Cómo obtener diversos sabores y psicoactividades de la misma planta (II parte)

Por Jim Containerhunter

 Libanesa de The Real Seed Company fenotipo rojo

En esta serie aprenderéis diversas estrategias para diversificar los plazos de germinación, plantación y cosecha en todo tipo de sistemas de cultivo. De momento la jugada empieza con el exterior en huerto y guerrilla; de las terrazas y balcones se hablará en números posteriores y de los indoors, después. Y también de combinar todos ellos.

 

Exterior – Huerto y/o guerrilla (I parte)

Como es lógico, para realizar cosechas extra-tempranas tienes que plantar variedades extra-tempranas de cannabis. En eso las reinas son las autoflorecientes, por un lado, y las libanesas y marroquíes, por otro. Las autoflorecientes por estar listas a los tres meses (alguna poco más, otras poco menos) de germinadas, independientemente de las horas de luz solar; las landraces libanesas y marroquíes (más alguna pakistaní) porque en sus países de origen son cosechadas por la ciudadanía local a mitad de agosto (¡sí, gamberrete, hay marías que están listas en exterior antes de septiembre! ¿No lo sabías aún?).

Ten amplitud de miras y salte de los caminos trillados, que para eso compras esta revista, para enterarte de lo que no sabías. Piensa que si cultivas en exterior (sea en guerrilla, en huerto, en terraza o como sea) te puedes permitir plantar y recolectar en varias tandas. Trabajas más pero obtienes más cosecha, y además con más variedad de efectos.

Ya puestos, lo suyo sería que te aseguraras una parte de la cosecha por medio de variedades autoflorecientes o extra-extra-tempranas, soslayando problemas de robos o detección por parte de las fuerzas del -mal entendido, en nuestro caso- orden público.

Si ya recogiste algo entre junio y agosto tendrás algo para fumar si todo lo demás falla después. Quizá no te dé para todo el año, pero algo/bastante te ahorrará en materia de mercado negro (¡¡¡Legalización yaaaa!!!). Pero lo más importante es que tendrás marihuana en pleno verano, cuando aún faltan un mes o dos para que las primeras cosechas “oficiales” lleguen de una puñetera vez y toda la banda se está royendo los muñones. Esa es la principal causa de que se “inventaran” las autoflorecientes, a base de cruces con rudelaris (que, en estado puro, no pone un carajo) y tal.

Este planteamiento también te permitirá hacer agradecidos experimentos sobre los mejores momentos -para tu propio gusto, que para eso eres tú quien cultiva- de maduración de las diversas modalidades cannábicas que hayas elegido.

Piedrolo de hachis libanes de una pulgada de diametro

Así, si cultivas una índica muy relajante y su momento oficial de recolección es a mitad de septiembre o principio de octubre, puedes recolectar una parte de las plantas a principio de septiembre. Así te dará un punto menos tumbante cuando te la fumes (sobre su efecto, leed más adelante). Además, las plantas abultarán menos al haber sido recortadas, así que se cantearán menos y serán más disimulables. Luego recoges otra tanda a mitad o final de mes, logrando un efecto más sedante, y dejas alguna planta más (entera o parte de ella) para octubre, noviembre o incluso diciembre o enero, si la climatología de tu Comunidad Autónoma lo permite. En tan radicales casos lograrás unos cogollos “tostadísimos” y mega-ultra-hiper-extra-relajantes, algún ansiolítico terminal, algo ideal para clavarte un buen DVD (o dos, tres…) repatingado en el sillón en una tarde de lluvia o meterte a dormir en la cama algún día en que llegues del curro subiéndote por las paredes con ansias homicidas hacia el hijo-y-nieto-de-puta de tu jefe laboral.

De las sativas escribiré en entregas posteriores porque, de momento, todavía estamos recolectando en junio, julio y agosto.

¡Sigamos el orden cronológico del año en esta serie, recontra!

LIbanesa dejada cogollar hasta el 7 de septiembre

TRUQUI Nº 1: PLANTA AUTOFLORECIENTES (te puedes permitir dos tandas en el mismo sitio el mismo año)

Las modalidades autoflorecientes son de aparición bastante reciente (y mejora por parte de los Bancos de semillas aún posterior), así que los conocimientos sobre la optimización de su cultivo se están obteniendo justo ahora. Porque, como dijo nuestro compañero José Gallego en la conferencia que dio en la última Feria de Cornellá, su resultado en exterior depende totalmente del momento del año en que las plantes, y concretamente de la intensidad de la luz solar en dicho momento.

Porque, por mucho que con ellas vayas a estar recogiendo cosecha de exterior a los dos meses y medio de plantar, independientemente de las horas de luz solar, no va ser lo mismo si lo haces en invierno que en verano. Si plantas autoflorecientes en noviembre para cosechar a principio de febrero, por ejemplo, las plantas crecerán recibiendo menos horas de luz que en verano, y además dicha luz tendrá mucha menor intensidad. Es decir, obtendrás muy poca cantidad por planta y con muy poca calidad (o sea, una birria).

Así que hazlo bien. Tanto si funcionas en huerto como en terraza o guerrilla, pon a germinar una a tanda de autoflorecientes en abril o mayo, con el afán de recoger sus frutos en junio o julio. Así obtendrás tu primera tacada de cogollos del año y, además, no tendrás que pasarte todo el verano sin nada para fumar y toditit@ deseperad@. Ten en cuenta que la fama de sabor agrio de las “automáticas” está decreciendo con las de más reciente aparición, más elaboradas (la Haze Automatic que probé en el stand de Dinafem de la reciente Expocannabis Sur, por poner un ejemplo, me pareció un magnífico ejemplo).

Recuerda que siempre te puedes permitir el lujazo de recolectar a golpe de lupa/minimicroscopio, pillando por banda alguna de las plantas cuando aún no se le haya puesto de color ámbar ni un solo tricoma (aunque esto a veces es imposible con alguna variedad autofloreciente), con lo que igual estás dándole a las tijeras de podar por primera vez a los dos meses de sembrar, otros cachos de planta caen con un 30-50% de tricomas ámbar dos ó tres semanas después, otras con un 70-80% (ídem), y dejas alguna bien “socarrada” con una floración de cuatro meses, cinco o más (mientras no se te mueran, tú dale caña de longevidad a alguna. Aunque eso te obligará a echarle abono de crecimiento de vez en cuando, y no sólo de floración).

Libanesa en guerrilla a principio de septiembre

Piensa que eso no es trabajar más, sino repartir el mismo trabajo en más jornadas, con lo que evitas tener que meterte una paliza de uno, dos o más días manicurando de sol a sol a cambio de hacerlo en varias tardes más espaciadas… con el añadido de lograr distintas psicoactividades y sabores de un sólo sobre de semillas. Luego, si alguno de los resultados te enamora, el año que viene vas a tiro hecho: “Las Auto Soviet de Autofem las voy a pillar todas por banda a las diez semanas y media de haberlas plantado, y las Haze Automatic de Dinafem, una mitad a las nueve semanas y otra a las trece”, por ejemplo.

Cada vez hay más Bancos de semillas especializados en “automáticas” (Autofem Seeds, Buddha Seeds, Flash Automatic Seeds, Lowlife Seeds, GrassOmatic, Joint Doctor, Short Stuff…). Y en cuanto a Bancos “tradicionales”, la “moda” en su día fue sacar feminizadas y ahora es sacar automáticas. Eso significa que cada vez tienes un abanico de modalidades disponible más amplio, con lo que algunas necesitan 90 días para culminar su ciclo y otras sólo 70 u 80; que algunas no pasan de 60 cms de altura y otras llegan a 120 cms; que con el tiempo los Bancos van obteniendo autoflorecientes más potentes, con más producción y con mejor gusto… Tú ve probando las que más te llamen la atención por precio, procedencia y/o descripción de su criador (y aprovecha nuestra revista para mantenerte informado), con las que más te gusten repites y con las otras no, y Santas Pascuas.

También piensa que puedes aprovechar el espacio que la primera cosecha deje libre en junio o julio (trozo de ladera, claro de bosque o rinconcito de monte en guerrilla, bancal en huerto o maceta/macetón en terraza) para plantar otra tanda de semillas, autoflorecientes o no. Tendrás una nueva cosecha de autoflorecientes y/o estándares en septiembre u octubre, antes de que llegue el frío invernal, y podrás dejar alguna para después a modo de experimento.

Y luego está el truquito de las ventanas y las luces adicionales para logar plantas más grandes y mayor cosecha, aunque con las automáticas es más complicado y menos fiable… hablaré de él con más detalle en próximas entrega de esta serie ¡Paciencia, bienamad@s lector@s!>

TRUQUI Nº 2: PLANTA LANDARACES PURAS LIBANESAS Y MARROQUÍES (y cosecha a mitad o final de agosto)

2.1- Libanesas puras

Lo bueno de algunas libanesas y marroquíes puras es que puedes cosecharlas en agosto. Lo malo es que tienen un colocón muy específico y que las puedes encontrar en muy pocos Bancos.

Pero vayamos por partes.

Para empezar, lo de poder cosechar en agosto depende muchísimo de la contaminación lumínica. Por muy temprana que sea una genética en concreto, no la podrás recolectar en agosto si crece en una terraza con varias farolas al lado, te pongas como te pongas. Me han hablado de un valle en Castilla y León (prohibiéndome citarlo) que conjuga ser muy estrecho, una privilegiada orientación norte-sur y estar encajonado entre montañas cortadas a pico, con lo que la oscuridad es total a nada que el sol se pone y bastante parcial durante su salida y puesta. Pues debe ser el punto de Europa Continental en que sus lugareños más pronto recogen la marihuana (de bien alta calidad, además), ya que lo hacen a mitad de agosto y son tan felices.

Esto es una buena noticia para los cultivadores de guerrilla (salvo que lo hagan al lado de una autopista o similar) -entre los cuales me incluyo- y según qué huertos, y mala para los de entorno urbano -entre los que también me incluyo-. Pero lo que hay es lo que hay, colegas.

La cuestión del colocón de las libanesas y marroquíes puras también tiene su miga. Piensa que las modalidades más tempranas de marihuana (autoflorecientes aparte) son las índicas, y las más tempranas son las más índicas de todas. Por lo tanto, el pedo que te agarras con las libanesas puras (con las marroquíes, sólo un poquito menos) es índico total, lo cual significa absoluto apalanque, caída de yunque en la cocorota, puñetazo de Mike Tyson… Para usos medicinales, remedio contra la hiperactividad, anorexia y afecciones similares pueden ser ideales, pero olvídate de fumártelas para aparearte/copular/hincarla o salir de marcha (quedan totalmente contraindicadas para tales menesteres).

Libanesas en exterior

Más aún, hay que tener en cuenta las landraces libanesas y marroquíes puras están aclimatadas en sus zonas de origen a sequía absoluta y suelos sin un puñetero nutriente. Lo segundo es importante, ya que es muy fácil sobrefertilizarlas (tendrás que currarte muy poco lo de abonarlas y te saldrá muy barato); lo primero no es tan grave, ya que me consta que hay quien ha logrado cultivarlas dabuten en Inglaterra y Asturias. Como florecen tan rápido es raro que lleguen a metro y medio de altura (y son de porte bastante compacto); no obstante suelen dar buena producción. También son ideales para confeccionar rico hachís, pero si han sido cosechadas en agosto sus cogollos o tate te pueden raspar la garganta, haciéndote toser como un tuberculoso.

Y tienes muy pocos Bancos de semillas que dispongan de ellas (sólo me sé de cuatro, pero vosotr@stranquil@s, que los voy a citar todos). Una de las más famosas, tirando a legendaria, era la de los gringo-canadienses Reeferman Seeds, pero digo era porque la descatalogaron hace poco (¡maldición!) (1). No obstante, moviéndote por foros interneteros de cannabicultores del norte del continente americano igual la consigues (2).

Otros dos Bancos extranjeros que tienen libanesa pura disponible son los suizos Bluehemp y los británicos The Real Seed Company, ambos especializados en intocadas razas autóctonas y ambos con fama de muy puristas (los dos odian las feminizadas, por ejemplo) y niveles ejemplares de calidad.

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Notas

1 No obstante, ahora tienen en catálogo cuatro nuevos modelos de Hashplant (en un continente al que la cultura del hachís llegó hace más bien poco, y sólo en materia de altos niveles artesanales, eso denota nivel). Y, mira por dónde, uno de ellos es un cruce con la citada libanesa suya (con una Cali hashplant que debe ser tremebunda de buena). Si quieres cultivar yerba con vistas a sacar costo de ella, no está de más que sepas que entre las otras tres hay cruces tan curiosos e interesantes como los de genéticas oriundas de Turquía y cosas así). Lo de que se las pueda cosechar en agosto no está tan claro, pero en cualquier caso deberían ser todas muy tempranas. Y ten en cuenta que casi todas las modalidades de Reeferman salen a 100 dólares USA por sobre de 10 semillas sin feminizar.

2 De todas formas, si quieres contactar con los de Reeferman te va costar, ya que carecen de página web oficial, así que te tocaría moverte por dichos foros sí o sí (casi todos requieren que te registres previamente). Deberías acabarlo consiguiendo, aunque sólo a base de paciencia y tiempo además de saber cibermoverte por esos ambientes, que tienen su propia y peculiar idiosincrasia (hay cierto buen rollo, pero también mucho recelo). Pero puede que si triunfas con la tribu fumeta de USA/Canadá (tardarás unos meses, dos años…) igual no sólo consigues esta joya, pese a su reciente descatalogación, sino muchas más … y puede que bastantes de ellas gratis. Aunque también te debería tocar enviar para allá alguna modalidad “Made in Spain” (por ejemplo, cada vez se habla más por ahí de la M-8, obtenida hace años en la Sierra de Madrid).

3 Si te gusta mucho la libanesa de Bluehemp puedes probar sus cruces, pero con alguno igual debes renunciar a cosechar en agosto. Entre fin de ese mes y mitad/final de septiembre (siempre puedes recoger la cosecha en varias tandas para lograr distintos resultados en sabores y efectos) dispones de la Le Grape (hibridada con la mítica sativa de floración rápida Cinderella99, de “subidón al principio y apalanque al final” y sabor agridulce). Para principio/mitad de octubre (ídem sobre diversas tandas de cosecha) puedes probar las Calvin (hibridada con una Sativa Suiza asaz veloz -que debería aportar resistencia a las heladas- y la muy clásica California Orange, de sabor cítrico y hachisero y punto entre relajante y eufórico, que debería decantarse más a uno u otro según la coseches antes o después, y mejor si lo haces en diversas tandas). Las NLB y Chronicle parecen descatalogadas, al menos por el momento.

¡Pero la que voy a cultivar a nada que pueda porque le tengo unas ganas que me salgo por los bordes desde hace años es la Hi’Noon! Su nombre puede traducirse como Mediodía o como Solo ante el Peligro, es una mezcla de Chronic, Libanesa, Northern Lights #2 y Sativa Suiza, y está lista “oficialmente” a mitad de Septiembre. Tiene sabor a hachís, fruta y especias, formato tallo único/pene de burro (las adoro… ¡producen tanto y abultan tan poca superficie!) y efecto triposo/espídico. Si la cosechas tempranita (fin agosto/principio septiembre) debe ser más espidosa; a mitad/final de octubre, más triposa; a mitad/final de septiembre, tener un glorioso punto intermedio y en noviembre, diciembre o enero (igual sobrevive al frío gracias a su herencia de Sativa Suiza, y quizás a la dureza afghana de la Northern Lights -aunque está muy pasada por indoors-, igual no por culpa de la de Libanesa… ¡experimenta, coño!) lo mismo obtienes un auténtico enteógeno.

 

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