­El dueño de la tienda Djamba asegura que no venden drogas y queda libre, pero sigue imputado

La asociación ibicenca de estudios del cannabis (Asibeca) cerrará esta semana después de la detención el miércoles pasado de su máximo responsable, Luis Miguel Arcones, conocido como Moss, según avanzó él mismo ayer en una entrevista concedida a Diario de Ibiza. Sin embargo, la tienda Djamba, que está anexa al local de Asibeca en una casa junto a la rotonda de Can Sifre, seguirá abierta, aseguró Moss.

«Llevo quince años luchando para normalizar esta situación y voy a seguir. En Ibiza me conocen como el de la marihuana», comentó Arcones, que quedó en libertad con cargos tras pasar una noche en el calabozo. Tiene que comparecer los días 1 y 15 de cada mes para firmar en el edificio judicial de la avenida de Isidor Macabich, mientras continúa la fase de instrucción del caso.

La Policía Nacional arrestó a este hombre después de una investigación en la que los agentes concluyeron que en Djamba no solo se vendían semillas y elementos relacionados con el cultivo del cannabis, sino que también traficaban con drogas. Arcones aseguró ayer que la versión policial es falsa y que en su local ni en el de Asibeca se ha distribuido nunca hachís o marihuana, como informó el Cuerpo Nacional de Policía de Balears en una nota.

Los agentes no solo arrestaron al hispano-brasileño Moss, sino que también detuvieron a un vendedor. Sin embargo, este hombre no llegó a declarar en sede judicial y no está imputado. La Policía asegura que interceptó a varias personas que habían entrado por la puerta lateral, la que da acceso a Asibeca, que portaban pequeñas cantidades de hachís o marihuana y que reconocieron que lo habían comprado en ese establecimiento. «Nunca me he dedicado al narcotráfico», insistió Arcones, que fundó la asociación hace dos años.

Además, los agentes registraron la casa en el que vive este hombre de alquiler desde hace once años, en Santa Gertrudis. La Policía informó de que encontraron 40 kilos de marihuana, 47 gramos de hachís, casi 4.000 euros y útiles y herramientas utilizadas para el cultivo de hachís y sus derivados.

«En el juzgado me han dicho que había 14 kilos pero en realidad tenía solo cuatro, lo demás eran plantas vivas», respondió Moss. El investigado asegura que no usaban la marihuana para traficar, sino que la distribuían entre los miembros del club (poco más de 20) para consumo propio. «Es un circuito cerrado, elaboramos aceite y usamos los extractos del hachís para las personas enfermas», explicó Arcones, que ha concedido muchas entrevistas y difunde vídeos en Internet para defender el uso de la marihuana.

Fuente