Antecedentes previos a la lucha biológica.

 Los métodos de agricultura intensiva practicada de manera generalizada en algunas zonas del mediterráneo desde mediados del siglo pasado, han supuesto para los investigadores y profesionales agrícolas una importante lección ecológica: todas los sistemas vegetales, modificados artificialmente y los monocultivos, destinados a satisfacer las crecientes necesidades de alimentos, materias primas y otros productos, incluso combustibles, de los seres humanos, son más vulnerables a los daños ocasionados por las plagas que los ecosistemas naturales.

 Los monocultivos, en los que se suelen utilizar plantas genéticamente modificadas y seleccionadas por su mayor rendimiento o resistencia a diversas enfermedades, o por las características del fruto perseguido; se convirtieron en pasto ideal para múltiples especies fitófagas.

 Por otra parte, la aplicación sistemática y excesiva de pesticidas, fertilizantes y múltiples productos químicos para reducir las pérdidas económicos ocasionadas por las plagas, les han hecho resistentes y prácticamente inmunes a tratamientos fitosanitarios, que en algún momento pudieron resultar relativamente eficaces.

 La oportunidad biológica que las especies causantes de algunas plagas han encontrado en los cultivos de invernadero, se debe, principalmente, a la ausencia de sus depredadores, patógenos, competidores o parásitos naturales que habitualmente compartían con ellos los ecosistema vegetales naturales. Sin la intervención del cultivador, difícilmente estos depredadores podrían colonizar al invernadero.

 Este sería el caso de los ácaros de la familia Tetranychidae, al que pertenece el conocido como “araña roja”, presente en algún momento estacional en prácticamente la totalidad de los cultivos hortícolas y plantas ornamentales, debido a la eliminación de sus predadores naturales como el Amblyseius califórnicus o el Phytoselius persímilis por el uso de pesticidas y fertilizantes químicos, lo que induce un mayor desarrollo de ácaros fitófagos como la “araña roja”, huésped habitual en los armarios de cultivo de Cannabis.

Generalmente, toda población de insectos existente en un hábitat natural es víctima en alguna medida de uno o más enemigos naturales que regulan su proliferación, propiciando el equilibrio necesario en dicho hábitat.

 Cuando por la intervención del hombre se rompe este equilibrio, la especie dañina alcanza niveles denominados plaga. Evidentemente, en un invernadero pequeño o de autocultivo, deberemos considerar la existencia de una plaga, cuando observemos la presencia de un número reducido de individuos causantes de la misma u observemos sus efectos en una sola hoja, ya que, si se dan ciertas condiciones de humedad y temperatura que favorezcan el desarrollo del agente dañino, la infestación se producirá en pocos días.

 Al introducir de forma premeditada, como medio de defensa fitosanitaria, organismos biológicos naturales para que actúen depredando a los causantes de una plaga o infestación, estamos equilibrando el ecosistema del armario, y con ello propiciamos lo que vulgarmente conocemos como “LUCHA BIOLÓGICA” o “ CONTROL BIOLÓGICO DE LA PLAGA”, definida por DeBach (1964) como “la acción de parásitos, predadores o patógenos para mantener la densidad de la población de un organismo plaga a un promedio menor del que ocurriría en su ausencia.”

 LA LUCHA BIOLÓGICA es, sin ningún tipo de duda, una estrategia de defensa fitosanitaria eficiente, ecológica y válida, para restaurar la biodiversidad funcional en ecosistemas de armarios de autocultivo e invernaderos.

No necesita plazos de seguridad, no tiene efectos residuales dañinos y tóxicos para el fruto o las cosechas, ni aporta efectos contaminantes para el suelo, el agua y el aire, y por ello no supondrá ningún riesgo para la salud del consumidor de los frutos y cogollos de dicho cultivo. Los OCB, siglas utilizadas para definir los Organismos de Control Biológico, están debidamente catalogados por los estamentos responsables del control en la sanidad vegetal. Su uso y comercialización están regulados. La comercialización de productos OCB, requiere de su inscripción previa en el Registro correspondiente del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino. Deben ser capaces de reproducirse en el hábitat en el que se produce la suelta, no pueden suponer riesgo alguno para las personas, los animales ni las especies vegetales, y deben ser respetuosos con el medio ambiente.

 Los OCB, se alimentan según la especie, con todos los estados su presa: huevos, larvas, ninfas (protoninfas o deutoninfas), pupas y adultos, y para ello recurren a diversos métodos de alimentación según su morfología, estado de desarrollo de su ciclo vital o el estado del individuo parasitado.

Estrategias de control biológico.

 El control biológico clásico en el cultivo profesional en invernaderos consiste en la regulación de la población de una plaga mediante enemigos naturales exóticos (parásitos, predadores y patógenos) introducidos con este fin. La introducción de un enemigo natural específico, auto reproductivo, con suficiente movilidad y capacidad de búsqueda y adaptado a la plaga. Mientras existan individuos de la plaga, aun cuando se reduzca sustancialmente la infestación, se puede controlar de forma permanente. El control biológico exitoso de la escama algodonosa de los cítricos en California con la cochinilla importada desde Australia en 1888, alentó multitud de proyectos de control biológico en todo el mundo. Los beneficios económicos han sido muy elevados y justifican en consecuencia su utilización. La estrategia de control biológico aumentativo, requiere la propagación masiva y la periódica liberación de enemigos naturales exóticos o nativos que puedan multiplicarse durante la estación de crecimiento del cultivo pero que no se espera se conviertan en parte permanente del ecosistema (Batra, 1982). Cuba es uno de los pocos países que esta experimentado actualmente de forma masiva, la técnica de control biológico aumentativo, logrando con ello reducir un 80% la importación de fertilizantes y pesticidas que habitualmente venía aplicando.

 Otra estrategia de control integrado de plagas, puede consistir en manejar el ecosistema y el hábitat con el fin de facilitar el crecimiento y desarrollo de una población de OCB específicos. Pequeños cambios en las prácticas agrícolas pueden provocar el incremento de esta población en el período crítico de crecimiento de los cultivos. Abandonar el uso de pesticidas puede restituir la diversidad biológica y conducir a un control biológico efectivo de plagas especificas, así como propiciar la existencia de diversidad de especies vegetales en monocultivos anuales favorece el desarrollo de las poblaciones de OCB.

 En el cultivo de la planta del cannabis se suelen encontrar habitualmente cinco tipos de infestaciones, las cuales bajo determinadas condiciones de humedad y temperatura pueden pasar de unas decenas de individuos a miles de ellos en pocos días.

La araña roja (Tetranychus urticae), es un ácaro tetraníquido, cosmopolita y muy polífago, dado que afecta prácticamente a todos los cultivos.

Entre sus depredadores naturales destacan el Amblyseius californicus y el Phytoseiulus persimilis. Dependiendo del estado de la infestación y de las condiciones medioambientales de humedad relativa y temperatura existentes, utilizaremos prioritariamente uno u otro, El A.californicus como medida preventiva y cuando la humedad relativa sea inferior al 60% o la temperatura supere los 25º C. Cuando ya existe presencia de infestación, podemos hacer sueltas de P. persimilis.

Trip (Frankliniella occidentalis). Se trata de un insecto polífago que coloniza y parasita un gran número de plantas cultivadas y espontáneas. Los adultos recién formados son totalmente claros, resaltando el color oscuro de la zona terminal de las antenas. Son alargados y de pequeño tamaño. Repliegan las alas sobre el dorso cuando están en reposo. Tiene varios depredadores naturales tales como: Amblyseius cucumeris, Amblyseius swirskii, Macrolophus caliginosus y Orius laevigatus entre otros. Este último es una chinche muy voraz contra el trip. Su desarrollo pasa por 5 estadíos. El adulto vive de 3 a 4 semanas y la hembra pondrá de 1 a 3 huevos diarios. Se alimenta de todos los estadíos del trip, e incluso depreda araña roja y pulgón. Es un autentico OCB preventivo de hasta 3 plagas, que ademas en su ausencia puede alimentarse de polen.

Pulgón (Aphis gossypii). Está ampliamente extendido y es junto con Myzus persicae las dos especies más problemáticas para los cultivos hortícolas bajo abrigo en la provincia de Almería. La adulta áptera mide entre 1.2-2.1 mm de longitud, tiene cuerpo redondeado y su color es muy variable. Predominan los colores oscuros, aunque pueden verse también adultos verde oliva, verde claro ó amarillo, dependiendo de la temperatura, la fuente de alimentación y la densidad de población. Algunos depredadores

naturales son: Adalia bipunctata linneo (la mariquita de dos puntos) y Aphidius colemani. La mariquita de dos puntos deposita sus huevos cerca de la plaga y una vez que eclosionan sus larvas se alimentan de sus presas. Su desarrollo pasa por 4 estadios con un total de 22 dias. Las larvas y los adultos pueden consumir diariamente unos 100 pulgones. Necesitan mucho alimento para procrear.

Mosca blanca del tabaco (Bemisia tabaci). Desde el siglo pasado este aleiródido se ha convertido en una de las peores plagas de la cuenca mediterránea. El adulto es de color amarillo-azufre y ojos oscuros. Pliega sus alas a modo de tejado mientras que la otra especie de mosca blanca la Tialeurodes vaporariorum las coloca más horizontal. Entre sus depredadores naturales se encuentran: Amblyseius swirskii, Encarsia formosa y Macrolophus caliginosus. Este último, se trata de una chinche de unos 3 mm., se alimenta además de araña roja y pulgón. Su ciclo vital es bastante largo a 21ºC (20 días), alargándose a medida que baja la temperatura. Pueden consumir medio centenar de huevos de mosca blanca al día.

Minador de las hojas americano (Liriomyza trifolii). Es la principal especie de dípteros-minadores de hojas en los invernaderos de Almería. Muy polífaga. Se desarolla en el interior de las hojas donde hace galerías que le dan el nombre. El adulto presenta apariencia de mosca de más de 2 mm., de coloración amarillenta con manchas negras y alas claras. Sus depredadores naturales son: Dacnusa sibirica Telenga, Steinernema feltiae y Diglyphus isaea, entre otras. Esta última es una avispa parásita de 3 mm de longitud que succiona los jugos internos de las larvas del minador, pudiendo ingerir hasta 70 diarias. Su hembra deposita los huevos en las poblaciones del minador alimentándose de ellos al eclosionar. Tiene un ciclo vital medio de entre 15 a 30 días, en los que puede depositar entre 200 y 300 huevos.

Control integrado de plagas en sistemas de cultivo interior de cannabis.

 Para afrontar con suficientes dosis de éxito la lucha biológica contra los ácaros e insectos plaga que pueden dar al traste con una cosecha en cualquier momento, es conveniente tener claras algunas cuestiones básicas.

 Hemos de asumir, que nuestras plantas pueden hospedar en cualquier momento poblaciones plaga, y por ello, debemos proceder con los medios adecuados de inspección a revisar minuciosamente las hojas de nuestras plantas en busca de señales que puedan delatar su presencia. Las posibilidades de éxito en la eliminación de una plaga, son inversamente proporcionales a los días que esta ha estado colonizando nuestras plantas sin que fuéramos conscientes de su presencia. Cada día que transcurra sin que hayamos detectado la presencia de alguno de los agresores en nuestro cultivo, estos habrán realizado puestas de cientos de huevos que en pocos días, dependiendo de la especie, eclosionaran provocando una infestación.

 Aún cuando, en el mejor de los casos, y con los tratamientos adecuados, consigamos erradicarla, habrán ocasionado ya, con toda probabilidad, algunos daños y enfermedades en nuestras plantas y perjudicado la cosecha.

 Debemos identificar correctamente al agresor lo antes posible, para poder aplicar el OCB que sea su depredador natural. De nada serviría que la infestación fuera de trips, y aplicáramos dosis de Amblyseius califórnicus. Para cuando comprobásemos que nos hemos equivocado, la infestación podría ser ya generalizada. Dado que los ácaros e insectos causantes de la plaga son casi microscópicos, difícilmente podremos identificarlos a simple vista, no así sus daños en las hojas, que les delatan, pero cuya observación puede resultar tardía teniendo en cuenta que algunos completan su ciclo vital en tan solo siete días.

En general, las condiciones climáticas en nuestro invernadero (temperatura, humedad relativa, horas de luz, etc) pueden favorecer el desarrollo de la plaga o convertirse en el principal aliado de los OCB utilizados para combatirla.

 Siempre resulta caro ahorrar en prevención. Para evitar la colonización de nuestras plantas por agentes patógenos, existen OCB que pueden ser introducidos de forma preventiva, puesto que no se atacan entre ellos y combaten distintos tipos de plaga. Esta es la mejor manera de asegurarse el éxito en la lucha contra las plagas, de lo contrario, tendremos que gastar mucho más en eliminarlas.

 Si en la inspección visual detectamos una hoja muy infestada, deberemos proceder a su limpieza con abundante agua y un ligero barrido con un pincel o brocha. Si la hoja está muy dañada, podar y retirar de inmediato del cultivo y del invernadero. Con ello, estaremos probablemente eliminando miles de agentes dañinos. Posteriormente, haremos sueltas de OCB en los focos incipientes de plaga para que procedan a su depredación o parasitación. Las dosis de OCB empleadas deben ser siempre adecuadas al tamaño del invernadero, y al grado de infestación, evitando sueltas masivas indiscriminadas y no proporcionadas (si 100 son suficientes para que poner 2000).

 Por último, deberemos tener en cuenta que los OCB son organismos vivos, y por ello su eficacia dependerá de su estado de conservación en el momento de la aplicación. Se debe reducir al mínimo posible (no más de 48 horas) el tiempo desde el envasado hasta la aplicación. También sería recomendable que los OCB estuviesen adaptados al medio en su crianza, es decir que se hayan alimentado de la plaga a combatir y que esta se haya desarrollado a su vez en una planta huésped de cannabis. Esta técnica de producción de OCB denominada “in vivo”, difiere fundamentalmente en la dieta de alimentación, que en el sistema “in vitro” es artificial.

Hace años, que en la agricultura intensiva profesional se viene reduciendo el uso de insecticidas y pesticidas por sus elevados niveles de toxicidad. En los cultivos de Cannabis se siguen utilizando de forma generalizada, con pleno desconocimiento de sus efectos para la salud, ya que no se han realizado ensayos similares a los aplicados en verduras y hortalizas sobre la persistencia de esos productos en la planta y sus posibles efectos para el consumidor. Esto, supone correr un alto riesgo, dado que partes de las plantas de cannabis se consumirán directamente y con ello los restos que de dichos productos tóxicos puedan contener.  El uso de OCB en auto cultivos de marihuana, ha demostrado, que estos son sin duda el mejor medio de defensa fitosanitaria y suponen la mayor garantía para el consumo y disfrute de una buena cosecha sin pérdida de aromas, sabores, siendo totalmente inocua.  Los sistemas de cultivo interior han evolucionado muchísimo en los últimos años, haciéndose cada vez más ecológicos y respetuosos con el medio ambiente reduciendo progresivamente el impacto que genera su actividad.  Existen diversos tipos de invernaderos y sistemas de cultivo que consiguen optimizar agua y fertilizantes a un consumo mínimo. Múltiples sistemas de iluminación que permiten reducir más del 50% el consumo de energía eléctrica tanto en iluminación como en ventilación. Diversos sistemas para la ventilación y el tratamiento del aire que junto con la reducción de vatios en iluminación reducen también sustancialmente la temperatura interior. Humidificadores que mantienen la adecuada humedad relativa. Generadores de CO2 que favorecen la fotosíntesis de las plantas y la asimilación de los nutrientes. Todo esto hace posible hoy, poder aplicar con éxito Organismos de Control Biológico para luchar contra las plagas, al poder controlar correctamente la temperatura y humedad relativa. El futuro pasará, muy probablemente, por cultivos hidropónicos y fertilizantes biológicos y ecológicos, que unido a las técnicas indicadas anteriormente permitirán que los alimentos, y nuestras niñas, continúen mejorando en calidad y cantidad.