El titular del Ararteko, Iñigo Lamarca, reclamó ayer una reflexión en torno a la política de ilegalización de las drogas ante la facilidad que tienen hoy en día los menores para acceder a estas sustancias. Lamarca remarcó que “si han de seguir siendo ilegales hay que perseguirlas con más ahínco”. De lo contrario, dejó abierta la posibilidad de “plantearse cuestiones” como su legalización.

El Ararteko plantea legalizar las drogas si no se persiguen con “más ahínco”.
El 45% de los escolares vascos reconoce que ha probado alguna vez el cannabis.

El titular del Ararteko, Iñigo Lamarca, reclamó ayer una reflexión en torno a la política de ilegalización de las drogas ante la facilidad que tienen hoy en día los menores para acceder a estas sustancias. Lamarca remarcó que “si han de seguir siendo ilegales hay que perseguirlas con más ahínco”. De lo contrario, dejó abierta la posibilidad de “plantearse cuestiones” como su legalización.

El Defensor del Pueblo vasco presentó ayer su informe El papel de las instituciones vascas respecto a los consumos de drogas de la adolescencia. El estudio concluye que resulta necesario mejorar la coordinación entre las instituciones que trabajan en el ámbito de las drogodependencias, mejorar la formación del profesorado y los padres en esta materia, buscar compromisos interinstitucionales y fortalecer la prevención selectiva -dirigida a grupos específicos, más vulnerables ante las drogas por su situación-.

Los programas de prevención llegan cada curso a más de 100.000 alumnos vascos por medio de 6.000 profesores, lo que supone que el 74% de los estudiantes de segundo ciclo de Secundaria y el 83% de los de Bachillerato han recibido información sobre drogas en sus centros. La mejor manera de que el mensaje cale entre los alumnos son sesiones participativas en las que cuenten con el testimonio de expertos o de toxicómanos, según Lamarca. Aunque el informe indica que la implicación institucional en la prevención es alta, los consumos se mantienen y, en algunos casos, han aumentado.

Y es que el acceso a las drogas, tanto legales como ilegales, resulta “relativamente fácil” para los jóvenes, explicó el ararteko. Esta ausencia de trabas supone “una contradicción que hay que salvar”, indicó. El tabaco y el alcohol son las de consumo más precoz, seguidas por el cannabis. Mientras que el 28% de los escolares reconoce que fuma -el 7,5% entre uno y cinco cigarros cada día- y el 40,5% ha probado el alcohol -el 25% lo consume con frecuencia-, en el caso del cannabis el informe resalta que el 54% de ellos no ha probado nunca esta droga. Cerca del 45% la ha probado, pero sólo un 11,5% ha seguido consumiéndolo.

Los testimonios de expertos que recoge el informe muestran que en el consumo de cannabis “el hábito se adquiere con rapidez”. Teniendo en cuenta los parámetros establecidos por la Unión Europea, el 8,2% de los escolares vascos sería un colectivo de riesgo en el consumo de esta sustancia. Entre los profesionales resulta generalizada la preocupación ante el espejismo de que el cannabis es inocuo. “Socialmente está demasiado aceptado” y “es un mito engañoso”, reza el texto. Su legalización es defendida de forma mayoritaria por los más jóvenes, según se desprende del estudio.

En el caso de otras sustancias, como las anfetaminas, la cocaína, el éxtasis, la heroína o los alucinógenos, el porcentaje de quienes no las han probado asciende al 90%. A pesar de los datos, aunque la mayoría de los escolares experimentan con drogas en algún momento, en general “no continúan consumiéndolas de forma periódica”.

En los grupos de amigos su consumo supone a veces una forma de ser aceptado pero, según indicó Lamarca, “cuando el consumo altera la dinámica del grupo se genera un rechazo. Ese es el límite”.

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