Por Juan Gabriel Aguilar Díaz

Salud

Salud mental

Los síntomas psicóticos se dividen en 3 grupos: positivos (delirios, alucinaciones, comportamiento motor desorganizado), negativos (expresión emocional disminuida, falta de motivación para relacionarse, trastornos del habla, anhedonia) y cognición disfuncional1. También hay que diferenciar entre una psicosis transitoria (en la calle conocida como amarillo/pálida) y la esquizofrenia, una enfermedad grave crónica.

Hay una relación entre el uso de marihuana, predisposición genética, temprana edad de inicio, su potencia (%THC), su frecuencia y duración de uso con el aumento de síntomas psicóticos2–8.También se ha visto un mejor desempeño cognitivo en pacientes con desordenes psicóticos e historial de uso1. Sin embargo, no se ha podido demostrar la causalidad entre el uso de cannabis y el desarrollo de desórdenes psicóticos crónicos como la esquizofrenia2,3,8. Esto es debido a que estos desórdenes no son homogéneos, son muy complejos, y un solo factor no puede dar cuentas de su desarrollo. La marihuana no es causa suficiente ni necesaria para desarrollarlos8. Se recomienda precaución con su uso, sobre todo en aquellos fumadores crónicos y muy activos, dado que se ha visto que hay un componente individual, genético, mucho más influyente en su desarrollo7. Esta falta de causalidad se basa sobre todo en que aunque en los últimos 50 años el uso de cannabis se ha multiplicado por 5, la incidencia de esquizofrenia se ha mantenido estable o incluso ligeramente disminuida3,9–11.

Aumento ligero de riesgo en incidencia para la depresión e incidencia aumentada de ideación, intentos y completación de suicidios1.

En usuarios regulares, mayores síntomas de manía e hipomanía en personas bipolares y mayor incidencia de ansiedad social1.

Cognición

A corto plazo se ven afectados la atención, habilidades psicomotoras, aprendizaje y la memoria1,12,13. En 28 días de abstinencia, no se observa más ningún efecto14–16.

No se ha podido demostrar un efecto a largo plazo ni en fumadores persistentes muy activos1,15–20.

Cáncer

Reduce el riesgo de carcinoma de células escamosas en cabeza y cuello1,21. Así como reduce el riesgo de la interacción entre alcohol y tabaco para este cáncer21.

No hay evidencia de asociación entre fumar marihuana y el cáncer de pulmón1,22,23. Tampoco con cáncer de laringe ni faringe23.

Todo ello probablemente debido a sus muchas propiedades antitumorales, destacando la anti-inflamatoria y anti-angiogénica (inhibe formación de vasos sanguíneos)1,24–32

Adicción

La marihuana causa adicción física, a niveles menores que el tabaco y el alcohol33–35. El 9% de los usuarios nuevos de marihuana tendrán dependencia, en oposición al 11% de estimulantes (primer uso), 15% de alcohol, 17% de cocaína, 23% de heroína y 32% de nicotina36. Ser hombre, fumar tabaco, empezar a una edad temprana, un uso frecuente, depresión y el uso combinado de drogas son factores de riesgo para desarrollar adicción1,37. La ansiedad, trastornos de personalidad, trastornos bipolares y ADHD en adolescentes no son factores de riesgo1. Los síntomas de abstinencia son relativamente leves comparados con otras sustancias35,38. Aun así, no se debe estimar fácil la deshabituación de la marihuana, ya que puede ser difícil por muchos factores37.

Adolescentes

El uso de sustancias adictivas antes de los 15 años está muy relacionado con un posible futuro problema de uso1,39. El cerebro adolescente está en progreso, haciéndolo más vulnerable a los efectos físicos de las drogas39. Aunque parece que la marihuana no altera ni el volumen ni el grosor de las áreas cerebrales40, sí altera su funcionamiento y sus circuitos41. Un uso muy persistente a una edad muy joven está ligado a un deterioro neuropsicológico42.

Función respiratoria

No se ha visto asociación entre marihuana y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), asma o función pulmonar empeorada1,43. Evidencias de mejora de la FEV1 y FVC en el momento del uso1,44. Su uso crónico se asocia a tos y flema1.

Efectos terapéuticos

Tratamiento del dolor crónico. Antieméticos para las náuseas y vómitos producidos por quimioterapia. Mejora de los síntomas de la esclerosis múltiple espástica. Mejora del sueño en personas con apnea obstructiva del sueño, fibromialgia, dolor crónico y esclerosis múltiple.1

Toxicidad

No hay un solo caso registrado de muerte por marihuana45–51. Esto es debido a su muy baja toxicidad, la menor de todas las drogas testeadas52. Se ha registrado tolerancia en laboratorio a dosis de 1g/kg en ratas, perros y monos48.

Potencia (%THC)

En 1975, el porcentaje de THC era menor a 1%53,54. Hoy día la media es de 10-15%, siendo aún mayor en las resinas53–58. Sin embargo, los niveles de CBD, otro compuesto no psicoactivo, se han mantenido estables, entorno al 0,4-0,6% (mayor en resinas)54. Esto puede resultar un problema ya que el CBD puede tener efectos ansiolíticos y anti-psicóticos59–61, y al aumentar el THC en comparación con el CBD, puede producir más síntomas psicóticos.

SOCIEDAD

Salud pública

Hay 1100 millones de usuarios de tabaco, de los cuales mueren 7 millones cada año más 1 millón por humo secundario62. Cuesta solamente a USA más de 300.000 millones de dólares por año (1,4% de su PIB) en cuidados médicos, pérdida de productividad y humo secundario63,64.

Hay 2348 millones de usuarios de alcohol, de los cuales mueren 3 millones al año65. Cuesta a USA 250.000 millones de dólares por año (1,2% de su PIB) en cuidados médicos, pérdida de productividad, crimen y todos los problemas sociales asociados66. Miembros del “Independent Scientific Committee on Drugs” declararon el alcohol el más problemático a nivel social34.

Se calculan 166 millones de usuarios de marihuana mundiales. En Australia, uno de los países con mayor tasa de consumo, se calcula que la carga en la sanidad pública de la marihuana es del 0,2%; el alcohol, 2,3%; y el tabaco, 7,8% (el mayor de todos los factores posibles)67.

Los daños asociados al uso del cannabis son muchos menores que los causados por las políticas prohibicionistas, el alcohol y el tabaco67–69.

Portugal descriminalizó todas las drogas en 2001. Desde entonces, cambió su política de drogas, dando información, asistencia sanitaria y social a aquellas personas con problemas. Hoy día, Portugal es el 2º país de Europa con menor tasa de sobredosis (4 por millón de habitantes)70.

Conducción

El uso de cannabis antes de conducir aumenta el riesgo por 2 de accidente de tráfico1,71–74. Los efectos parecen ser notables a partir de 11 ng/ml de THC en sangre73. Aunque no se ha visto evidencia entre el nivel de THC en sangre e incapacidad para conducir dado los complejos mecanismos por los que actúa el cannabis75. Hay un aumento del 14% de accidentes fatales relacionados con marihuana en aquellos estados de USA donde se ha legalizado/descriminalizado, suponiendo el 8% del total de accidentes fatales76.

El uso de alcohol, de 3 a 4 tercios, que conllevan una concentración de alcohol entre 0,10 y 0,15 (g/100ml); aumenta el riesgo entre 5 y 12 veces71,73,77. El 39% de los accidentes fatales están involucrados con alcohol78.

Crimen

La legalización de la marihuana medicinal en estados vecinos a México vio una reducción en el número de crímenes violentos dado que afecta a los cárteles que tradicionalmente operaban en esas zonas79,80. Se ha observado un ligero efecto positivo en zonas más alejadas de la frontera mexicana81,82.

Economía

La marihuana es la empresa que más rápidamente crece en el mercado laboral, añadiendo 64,389 nuevos puestos laborales solo en 2018. Un total de 296.000 puestos de trabajo directos o indirectos relacionados con la marihuana83. Se calcula que el impacto económico será de 80.000 millones de dólares para 202284. Para 2025, puede generar un total de 1 millón de puestos de trabajo85.

Efectos en el consumo: prohibición y legalización

Su prohibición no ha conseguido reducir su uso, su potencia, su precio o su disponibilidad86–88.

Su legalización/descriminalización no aumenta su consumo, como bien se puede ver en Holanda donde es legal desde 197689, y en otros países como España, Italia, USA y Australia88,90–92.

Su legalización ha disminuido su uso hasta un 9% en adolescentes, grupo de riesgo93–95. Se cree que es debido a la bajada de disponibilidad en el mercado ilegal, dado que las incautaciones de marihuana están bajando drásticamente, hasta 1 millón de kg menos en las fronteras de USA, un 56% menos en 4 años80.

Desde 2012, época cuando empezó la legalización de la marihuana recreativa en USA, hay un 6% menos de ingresos por cualquier problema relacionado con la marihuana [18.4% (2011) vs 12,5% (2017)]96

Allí dónde se introdujo marihuana medicinal, la prescripción de recetas de aquellos medicamentos para los que la marihuana podía ser una alternativa se vio reducida, ahorrando al sistema sanitario 165 millones de dólares por año97,98. Una importante reducción en la prescripción de opioides, que en 2017 alcanzaron los 17.027 muertos por sobredosis99.

Efecto “portal”

Se dice que la marihuana es un portal a otras drogas. Siguiendo esta lógica, es el alcohol y el tabaco, primeras drogas que suele probar el adolescente, las que llevan a otras drogas. Hay tantos aspectos relacionados con este tema que es muy difícil determinar que lleva a probar otras drogas: nivel socioeconómico, trauma infantil… Correlación no es igual a causalidad100. La mayoría de usuarios de marihuana no pasa a otras drogas101,102. El mayor problema de comprar marihuana donde es ilegal es tener contacto con un camello, que suele vender otras drogas; situación salvable mediante la legalización103.

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