La acidez o alcalinidad del agua depende de distintos factores, pero el más importante suele ser la mayor o menor concentración de cal y carbonatos disueltos. El cannabis necesita que este equilibrio ácido – alcalino se encuentre dentro de un determinado rango, debiendo ser corregido en caso contrario. El agua destilada es bastante cara como para ser descartada para su uso de forma habitual, y los sistemas de ósmosis inversa eliminan perfectamente los problemas de electroconductividad, pero suelen dejar el agua ligeramente alcalina, sobre todo para el cultivo hidropónico.

Por: Luis Hidalgo

 

Lo cierto es que todo empezó hace ya años. Cultivando en Madrid y en tierra, te puedes olvidar de pH y Ec, el agua sale del grifo como de un filtro de ósmosis, el pH siempre clavado entre 6,8 – 7,2 y una Ec un pelín alta pero perfectamente válida para el cultivo en maceta. Ah! Para aquellos que lo desconozcan, el pH es el valor con el que se mide la acidez o alcalinidad de un determinado líquido y se basa en la detección y medida de los iones de hidrógeno que se encuentran en el líquido.

El pH es de suma importancia en el cultivo de cannabis y sobre todo en sistemas hidropónicos donde una variación brusca o una salida de rango pueden dar al traste con toda la cosecha. Debido a la forma que tienen las raíces de absorber los nutrientes resulta que la carga iónica, que no eléctrica, es determinante para la absorción de aquellos de forma que dependiendo de ella se absorben mejor o peor, llegando al bloqueo cuando los valores de pH se salen de rango impidiendo la asimilación de determinadas sales indispensables para el buen desarrollo de la planta, pudiendo llegar a producir su muerte.

La Cuestión del pH

Bien, el famoso rango del que hemos estado hablando se encuentra entre unos valores de 5,5 y 5,8 en hidropónico y entre 6,0 y 7,5 en tierra dependiendo del pHde ésta, siendo en este caso algo más amplio el margen de error. Para subir o bajar un valor determinado, existen distintos ácidos y bases que se pueden añadir para calibrar de forma más o menos exacta el valor final del pH del agua. Por lo tanto, lo primero que debemos buscar es una fuente que nos proporcione agua con una cierta estabilidad en su pH, pues de lo contrario será muy difícil prever la cantidad de corrector que debemos añadir.

Si el agua del grifo presenta esa estabilidad, podremos utilizarla siempre que no muestre una electroconductividad (Ec) muy alta. Si es este el caso, o bien la fluctuación del pH es importante en cortos espacios de tiempo será imprescindible instalar un filtro de ósmosis inversa con el fin de conseguir esa estabilidad a una Ec baja. Por supuesto, tampoco podremos prescindir de algún medio para poder medir el pH. Existen kits de reactivos de bajo coste que proporciona el valor del pH en forma de color que se compara con una carta de colores en la que se muestra el valor numérico correspondiente al color de la muestra testeada. Este tipo de sistemas es perfectamente válido para calibrar el agua si se va a regar en tierra, pero si lo que vamos es a realizar un cultivo hidropónico, lo más recomendable es un medidor digital con al menos dos decimales.

El precio de estos medidores actualmente es bastante asequible y podemos asegurar que es una de las mejores y más necesarias inversiones que realicemos para el cultivo. También existen sistemas completamente automatizados que miden de forma continua el pH de la solución nutriente e incluso lo corrigen añadiendo líquido para subirlo o bajarlo según sea necesario. Estos sistemas sí que son bastante caros y pocos cannabicultores caseros se los pueden permitir. En el Truco de este mes vamos a mostrar una versión “casera” de estos sistemas en su vertiente de añadir líquido corrector de forma semiautomática.

 

Subir o Bajar: He ahí la Cuestión

Como decíamos existen diferentes ácidos y bases que podríamos utilizar para corregir el pH de nuestra solución nutriente, como el limón, el vinagre o el bicarbonato. Sin embargo, estos productos “caseros” son muy poco eficientes e inestables una vez disueltos y en algunos casos como el limón que puede llegar a salir más caro que los productos específicos que podemos encontrar en comercios especializados y que se suelen denominar pH + (Up) y pH – (Down). Estos productos suelen estar compuestos de un solo ácido o base como el ácido fosfórico, el nítrico o sulfato de potasio en el caso de las bases alcalinas, son muy concentrados y proporcionan una muy alta estabilidad sin alterar la electroconductividad. Su precio es realmente bajo, pues al estar muy concentrados, un litro de producto sirve para cientos de litros de solución nutriente. Son los que usaremos en el Truco de este mes.

Usualmente, el pH suele quedar alto a causa de los depósitos de cal que se forman en conducciones y tuberías, por lo que lo normal es que haya que bajar el pH, siendo raros los casos en que la solución nutriente queda ácida. La forma correcta de corregir el pH de la solución nutriente sería, primero anotar el valor antes de añadir ningún nutriente o complemento nutricional, para a continuación mezclar éstos en el agua. En ese momento, tras dejar reposar unos minutos el líquido, volvemos a medir el pH y también lo apuntamos, de forma que podamos calcular la variación que producen los fertilizantes y añadidos. Por último, si el valor obtenido cae fuera de rango, habrá que corregirlo añadiendo pH+ ó pH- .

Automatización Casera

 

Todo sería estupendo si tras este último ajuste el pH se mantuviera estable a lo largo del tiempo, pero por desgracia esto no sucede así. Diferentes factores como la evaporación del agua, la composición base de ésta y de los líquidos que añadimos o la recirculación de la solución nutriente alteran el valor del pH de manera irremisible en días o incluso horas. De hecho, es perfectamente normal preparar un tanque de 90 litros de solución nutriente con un pH ajustado a 5,5 por ejemplo, y encontrárselo a 5’9 o incluso 6 al cabo de sólo tres días.

Esto obliga a tener uno de esos caros sistemas automáticos de corrección, o en el mejor de los casos disponer de alguien de confianza que nos asista corrigiendo el pH cada dos o tres días en caso de que tengamos que desatender el cultivo. De otra forma, el valor acabará saliéndose de rango con el consiguiente perjuicio para las plantas.

Vamos pues a explicar la forma de construir un dosificador semiautomático y una metodología para utilizarlo con éxito. No es un sistema profesional, pero nos sacará de un apuro si tenemos que irnos una semana o diez días.

Todo se basa en unos goteros autoabastecidos que existen en el mercado. Hasta hace poco, sólo se encontraban unos que estaban construidos de arcilla y tenían un pequeño depósito. La arcilla, al irse secando por su parte externa produce el llamado “efecto botijo” y se va reempapando de dentro a fuera abasteciéndose del minidepósito que la acompaña. Este sistema es ineficiente para el propósito que perseguimos, pues el calibre de la gota que sueltan es variable tanto en el tamaño como en el tiempo lo que nos impide realizar una juste correcto. Además su pequeño depósito es insuficiente en cualquier caso para poder contener el líquido necesario para más de un par de días.

Sin embargo, últimamente han aparecido por las tiendas especializadas unos goteros de plástico que son graduables y autónomos, pues se les puede acoplar una botella de las de agua mineral. Gracias a estos goteros podremos corregir el pH de nuestro depósito de solución nutriente durante al menos una semana. Como es lógico, tampoco tendremos un control absoluto sobre su valor, pero si nos permitirá mantenerlo dentro del rango válido.

Supongamos que deseamos mantener el pH entre 5,5 y 5,9. Para ello, primero mediremos la desviación que se produce día a día, anotándola. Por ejemplo, el primer día sube hasta 5,6, el segundo 5,7, el tercero 5,8 y así…. Una vez que conocemos la desviación diaria. A continuación, preparamos una botella con agua ajustada a 5 y se la acoplamos al gotero, colocando éste de forma que las gotas que desprende caigan al depósito de solución nutriente. A continuación, ajustamos éste al mínimo y vamos realizando medidas a lo largo del día. Según va descendiendo el pH puede ser necesario subir la cantidad de goteo, de manera que al final del día se encuentre dentro del rango válido.

Al día siguiente realizamos de nuevo una serie de medidas periódicas por si aún hace falta afinar el ajuste del gotero. Una vez realizados estos ajustes….¡¡¡Voilá!!! la solución nutriente mantiene su pH y solo hay que cambiar la botella del gotero cuando se vaya vaciando. En cualquier caso, recomendamos testear bien todo el sistema durante un tiempo antes de dejar desatendido el sistema de riego. Si todo va bien, os olvidareis del pH cuando estéis fuera. Hasta la próxima.