Segunda parte del artículo sobre esta variedad y la forma de obtener hachís. Leer primera parte.

La coseché en 58 días aunque pienso que hubiera sido mejor dejarla algo más, sobre todo, si se desea hacer hachís posteriormente. Tenemos la tendencia, en Europa, de cosechar de forma muy temprana. Esto hace que la resina obtenida sea menos narcótica aunque algo más activa y cerebral. Sin embargo, si nuestro plan es obtener un buen hachís aconsejo dejar esta planta al menos diez días más con lo cual nos pondríamos en 68 días de periodo de floración. La espera bien vale la pena.

De las cinco plantas obtenidas dedique cinco a ser consumidas en forma de marihuana tal cual y dos para ser procesadas en la lavadora y así obtener uno de los mejores hachís del mundo. La marihuana fue curada a conciencia durante dos meses y, nada más y nada menos, que en una caja box 00, de madera de cedro de gran calidad y con su higrómetro incorporado. Como solamente tengo una box 00 la dedico a las mejores hierbas que tenga. Por lo tanto, mis Caramel pasaron su tiempo de curado en esta maravilla de caja. No es que no se pueda curar en cajas de cartón, como toda la vida se ha hecho, pero en madera de cedro es otra cosa.

Y ahora vamos a explicar cómo podemos obtener el mejor hachís del mundo mediante un proceso de lavado con agua a 4 grados Celsius de temperatura. En efecto el agua a esta temperatura produce un shock térmico que consigue separar los ansiados tricomas de la materia vegetal que no nos interesa para nada ya que no coloca y además produce una enorme cantidad de alquitrán en su combustión. Obviamente el alquitrán es muy nocivo para nuestra salud y de verdad os aconsejo que intentéis eliminarlo en la mayor cantidad posible.

En realidad el proceso que explicamos es una adaptación del ya célebre Iceolator que como sabéis consiste en lavar la hierba con agua y hielo. Los chicos de Pollinator, creación de la gran Mila, Mamá Hachís para muchos, han desarrollado esta pequeña y funcional lavadora, Bubleator es su nombre, que nos permite meter la hierba dentro, darle a un botón y cuando el ciclo ha terminado recuperamos la resina obtenida. Pero vamos a explicarlo mejor y desde el principio.

La lavadora en cuestión viene con cuatro mallas de distinto micraje y una bolsa de rejilla donde ponemos la hierba durante todo el proceso de lavado. Intentad comprender como funciona todo. Lavamos la hierba dentro de la bolsa de rejilla y una vez lavada depositamos el agua obtenida y repleta de ricos tricomas en la mallas de distintos micrajes. Los micrajes son de 220 micras, de 185, de 70 y de 38 micras. Estas mallas son introducidas unas dentro de las otras en el siguiente orden: primero la de 22 que va introducida dentro de la de 185 que a su vez va introducida dentro de la de 70 y que de nuevo va introducida dentro de la de 38 micras. En otras palabras, cuando vaciamos el agua llena de tricomas ésta cae primero en la malla de 220 micras. Sacamos esta malla y la estrujamos para que el agua escurra bien sobre la malla de 185 micras. En la malla de 220 micras tan sólo nos quedan restos vegetales que sólo sirven para ser tirados como basura. A continuación sacamos la malla de 185 micras y la volvemos a estrujar a conciencia para que todo caiga sobre la malla de 70 micras. Una vez más lo que nos queda en la malla de 185 micras es basura para ser tirada. Todo el agua ya queda depositada en la malla de 70 micras que a su vez va dentro de la malla de 38 micras. Sin embargo, cuando sacamos la malla de 70 micras ya nos queda una pasta que es hachís y de excelente calidad. No es un conjunto de restos vegetales sino hachís de gran calidad. Y lo mismo sucede con la crema depositada en la última malla de 38 micras.

Lavamos la hierba durante unos diez minutos y paramos. En este primer lavado podemos conseguir una cantidad x de hachís. Pero esto no significa ni mucho menos que el proceso haya finalizado. Muy por el contrario podemos y debemos repetirlo tantas veces como sea necesario hasta que veamos que ya no obtenemos la ansiada cremita. Y lo más grande de este proceso es que el mejor hachís no tiene por qué ser necesariamente el obtenido en el primer lavado. Puede ser que el mejor sea obtenido en el segundo, o en el tercero, o en el cuarto. Esto es a mi juicio lo más interesante de este proceso. Y de la misma manera la mejor cremita no es la obtenida en la malla de 38 micras sino que puede ser la de 70 micras. En definitiva ambas mallas son susceptibles de obtener el mejor hachís que pueda imaginarse. Y en cualquier caso podemos obtener hasta un trece por ciento en hachís de la marihuana lavada. O sea, que si lavamos un kilo de hierba podemos obtener hasta 130 gramos de hachís 00, de la mejor calidad que pueda imaginarse y en cualquier caso un hachís que jamás encontraremos en el marcado negro. Es un hachís para uno mismo si es que queremos fumar lo mejor de lo mejor, como es mi caso. Obviamente jamás será posible encontrarlo en el mercado negro ya que su precio sería desorbitado. Voy a poner un ejemplo. El día que destilamos esta resina estaba conmigo uno de los mayores y mejores empresarios cannábicos de España. Hablando del tema le pregunté si sabía de alguien que comprase habitualmente estehachís y me respondió que tan sólo él mismo. “No conozco a nadie que lo compre salvo yo mismo. ¡Y es que me cuesta 25 euros el gramo!” – me confesó. Es decir, si se vendiese alcanzaría precios astronómicos. Por lo tanto es una manera exquisita de proporcionarnos a nosotros mismos una de las mejores experiencias cannábicas que podamos experimentar.

Una vez sacamos la crema de las mallas de 38 y 70 tenemos que poner la masa obtenida en papel de cocina para que vaya secando. Pensad que lo que obtenemos es una pasta húmeda y de aspecto viscoso-asqueroso que en poco o nada nos recuerda a un buen hachís. Por lo tanto lo ponemos a secar y cuando ya está bien seco pasamos al siguiente paso. Cogemos la pasta ya seca y la pasamos por un colador normal de cocina para de esta manera abrir el hachís y permitir que se seque aún más. Lo que bajo ningún concepto podemos permitir es que el hachís contenga algo de agua o humedad ya que sería estropearlo irremisiblemente. Por lo tanto al pasarlo, tamizarlo por el colador de cocina abrimos el hachís y éste se hace un poco más. Una vez hecho esto lo dejamos de nuevo en papel de cocina para que se siga secando del todo y ya está lo más difícil. A partir de este momento podemos volver a pasarlo por el colador o desmenuzarlo como nos parezca oportuno para posteriormente poder trabajarlo y conseguir el formato que queramos, bola o placa, de forma rigurosamente adecuada y eficiente.

La crema que obtenemos es algo exquisito que al ser calentada se convierte en una mezcla aceitosa y pastosa que mancha los dedos de una manera que después cuesta quitar. Es la “creme de la creme”, el derivado cannábico más sibarita que existe y todo un placer al ser consumido. El problema, al menos en mi caso, es que una vez fumas esto te cuesta fumar cualquier otra cosa. Todo te parece poco y sin sustancia. Ya sabéis, cuando has probado el jamón ibérico los demás….

Otra interesantísima posibilidad de esta manipulación de la marihuana es su uso medicinal. Hasta la fecha era difícil que una persona que necesitara el cannabis por motivos medicinales y que jamás antes lo hubiera consumido por motivos diversos se animara a probarlo. Si a mi madre, que jamás se ha fumado un porro, un cigarrillo y tampoco se ha tomado una copa le digo que le conviene fumarse un porro para aliviar sus dolencias lo más probable es que me eche de su casa y no me deje volver. Sencillamente es incapaz de plantearse la posibilidad de fumarse un canuto. “¡Eso es de drogatas!” – seguro que me diría. Sin embargo, el hachís lavado es de tal calidad que nos permite introducir un poco en una cápsula y presentarlo como una pastilla más de las mil que ya se ha tomado. Un hachís así cabe perfectamente en una cápsula y su efecto es contundente.

Por último decir que en principio el bubleator está pensado para lavar aquellos cogollos de mala presencia ya que de esta manera podemos sacarles la resina y reservar los cogollos más vistosos como marihuana en estado puro. Esto está muy pensado ya que de otra forma poco uso le podemos dar a los cogollos “inferiores”. Sin embargo, hay que señalar que una lavada a base de cogollos “como Dios manda” es todavía mejor. No me planteo el tema en términos de conveniencia o funcionalidad sino en términos de calidad. Si ponemos en la lavadora los mejores cogollos y que además están bien curados es lógico pensar que el producto final será mejor, si cabe. Pero también es cierto que se puede lavar la manicura, las hojas que nos han sobrado de la poda y así usar tan sólo aquellas partes que de otra manera hubieran acabado en la basura sin utilidad alguna. En definitiva se nos ofrece un enorme espectro de posibilidades aunque yo personalmente me decanto por la opción de lavar cogollos buenos y además curados a fondo. Ya que nos ponemos a sacar hachís lo suyo es que consigamos un hachís digno de cualquier copa cannábica. En definitiva es lo que nos vamos a fumar nosotros.

Pues lo dicho; una buena Caramel y después un lavadito en la Bubleator nos permitirá disponer de la mejor resina que hayamos probado en la vida y además de un aroma fuera de lo corriente. El colocón, al ser lavada la Caramel, se convierte en algo más narcótico. Pensad que, tal y como os he explicado, si cosechamos con la intención de sacar hachís es conveniente dejar la planta un poco más madura antes de cosechar; como unos 10 días más de lo normal. Es decir, cuando los tricomas están ya ámbar en al menos un 50%. Bajo ningún concepto os fiéis del color de los pistilos al menos en exterior ya que como hemos explicado en alguna ocasión esta pista nos puede inducir a error. En efecto, si llueve y después sale el sol los pelillos se queman puesto que el agua hace efecto lupa. Ya sabéis: una lupa de 50 aumentos y a mirar los tricomas, que en el caso de la Caramel son un verdadero espectáculo psiquedélico.

Hasta la próxima.

Nota del autor: El charas es el hachís que se obtiene en las montañas de la cordillera de los Himalayas y que se obtiene a base de frotar repetidamente los cogollos contra las palmas de las manos. Es el mejor hachís que personalmente he probado.