La producción de cannabis medicinal requiere “mucha mano de obra calificada” y, para las tareas de siembra y cosecha, necesita también “mucha gente, pero menos calificada”, dijo en Informativo Carve Fin de Semana el Dr. Carlos Rodríguez Roig, presidente del Directorio y director ejecutivo de Innovaterra.

La empresa se dedica a la investigación, la producción y la industrialización de cannabis medicinal, y tiene su sede en Salto.

Ingenieros agrónomos, ingenieros químicos, químicos farmacéuticos, ingenieros industriales, abogados, contadores son algunas de las profesiones calificadas que el sector demanda, detalló.

Respecto a los puestos de trabajo de menor calificación, en el caso de Innovaterra, para las labores de siembra y cosecha requieren 10 personas por hectárea.

En la última zafra, en Salto, “se ocuparon entre 800 y 900 personas”, señaló el Dr. Rodríguez Roig.

“Crear empleo es una de las grandes virtudes” de la agroindustria del cannabis, enfatizó el presidente del Directorio y director ejecutivo de la empresa salteña.

En el documento “Oportunidades de inversión – Cannabis”, elaborado por Uruguay XXI y presentado en mayo, se afirma que “el negocio es muy atractivo para Uruguay, tanto por los precios como por el fuerte crecimiento en la demanda. Asimismo, muchos países autorizan la importación de cannabis medicinal pero no su producción, con lo que se vuelven estructuralmente importadores”.

“Podría afirmarse que se trata de la cadena de más valor agregado posible de la agricultura uruguaya”, se subraya en el documento de Uruguay XXI.

El presidente de la Cámara de Empresas de Cannabis Medicinal (Cecam), Marco Algorta, ha afirmado en rueda de prensa que “es el rubro con mayor potencialidad agroindustrial del país. Podríamos ser más grandes que la celulosa y que la ganadería. El cannabis genera mucha mano de obra por dólar invertido”.

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