El precio promedio por gramo de flor seca de marihuana, incluyendo impuestos, fue de 5,42$, frente a los 6,14$ del mercado ilegal

Tras dos años de la legalización de la marihuana recreativa en Canadá, vigente desde el 17 de octubre de 2018, la participación del comercio legal de cannabis llegó a 46%. Hace un año la penetración del sector formal era de 29%. Esta transición está explicada principalmente por una reducción importante en los precios, así como por cambios en los hábitos de compra asociados a la pandemia.

Por primera vez, Ontario Cannabis Store (OCS), vendedor mayorista y único comercializador online autorizado en esta provincia, registró un valor de venta menor al ofrecido en las calles. Para el trimestre abril-junio, el precio promedio por gramo de flor seca de marihuana, incluyendo impuestos, fue de US$5,42, en comparación con los US$6,14 del mercado ilegal. Este diferencial de 12% se da en medio de una sobreproducción importante de cannabis, pues los inventarios son cinco veces mayores al volumen de las ventas.

Además del factor precio, la disrupción del covid-19 estaría impulsando el crecimiento del sector legal. “Ha habido una desaceleración en el mercado ilícito porque la gente es mucho más reacia a salir y encontrarse con su distribuidor habitual en la misma forma que lo hacía antes de la pandemia”, explica David Soberman, profesor de la Universidad de Toronto.

Si bien este panorama refleja un crecimiento importante para la industria, desde la perspectiva de negocio aún queda un sinsabor para los más de 60 productores de cannabis autorizados en el segmento recreativo. Tras una sobreestimación de la demanda, algunos sufrieron una reducción hasta de 90% en el precio de sus acciones en bolsa. Ahora las expectativas están centradas en una mayor penetración en el mercado de Ontario, provincia en la que habita 38% de la población canadiense.

“Ha habido una desaceleración en el mercado ilícito, porque la gente es mucho más reacia a salir y encontrarse con su distribuidor habitual en la misma forma que antes”.

Y es que mientras a nivel federal las cifras muestran que casi cinco de cada 10 consumidores recurren al mercado legal, en Ontario este indicador está en uno de cada cuatro. “La conversión de consumidores del mercado ilícito está ocurriendo claramente, pero aún es temprano. La infraestructura minorista aún se está desarrollando y apenas está comenzando a surgir información útil sobre las preferencias y comportamientos de los consumidores”, afirma Jesse Pytlak, analista de Cormark Securities.

Te puede Interesar
En 2018 será legal el consumo de marihuana en Canadá

Recientemente esta provincia, donde la legalización inició seis meses más tarde que en el resto del país, dio luz verde a un plan que busca abrir 40 tiendas al mes. Hoy, Ontario solo cuenta con 180 establecimientos, por lo que a pesar de que durante el último año y medio el precio de venta de la marihuana recreativa legal ha caído 35%, la limitación en el acceso a fuentes autorizadas ha hecho que la migración del mercado ilícito al formal sea más lenta que a nivel país.

Más allá de lo que ocurre en Ontario, lo alcanzado por Canadá en materia de lucha contra el mercado ilegal de la marihuana, vía legalización, es muy superior a las cifras registradas por otras naciones y estados que han optado por esta medida. En Uruguay y California, donde la comercialización de la marihuana recreativa rige desde 2017 y 2018, solo 30% de los consumidores están recurriendo a los canales legales. En menor tiempo, el país norteamericano ha logrado mejorar dicho indicador, llevándolo a un porcentaje cercano a 50%.

La experiencia de Canadá, primer país del G7 en legalizar la marihuana recreativa, deja varias lecciones para otros países que, a futuro, podrían tomar un rumbo similar. Desde el punto de vista del negocio, es claro que hubo una estimación exagerada de la demanda, que a su vez alimentó una sobrevaloración de las empresas, y llevó al sector a inventarios desproporcionados.

Te puede Interesar
El productor de cannabis Tilray compra Manitoba Harvest por 280 millones

En este sentido es clave atender que la despenalización no es asumida por el Estado como una invitación al consumo, de ahí que la publicidad esté prohibida. Por otra parte, la eliminación del mercado ilegal toma tiempo, y allí la formación del precio en el segmento legal es fundamental. Una tasación alta, incluyendo impuestos, puede hacer que el impacto de la medida no tenga el efecto deseado.

Fuente