En 1972, el estado de California votó 65 por ciento en contra y 35 por ciento a favor de la legalización del canabis y sus derivados. El próximo 2 de noviembre, los electores de California votarán, por segunda vez, el legalizar el minicultivo -2,3 metros cuadrados para uso personal-, la venta -28 gramos por operación- y el transporte, eso sí, limitado entre empresas autorizadas a operar con cannabis y quedando prohibido el cruce de fronteras federales y estatales.

Y, curiosamente, la Propuesta 19 ha abierto también un debate económico. Por una parte, su potencial para contribuir mediante impuestos sobre el consumo a las finanzas estatales y, por otra, los ingentes recursos que liberaría el estado al legalizarse el cannabis . Valgan sólo un par de datos: la mitad de la población reclusa de Estados Unidos lo es por delitos relacionados con las drogas, mayoritariamente con el cannabis, y en 2008 hubo 78.000 arrestos en California por posesión de marihuana.

En contra de la Propuesta 19, destacan las dos aspirantes republicanas a gobernadoras, Meg Withman, antigua CEO de eBay, y Carly Fiorina, antigua CEO de HP. Y a favor, hay gran diversisdad, desde congresistas republicanos, cofundadores de Facebook, George Soros o el partido libertario de Estados Unidos.

Fuera del Estado de California, destacan varios expresidentes latinoamericanos favorables a la propuesta: Zedillo, de México; Cardoso, de Brasil, y Gavira, de Colombia. Y, por cierto, los cárteles mexicanos, estando en contra de la legalización, votan a favor apilando cadáveres en la frontera sur.

Curiosamente, las encuestas son poco fiables. Los electores tienden a expresar su oposición ante encuestas presenciales, pero a favor en las anónimas, dando un empate. La propuesta se aprobará o no, pero, en cualquier caso, el planteamiento prohibicionista se resquebraja discretamente, solapado por las elecciones al Congreso.

Gonzalo Fernández Atela es abogado.

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