El mercado de cannabis de US$3.500 millones de los Estados Unidos emerge como uno de los sectores con más necesidad de energía del país, y las 24 horas de demanda de miles de centros de cultivo en interiores ponen a prueba redes eléctricas que envejecen y plantean problemas a una conservación de la energía que ha costado mucho obtener.

Al no haber pautas ni equipamiento eficiente, las instalaciones de los 23 estados en que la marihuana es legal son responsables de emisiones de gas de invernadero que casi equivalen a las de autos, viviendas y empresas de New Hampshire. Si bien las regulaciones cubren desde el seguimiento de cada planta hasta etiquetado y publicidad, no comprenden exigencias de reducción del uso excesivo de energía.

Algunas operaciones han quemado transformadores y provocado incendios. Otras dependen de generadores diesel contaminantes para evitar el uso de la red. Por otra parte, la demanda podría aumentar en 2017 si se legaliza la droga para uso recreativo en varios estados, entre ellos California y Nevada. Los organismos reguladores estatales se ven ante el problema de cómo abordar el crecimiento, dijo Pam Witmer, Comisionada de Servicios Públicos de Pensilvania. “Estamos buscando ejemplos y mejores prácticas en todo el país”, dijo Witmer.

La concreción de lo que alguna vez fue una agricultura de narcóticos al margen de la red afecta los sistemas eléctricos en momentos en que el país se dispone a cumplir con el acuerdo climático de París y la Agencia de Protección Medioambiental, EPA por la sigla en inglés, trata de reducir los gases de invernadero derivados de plantas que utilizan combustión de carbón, que se considera la mayor fuente local de emisiones que generan calentamiento global.

“Los consumidores buscan una forma de vida verde y es probable que no tengan conciencia de que el uso de cannabis podría contrarrestar su baja huella de carbono”, escribió en un correo electrónico Evan Mills, un analista de energía del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore de California.

Mercado de 4,000 mdd

Las operaciones de cultivo en interiores significaron en 2012 por lo menos US$6,000 millones en costos de energía, en comparación con US$1,000 millones de las compañías farmacéuticas, determinó Mills en un estudio que realizó al margen de la institución de investigaciones. Algunas instalaciones más grandes consumen en la actualidad US$1.000 millones de energía por mes.

ArcView, una firma de análisis de Oakland, California, estima que el mercado de venta minorista y mayorista de marihuana podría llegar a los US$4,400 millones en 2016. Operaciones de cultivo desde ciudades costeras de California hasta el distrito de depósitos de Denver y los armarios del distrito de Columbia llevan meses esperando que nueva infraestructura les proporcione energía. En momentos en que el sector emerge con fuerza, se carece de datos que permitan pronosticar sus necesidades eléctricas.

“No tenemos nuevas auditorías de energía de centenares de operaciones de cultivo que nos muestren una huella energética”, dijo John Morris, director de asuntos políticos y de regulación de CLEAResult, una firma consultora de Austin, Texas, que trabaja con productores y compañías de servicios.

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