Segunda parte de este interesante artículo sobre la floración del cannabis y consejos para potenciarla.
Leer 1ª parte.

LA FLORACIÓN

Una vez iniciada la floración las plantas interrumpen su crecimiento y comienza la formación de los cogollos y la producción de resina. Los cálices y pistilos de las plantas hembra en floración se desarrollan rápidamente durante las primeras cuatro o cinco semanas formando densos racimos o cimas de cogollos que reciben el nombre de puntas o colas. Las masas de cálices se desarrollaran rápidamente durante las cuatro o cinco primeras semanas de la floración, tras las cuales reducirán el ritmo para aumentar en peso y densidad. Por lo que deberemos cambiar la nutrición de nuestras plantas para asegurarnos de cubrir correctamente todas sus necesidades durante esta importante etapa del cultivo.

A medida que el cultivo avanza y nos adentramos en la floración la producción de clorofila de nuestras plantas decrece, precisando cada vez menor cantidad de nitrógeno. En cambio la absorción de fósforo y potasio se incrementa para promover la formación de los cogollos y la producción de resina. Por ese motivo os recomendamos utilizar el ya clásico abono PK 13-14 (NPK: 1-13-14) con su formulación baja en nitrógeno y alta en fósforo y potasio. Este es, sin duda, el abono base más usado por los cannabicultores de todo el mundo durante esta fase del cultivo, tanto en exterior como en interior.

En caso de que nuestro cultivo sea muy grande o que preferimos emplear únicamente productos naturales, lo mejor es hacernos con un poco de guano de murciélago. Este tipo de guano es un excelente abono orgánico para floración muy rico en fósforo, potasio y aminoácidos. Podéis añadirlo directamente a la tierra o prepararlo en forma de “té” orgánico más fácil de administrar. Esta enmienda orgánica, combinada con el abono base de floración, logrará unos resultados sorprendentes. Para saber más sobre cómo utilizar el guano de murciélago y otros abonos y enmiendas orgánicas solo tienes que visitar la sección sobre artículos de cultivo en la página web de la revista (www.cannabismagazine.es).

Para potenciar la producción de inflorescencias y principios activos podemos emplear algún estimulador o bioestimulador para la floración en combinación, siempre, con el abono de floración PK 13-14. Los bioestimuladores para esta fase del cultivo (la floración) aumentan y optimizan la absorción de fertilizante por parte de las plantas dando lugar a flores más gruesas, compactas y de sabor más intenso y rico en matices. Además, aumentan el tamaño de las hojas mejorando el proceso fotosintético de las plantas y aumentan la resistencia natural de estas frente a enfermedades, plagas y estrés, lo cual incrementa notablemente las probabilidades de éxito de nuestra cosecha. Conviene que el bioestimulador que adquiramos sea de la misma marca que el abono de floración para asegurarnos que no haya incompatibilidades.

La calidad del agua de riego es otro factor muy importante para asegurarnos que las plantas absorban todos estos nutrientes presentes en la mezcla de abonos. Por ello, debemos medir periódicamente el PH del agua y corregir la acidez o alcalinidad de está para que siempre esté entre el 5.8 y el 6.6, ya que por encima o por debajo de estos valores las plantas no podrán procesar correctamente muchos de los nutrientes. Estas mediciones, las podemos realizar empleando un sencillo test de gotas para pH muy similar a los usados para medir el pH de los acuarios. Consultar en vuestro Grow Shop de confianza sobre todos estos productos, fertilizantes de floración, bioestimuladores, aditivos, enzimas y medidores de pH, que seguro que encontráis más de uno a la medida de vuestro presupuesto y necesidades.

Es importante no realizar aplicaciones foliares de abonos o estimuladores (rociar las plantas con productos) durante la floración de nuestras plantas. Inclusive, debemos evitar la aplicación de insecticidas o productos para el tratamiento de plagas u hongos, al menos siempre que nos sea posible. En caso de tener que enfrentarnos con alguna plaga o enfermedad lo mejor será recurrir a la lucha biológica o al tratamiento con algún producto de origen biológico tipo jabón potásico o aceite de neem. Dos productos de origen ecológico, con una baja persistencia y poca toxicidad, idóneos para usar contra algunas plagas y hongos patógenos en cultivos tanto interiores como exteriores. En caso de infección por hongos además conviene que retiremos las partes infectadas (hojas, ramas y cogollos) para evitar la propagación de la infección.

Como medida preventiva, para evitar su aparición, lo mejor es vigilar los niveles de humedad ambiental a menudo durante las últimas semanas del verano y cubrir las plantas con plásticos en caso lluvias para evitar la posible aparición de moho u hongos en los cogollos. En caso de estar en una zona de tormentas y no poder mover vuestras plantas, lo  mejor será construir un toldo o parapeto con plásticos de invernadero para cubrir a estas y protegerlas de las tormentas de granizo, tan típicas del final del verano en algunas partes de la geografía nacional.

LA COSECHA

Todo el trabajo, el esfuerzo y el riesgo corrido durante los cuatro o seis meses que ha durado nuestro cultivo exterior se ven recompensados en el momento de la cosecha. Aunque a veces, determinar este momento no resulta sencillo. Como muchos lectores ya sabrán cada variedad de cannabis tiene un periodo determinado de floración, dado principalmente por la genética de cada especie y su lugar de origen. Sino disponemos de esta información podemos encontrarla en las páginas del Web de los fabricantes o en catálogos y folletos comerciales de las semillas. Con estos datos en la mano nos resultará mucho más sencillo conocer, aproximadamente, la fecha de la cosecha de nuestras plantas.

El sistema es muy sencillo, lo único que debemos hacer es recordar, más o menos, cuando empezaron a florar las plantas, la semana que comenzaron a aparecer los primeros pelillos blancos (los pistilos) y coger un calendario y buscar esa semana. Después solo tendremos que sumarle los días o las semanas (como nos resulte más cómodo) de floración que tiene esa variedad (el periodo indicado por el banco de semillas) y así sabremos la semana aproximada en la que tenemos que cosechar. Si queremos atinar más y cosechar en el momento “óptimo” de maduración de nuestras plantas tendremos que observar la coloración de los tricomas con ayuda de una pequeña lupa mano (bastará con una de 30x ó 50x).

Los tricomas, o el tricoma, son las glándulas de resina que producen las plantas de marihuana, las gotitas brillantes que envuelven el cogollo y que son las encargadas de producir los más de 70 principios activos del cannabis, los cannabinoides, como el THC, el CBD o el CBN. Responsables, a su vez, de los conocidos efectos psicoactivos de la marihuana. Cuando estas glándulas de resina se desarrollan su color es claro, casi cristalino, y contienen mucho THC psicoactivo y euforizante. Pero a medida que la planta madura y los tricomas se degradan estos se oxidan y adquieren tono más anaranjado. Este proceso de degradación vuelve los efectos de la planta más narcóticos y sedantes, aunque conservando gran parte de su psicoactividad. Este suele ser el momento elegido por la mayoría de los cannabicultores para cosechar sus plantas, ya que nos permite apreciar todos los efectos, sabores y aromas de nuestra marihuana. Un tono más oscuro y ambarino en los tricomas nos indica que los efectos de nuestra hierba serán muy narcóticos y sedantes, aunque igualmente potentes. Como la maduración de los tricomas no tiene lugar a la vez te todos los cogollos de nuestras plantas, podemos cosechar distintas partes de una planta en función del momento en que esta se encuentre.

Dos semanas antes de cortar nuestras plantas es conveniente suspender el uso de abonos y estimuladores, ya sean orgánicos o minerales, a fin de eliminar cualquier residuo acumulado en la tierra o en el follaje (cogollos, hojas y ramas) y evitar el gusto que pueden dejar algunos de estos productos. Sí queremos curarnos en salud lo mejor será dejar de abonar entre siete y catorce días antes de la cosecha y realizar riegos con agua abundante para lixiviar (lavar) el medio de cultivo. Uno o dos días antes de cortar nuestras plantas conviene dejar de regarlas para facilitar su secado posterior.