La glándula pineal es aquella glándula u organismo situado en el cerebro de los vertebrados encargado de la producción de melatonina y de regular los ritmos circadianos. La melatonina modula los patrones de sueño y afecta la función gonadal, mientras que la segunda se asocia con el sueño-vigilia y otras funciones como antioxidante.

Ahora bien, diversos estudios han revelado que la glándula pineal cuenta con un sistema endocannabinoide funcional. En este encontramos receptores cannabinoides de tipo 1 y 2, así como también ligandos endógenos. Las investigaciones probaron que la presencia del tetrahidrocannabinol (THC), el principal componente psicoactivo del cannabis, reduce la actividad de una enzima denominada AANAT, lo cual también reduce la síntesis de la melatonina.

Al respecto, se considera que la anandamida, un neurotransmisor asociado con los receptores cannabinoides del sistema nervioso, puede actuar tal como el THC, reduciendo la liberación de melatonina y, en consecuencia, interviene en las funciones de la glándula pineal. Para que la producción de melatonina crezca, se requerirían bajos niveles de anandamida o de THC. Conforme aumentan los niveles de melatonina, se produce la sensación de somnolencia.

No obstante, muchas personas afirman que luego de consumir cannabis tienen la sensación de somnolencia, lo cual sería una contradicción si consideramos que el uso de cannabis reduce la producción de melatonina. De acuerdo con los investigadores, esto puede deberse a que las hormonas de la glándula pineal funcionan de manera distinta en ratas (objetos de estudio) que en seres humanos.

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Más pruebas

Al respecto, un estudio realizado en 1986 mostró que en 8 de 9 participantes el THC hizo aumentar sus niveles de melatonina de forma exponencial, alcanzando su nivel máximo luego de casi 120 minutos después del consumo. En tanto, un individuo presentó una disminución de melatonina como respuesta a la administración del cannabinoide, tal y como ocurrió con las ratas.

Estas investigaciones han dejado en evidencia que la somnolencia producida depende de la dosis, la tolerancia al cannabis y otros factores. Además, también se debe tomar en cuenta la hora del día en que se da el consumo, en relación con los normales ritmos circadianos. Por otra parte, el tema genético puede controlar la respuesta de cada individuo frente a los cannabinoides.

Otros científicos han señalado que los cambios que se producen en una u otra persona tienen que ver con la combinación del THC con otros cannabinoides y terpenos. Por citar un ejemplo, se cree que estos últimos tienen incidencia o efecto cerebral del THC puro. En cuanto a las proporciones, una mayor o menor cantidad de CBD y THC pueden favorecer las diferencias en el insomnio y la sedación.

Pese a estos avances, la comunidad científica coincide en que todavía hay mucho camino por recorrer sobre el papel de la glándula pineal y cómo esta se asocia con los cannabidioles. Se necesitan más investigaciones para alcanzar un panorama más claro.