Mientras que en México se dio la aprobación a un grupo de cuatro personas de consumir marihuana recreativa de manera legal, el gobierno chileno envió al Congreso indicaciones para reducir la cantidad de marihuana que se puede tener y cultivar en un proyecto de ley que analiza el Congreso para despenalizar el uso del cannabis.

“Clavamos el primer clavo en el ataúd del prohibicionismo”. Con esa frase, en extremo optimista, Juan Francisco Torres Landa, uno de los promotores del amparo interpuesto ante la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), recibió el histórico fallo que le concede —junto a otras tres personas— el derecho a consumir marihuana de manera personal y con fines recreativos.

Pero la posible regulación del consumo de marihuana con fines lúdicos y medicinales en México recorrerá todavía un sinuoso camino lleno de obstáculos.

Mientras tanto, el gobierno chileno envió al Congreso indicaciones para reducir la cantidad de marihuana que se puede tener y cultivar en un proyecto de ley que se analiza en para despenalizar el uso del cannabis con fines recreativos y medicinales.

El proyecto original, propuesto por congresistas en julio del año pasado, permitía a una persona portar 10 gramos de marihuana y el autocultivo de hasta 10 plantas.

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Las indicaciones del gobierno de Michelle Bachelet enviadas en un documento este martes a la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados reducen a dos los gramos portados y una planta para el autocultivo.

El documento será revisado en la comisión, que decidirá mediante votación si aprueba o no las indicaciones presentadas por el Ejecutivo. Si son admitidas, deben ser revisadas por el pleno de la Cámara de Diputados, donde el proyecto es debatido actualmente.

El proyecto original indica que los autocultivadores deberían ser mayores de 18 años, pero en caso de enfermos se podría suministrar marihuana a menores de edad con previa receta médica. El texto mantiene la prohibición del consumo en la vía pública.

En Chile, la marihuana figura en la normativa como una droga dura. Se permite su consumo en lugares privados, pero su venta y autocultivo están penados. Si se aprueba la ley, la marihuana pasará a la lista de drogas blandas como el alcohol.

Mientras el Congreso debate el proyecto, el gobierno chileno admitió en octubre pasado la plantación y cosecha de 6.900 plantas de marihuana destinadas a la elaboración de un fitofármaco para tres patologías asociadas al cáncer y la epilepsia. Otros dos proyectos de la misma índole también han recibido el permiso gubernamental.

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(Con información de AFP)

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