El éxtasis es el nombre vulgar de un compuesto denominado con las siglas MDMA (3,4-metilendioximetanfetamina). Es una sustancia de síntesis muy peculiar porque, aun teniendo una estructura química de tipo anfetamínico, sus efectos quedan muy distantes der ser simplemente estimulantes o eufóricos. La unión de dos átomos de oxígeno empalmados a su vez por uno de carbono cambia su farmacología, pasando de ser una sustancia puramente estimulante y eufórica, como la metanfetamina, a potenciar la emoción de la empatía y la cercanía hacia los demás y la conexión profunda con procesos emocionales internos de la persona que lo toma. Esta última característica es la que hace que el éxtasis sea una sustancia muy singular.

¿Qué efectos tienen el éxtasis?

La MDMA induce un leve estado alterado de conciencia caracterizado por una amplificación e intensificación de las sensaciones emocionales, sentimientos de cercanía hacia los demás, de confianza y empatía, sensaciones de autoestima, de bienestar y felicidad, desinhibición, euforia, estimulación o calma y amigabilidad, incremento en la necesidad de comunicarse con los demás, aumento en la apreciación de la música y modificación de las percepciones sensoriales, deseos de abrazar y besar a los demás.

Con estos efectos la MDMA no solo es una sustancia que provoque sensaciones de placer, sino que además, genera un sentimiento general de compartir con los demás y estar en contacto y conexión con ellos, con lo que, desde este punto de vista sería una sustancia ideal para tomar en entornos recreativos donde muchas personas permanecen muy juntas, a veces apiñadas, bailando y soportando muchos vatios de música electrónica y que por lo general es frecuente verlas compartir sonrisas, abrazos y miradas cómplices. Es decir el éxtasis es la sustancia de elección para salir de fiesta para muchas personas.

¿Cuáles son sus efectos negativos?

Tanto placer y disfrute no podría ser gratuito y como dicen algunas religiones monoteístas la búsqueda del placer es un pecado que una vez disfrutado se tiene que pagar con algún tipo de penitencia. Así el Divino ha dotado a esta maravilla de la química de ciertos efectos adversos que acompañan, normalmente, a los efectos positivos, en mayor o menor medida.

Como efectos secundarios de la administración de MDMA puede aparecer pérdida de apetito, distorsiones visuales, nistagmo (movimientos oculares involuntarios), incremento de la tasa cardiaca y de la presión arterial (que se incrementan al aumentar la dosis), nerviosismo, cambios en la regulación de la temperatura corporal, vómitos, ansiedad, sudoración, mareos, confusión, boca seca, tensión mandibular, dificultades de concentración, midriasis (dilatación de las pupilas). También se tiene que tener en cuenta el estado residual que permanece los días posteriores de haber tomado éxtasis. Normalmente es un estado sensiblemente depresivo, apático y de baja energía que en determinadas personas se puede vivir como muy desagradable.

El balance positivo o negativo entre los efectos buscados y los efectos adversos depende de tres factores fundamentales:

  1. El estado de la persona
  2. El entorno
  3. La composición del éxtasis

El estado de la persona

Cada persona es un mundo o un sistema diferente y peculiar. Dependiendo por un lado de características innatas (genéticas o metabólicas) y por otro del estado de ánimo, la MDMA puede sentar mejor o peor y pueden ser convenientes mayores o menores dosis. Existen personas que por la forma que tienen de metabolizar la MDMA en su organismo pueden experimentar efectos demasiado potentes o muy flojos a la misma dosis. Además nosotros, los humanos, pasamos por diferentes estados de ánimo durante nuestra vida, algunos de los cuales no son los mejores para consumir éxtasis. En general cuando se viven estados de ánimo depresivos y ansiosos no es muy conveniente consumir esta sustancia a excepción de los usos en procesos psicoterapéuticos donde la MDMA puede ser utilizada como herramienta para favorecer la apertura emocional del paciente y mejorar el proceso terapéutico. En general las mujeres son más sensibles a los efectos del éxtasis y como con todas las sustancias a mayor peso corporal son necesarias dosis mayores.

Hay situaciones personales en las que no se debería hacer un consumo recreativo de MDMA:

  • En niños, mujeres embarazadas y mujeres en período de lactancia.
  • Si se padece de arritmias cardíacas, glaucoma, hipertensión, se tiene un historial previo de aneurismas o infartos, si se padecen enfermedades hepáticas (del hígado) o del riñón, diabetes o hipoglucemia.
  • Si se padece algún tipo de trastorno psicológico grave.

El entorno

A diferencia de las drogas psicodélicas, la MDMA es una sustancia que se puede disfrutar en multitud de entornos, donde uno de los requisitos para tener una buena sesión es estar rodeado de gente cercana emocionalmente con la que compartir un estado de ánimo más que amigable. No obstante se deben de evitar situaciones donde se requiera mantener la atención y la normalidad e incluso pensar que la posterior resaca nos pueda impedir el buen funcionamiento en nuestros quehaceres cotidianos de trabajo o estudio. Es decir, es conveniente planificar los días posteriores a la toma para no hacer coincidir actividades de mucho rendimiento con un posible e intenso bajón.

Hay actividades que requieren de un óptimo funcionamiento de las capacidades cognitivas: conducir vehículos, manejar maquinaria peligrosa y otras actividades donde la seguridad de las personas dependa de estar en plenas facultades. En estas situaciones es conveniente evitar el consumo.

La composición

Cuando hablamos de composición del éxtasis, estamos refiriéndonos, por un lado, a la pureza, es decir, a la cantidad de MDMA que hay en la muestra. Por otro lado nos estamos refiriendo a la presencia de otras sustancias que no son MDMA y que llamamos adulterantes. En este capítulo vamos a ver cuál es la pureza del éxtasis en España a partir de los resultados obtenidos de los análisis de las muestras de éxtasis, analizadas por Energy Control, entre el año 2000 y el año 2011.

En el capítulo anterior, de esta serie, dedicada al éxtasis, estuvimos hablando de las dos presentaciones en las que aparecía el éxtasis: pastillas y cristal. Para describir los vaivenes de la pureza, también hemos observado por separado, el comportamiento de las pastillas y del cristal.

 Pastillas

Como podemos ver en el gráfico, la dosificación de las pastillas ha ido fluctuando en el tiempo, no obstante las dosis predominantes siempre han sido las que están entre los 51 y 100 miligramos, dosis estas que podríamos considerar como dosis medianas. Solo en el 2011 se disparan el número de pastillas con una dosificación mayor de 100 miligramos. En el año 2012, 1/3 de las pastillas analizadas sobrepasan los 150 miligramos que, como veremos más adelante pueden llegar a ser dosis excesivas.

Cristal

En el caso de la presentación en forma de cristal la pureza media se ha ido manteniendo, más o menos, desde que se analizaron las primeras muestras, prácticamente sin fluctuaciones. Esta pureza media ronda el 70 %.

¿Cómo dosificar la MDMA?

Para evitar efectos secundarios importantes, la dosis máxima recomendada en una noche estaría entre los 150 y 200 mg. Es importante también espaciar las dosis en 3 o 4 horas, para evitar que cuando suba la segunda dosis se junte con la subida de la primera. El éxtasis, a diferencia de otras drogas tiene más de una subida, de manera que después de la primera, suele volver a subir un poquito. Lo mejor también para evitar los efectos adversos, es espaciar al máximo el consumo en el tiempo, dándose un descanso de al menos 3 o 4 semanas entre sesión y sesión.

Si se observa que esta dosificación de más arriba ya no produce los mismos efectos que hace un tiempo, es probablemente signo que el cuerpo está desarrollando tolerancia; es decir, que el organismo “se acostumbra” a la sustancia y cada vez se necesitan dosis mayores para lograr los mismos (o incluso menos) efectos. En el caso de la MDMA, a partir de ciertas dosis el efecto empatógeno y entactógeno, la euforia característica, la apertura emocional hacia los demás, etc, ya no crece más, pero sí aumentan otros efectos indeseables, y claro, los efectos secundarios: tensión muscular y tensión mandibular, ansiedad, paranoia, dolores de cabeza, resacas o bajones fuertes, etc.

Como se ha comentado anteriormente habría que tener en cuenta, también, las características de cada persona (peso, sexo y sensibilidad individual al MDMA) para ajustar las dosis. En cualquier caso y para entornos de fiesta (discotecas, festivales, etc.) no superar 1,5 mg de MDMA por peso corporal.

Por lo tanto en el caso de consumir pastillas, estas deben de tener dosis menores de 150 miligramos, a ser posible menores de 100 y en caso de llevar dosis muy altas consumirlas por medias.

Cuando se consume cristal la dosificación se debe de realizar en función de la pureza detectada. Por ejemplo en una muestra de cristal de MDMA que tiene una composición de un 88% de MDMA. Para calcular bien la dosis y considerando que esta muestra de MDMA tiene aproximadamente un 88% de pureza, si partiéramos el gramo en 10 partes, tendríamos 10 dosis medianas (de unos 88 miligramos) o si fuera en 8 partes, tendríamos 8 dosis más potentes (de casi 110 mg.).

Sin balanza, es importante hacer las particiones del gramo de una vez, a poder ser en un sitio tranquilo antes de empezar la fiesta y decidir antes de salir cuantas dosis se van a tomar. Es conveniente machacar bien el cristal hasta convertirlo en un polvo fino, así se mejora su absorción.

Es recomendable dosificarse bien con el cristal y evitar consumirlo impregnando el dedo, porque se calcula mal la dosis y muchas veces se tiende a tomar más de la cuenta a lo largo de la noche. Es más seguro hacer bombitas con papel de fumar, meterlo en cápsulas o diluir cantidades medidas en un vaso con bebida, que se vaya a tomar por persona.

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