El estado ingresó cerca de US$ 44 millones por la venta de cannabis para consumo recreativo. Unos US$ 30 millones deben regresar a los bolsillos de los ciudadanos por una ley estatal.

A un año de que el estado norteamericano de Colorado comenzó a regular la venta de marihuana con fines recreativos, el dinero recaudado ha sido tal que, por una ley, parte de esa suma debería ser repartida entre sus residentes.

El experimento de Colorado buscaba invertir los impuestos logrados por la venta de cannabis principalmente en educación, pero también en hospitales y otros sectores. Pero una ley estatal ordena devolver impuestos a los ciudadanos cuando el recaudo es superior a una fórmula basada en la inflación y el crecimiento demográfico, siendo el año pasado la primera vez que se supera ese umbral. Un escenario donde también ayudó la recuperación general de la economía. 

En estos primeros 12 meses, el estado recaudó cerca de US$ 44 millones sólo por concepto de venta de marihuana para consumo recreativo. De esa cifra, unos US$ 30 millones deben regresar a los bolsillos de los ciudadanos, claro que repartidos entre todos ellos se trata de una suma pequeña: US $7,63. En todo caso las proyecciones iniciales esperaban que la recaudación de impuestos por la venta de cannabis fuera bastante más alta, hasta los US$ 70 millones.

Además, Colorado también recibió cerca de US$ 30 millones adicionales por impuestos asociados al consumo de marihuana con fines medicinales, actividad que es legal desde antes, al igual que en muchos otros estados norteamericanos.

Los críticos sostienen que aún sale más barato conseguir la marihuana en el mercado negro. Eso porque los usuarios recreativos de cannabis tienen que pagar alrededor de 10% en impuestos más una tasa de 60 centavos por cada gramo de producto. De esta forma muchos compradores no acudirían a las tiendas legales y no pagarían esas tasas.

Incluso está el problema de la exención de impuestos a los usuarios de marihuana medicinal. “Muchos que no están enfermos dicen estarlo para evitar el pago de impuestos”, dijo a la cadena BBC el experto en asuntos tributarios de Colorado Pat Oglesby. “Estamos en los primeros días de la legalización. Creo que es una ventaja para Estados Unidos que tenemos la habilidad de legalizar a nivel regional, para aprender de los errores de los estados pioneros. Esto lo veo como un problema temporal”, destacó.

Como sea, en este período la industria de marihuana en Colorado generó cerca de US$ 800 millones de dólares y ya emplea de manera directa o indirecta a unas 100 mil personas. Son unas 16.000 personas las que tienen licencia para trabajar en esa industria, según datos oficiales. Además, sólo en la capital de Colorado, Denver, existen más de 300 dispensarios de marihuana.

Un estudio realizado el año pasado por Marijuana Policy Group y citado por la revista colombiana Semana, sostiene que casi la mitad de las ventas de marihuana recreativa en la zona de Denver han sido llevadas a cabo por turistas, una cifra que sube hasta el 90% en destinos populares en las montañas.

Pese a lo que algunos temían todo parece indicar que la legalización no ha generado problemas en las instituciones del estado ni problemas sociales. Lo que sí ha sucedido es que los estados vecinos están molestos porque a raíz de la marihuana de Colorado, sus tribunales están congestionados por causas de consumo en sus territorios. Por esto en enero, Nebraska y Oklahoma demandaron a Colorado ante la Corte Suprema de EE.UU., con el argumento de que la legislación había provocado un aumento en el tráfico interestatal de drogas y que violaba la ley federal.

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