A mi mujer le han diagnosticado un cáncer de mama y estamos bajo tratamiento de quimioterapia, la primera sesión le sentó más o menos bien, pero la segunda fue un desastre, vómitos, diarrea…Tuvo una tercera, donde le bajaron las dosis y reforzaron el tratamiento antiemético, también lo pasó mal pero más atenuado. La fama del cannabis para controlar los vómitos no sé si es cierta o no, tenemos una próxima sesión de quimio y quisiera saber primero si nos puede ayudar en algo, y segundo que formas de administración habría, porque es una persona que nunca ha fumado y no bebe alcohol.

El tratamiento de muchos tipos de cáncer tiene una de sus bases en la quimioterapia. Se trata de fármacos que atacan de forma más o menos selectiva a las células cancerosas pero que también produce efectos en las células sanas del cuerpo. Las náuseas y vómitos son uno de los efectos más incómodos y frecuentes, y en ocasiones limitan la eficacia de este tratamiento. En muchas ocasiones las náuseas son más desagradables para el paciente que los propios vómitos, o bien aparecen efectos como sabor amargo o metálico en la boca, repugnancia a la comida, arcadas…Algunas personas desarrollan reflejos psicológicos de tipo condicionado por los cuales al pensar en la quimioterapia o antes de recibirla experimentan estos efectos. Para el tratamiento de las nauseas y vómitos inducidos por quimioterapia existen distintos tipos de fármacos. Los más habituales son los antagonistas de los receptores de serotonina 5HT-3 (ondansetrón, granisetrón, dolasetrón…) o el aprepitant.

El uso de cannabis para tratar este problema parte de la observación de muchos pacientes que refieren la mejora de sus síntomas con marihuana fumada. El descubrimiento del Sistema Cannabinoide Endógeno durante la pasada década ha relanzado las investigaciones con cannabinoides sintéticos. Existen suficientes datos que avalan el uso de tetrahidrocannabinol sintético, la nabilona o el spray de THC/CBD como una opción farmacológica más. Sin embargo las posibilidades terapéuticas de la marihuana nunca han sido evaluadas desde un punto de vista científico (fundamentalmente por motivos de tipo moral) y las recomendaciones que se pueden ofrecer son muy generales.

En este sentido, si los cannabinoides sintéticos son claramente eficaces, es lógico suponer que los procedentes de la planta puedan aportar similares beneficios. La vía de administración es uno de los problemas fundamentales, ya que los cannabinoides se absorben de forma errática por vía oral y su duración en el organismo es difícilmente predecible. En el caso de tu mujer la vía fumada tampoco parece una opción deseable ya que nunca la ha utilizado. El uso de un vaporizador permite conseguir concentraciones eficaces a través de la vía inhalatoria y evita además los problemas asociados a la combustión de sustancias orgánicas.

Tampoco es posible ofrecer recomendaciones cien por cien fiables con respecto a las variedades más adecuadas, dosis y tiempos de administración. La experiencia de muchos usuarios es que tres o cuatro administraciones durante los primeros días del ciclo de quimioterapia suelen controlar los síntomas en muchas personas, aunque hay que tener en cuenta factores como el sexo, peso, experiencia previa con la sustancia…

Pero los derivados del cannabis pueden considerarse como una opción terapéutica más, con sus indicaciones, interacciones y posibles efectos adversos. Lo que para unos pacientes es adecuado, en otros puede producir efectos adversos o escasa eficacia. En cualquier caso no son esperables efectos negativos con respecto a la evolución de su enfermedad, por lo que, llegado el caso, puede ser sensato probar si el resto de opciones terapéuticas no son suficientemente eficaces.