del cultivo variando también su altura y ángulo, aunque esta cuestión la trataremos más adelante. Baste decir que cuanto más regularmente repartamos la luz, más homogéneo será el desarrollo estructural de las plantas.

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Por otra parte, en cuanto a la alimentación, tenemos que realizar también algunas observaciones. Para empezar, comentar el hecho de que aunque aún tenemos microvida en el sustrato, al cabo de diez días de vegetativo habrá desaparecido todo vestigio de hongos simbióticos ni fijadores de nitrógeno, debido a dos factores: la desecación siempre más rápida de la parte superior del sustrato por una parte y las variaciones en el pH por otra, haciendo el entorno poco amistoso para nuestros microscópicos aliados, por lo que a partir de este momento no contaremos con su ayuda y tendremos que aportar algo más de nitrógeno en la solución nutriente de lo que veníamos haciendo.

Es ya bien sabido que el contenido de nutrientes en el medio de cultivo, y sobre todo la relación de proporcionalidad entre ellos es uno de los parámetros menos considerados en el cultivo de cannabis narcótico en cuanto a los efectos que produce sobre el metabolismo de las plantas y su morfología aunque en los últimos tiempos parece que la comunidad de cultivadores ya ha admitido el hecho de que cuanto más nitrógeno contiene el medio de cultivo más sube la producción de materia vegetal en detrimento de la proporción de THC contenido en el tricoma y de las características organolépticas. También está demostrado que en floración es más importante el equilibrio entre el potasio y el fósforo que grandes dosis de este último.

La Luz

Efectivamente, los niveles de radiaciones visibles o no, así como el ángulo en que estas inciden sobre la superficie terrestre y, por ende, sobre los vegetales son variables y dependen de algunos parámetros como la latitud en que nos encontramos, el día del año y la hora dentro del día. Dejando aparte otros factores atmosféricos, podríamos simplificar de alguna forma la cuestión reduciéndola a estos tres.

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Como es evidente, en un cultivo de interior con luces artificiales, los niveles y ángulos de emisión de la luz y otras radiaciones no visibles se suelen mantener invariables, salvo pequeñísimas variaciones como la subida o bajada de la luminaria o su recolocación, o diferencias de intensidad al aumentar o disminuir watios en el cultivo.

Por otra parte, es fácilmente deducible el hecho de que las diferentes variedades de cannabis narcótico están “preparadas” genéticamente para procesar la luz y las radiaciones de una determinada manera, atendiendo igualmente a su latitud de origen (estamos hablando de variedades poco o nada hibridizadas) en la que se han reproducido durante decenios. Cualquier cannabicultor con conocimientos medios sabe perfectamente que una sativa colombiana o una thailandasa pura difícilmente van a poder ser cultivada en interior, pues la falta de potencia lumínica unida a las especiales necesidades de fotoperíodo harán que se produzca una floración interminable y en caso de reducir las horas de luz, la cosecha será escasísima.

Los cannabicultores más avanzados no tienen problemas de impaciencia y de vez en cuando se permiten el cultivo de estas líneas, sacrificando tiempo y esfuerzo con tal de poder disfrutar de una “delicatessen”. También aplican técnicas de aumento de rendimiento como podas selectivas, SCROG, podas FIM o RIB, que permiten un mejor aprovechamiento de la luz, pero en definitiva, si ya en origen son variedades de cogollo ligero, en interior es realmente difícil conseguir unos cogollos mínimamente compactos. Vamos a explicar porqué.

El cannabis sano posee una reflectividad baja en el espectro visible aunque con un pico en el color verde debido a la clorofila. Este pigmento aparece en el cannabis con concentraciones entre 15 y 20 veces mayores (según variedades) que otros como el caroteno. Sin embargo, en el infrarrojo reflejado o próximo, la reflectividad llega a ser muy alta debido a la escasa absorción de energía por parte de las plantas en esta banda. En el infrarrojo medio hay una disminución especialmente importante en aquellas longitudes de onda en las que el agua de la planta absorbe la energía.

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Cuando las horas de luz van disminuyendo, las hojas pierden los cloroplastos (órganos que contienen la clorofila) ya que dejan de ser necesarios al cesar la actividad fotosintética, por tanto deja de ser la clorofila el pigmento principal y las plantas van tomando un color verde-pálido, pasando después a pardo-amarillento o amarillo-limón (dependiendo de variedad y temperatura) debido a la cada vez mayor importancia relativa de carotenos y otros pigmentos. Esta curva tan extrema se suaviza cuando la planta está enferma o sometida a estrés nutricional, casos en los que se aprecia un claro aumento de la reflectividad en el rojo y azul. Se observa también que la reflectividad de una planta depende de su contenido en agua. Cuando el contenido de agua aumenta disminuye la reflectividad ya que aumenta la absorción de radiación por parte del agua contenida en la planta.

La cantidad de energía de los fotones que viajan con longitudes de onda mayores (infrarrojo cercano) es demasiado baja para ser aprovechada por la vegetación por lo que sólo se absorbe en torno al 5%, el resto se transmite (40%) o refleja (55%). Sin embargo, la energía transmitida acabará llegando a otra hoja situada por debajo, y por tanto el 55% de ese 40% se volverá a reflejar. Este proceso, repetido en diferentes capas hace que se incremente el tanto por ciento de energía reflejada por un dosel vegetal, y está directamente relacionada con el ángulo de entrada del chorro de fotones.

En el próximo número atacaremos la floración, ya que las autos lo piden y veremos como el sustrato se va consumiendo y se va convirtiendo en un mero soporte hidropónico. Un saludo