Antes de centrarnos en la historia de los vaporizadores, deberíamos conocer qué es un vaporizador en sí y cuáles son las ventajas de utilizarlo para consumir cannabis, que será el principal uso que va a ocuparnos, ya que a pesar de ser esta una de las formas mas sanas que hay de consumir marihuana, no está aun muy extendida quizás, entre otras razones, por la escasa información de la que disponemos.

por Raro Genetics

atomizadores

Principios básicos de un vaporizador

El funcionamiento de un vaporizador dependerá en gran medida del modelo que usemos, aunque todos parten de una misma base: una fuente de calor que nunca superará los 215 grados (punto de combustión del cannabis). A esta temperatura calentará una cazoleta que albergará nuestras esencias sin que éstas lleguen a combustionar, o sea, a quemarse. De esta forma extraeremos todos los cannabinoides, ya sean THC, CBD, CBN o cualquiera del más de centenar ya conocidos. Además, gracias a la vaporización evitaremos consumir naftalina, tolueno de benceno o alquitrán que si inhalaríamos cuando se produce combustión.

¿Dónde comenzó todo?

Se cree que la vaporización tuvo su origen en el antiguo Egipto, donde sus habitantes ya en el S. V a.C. ponían piedras en las hogueras para calentarlas, luego estas la usaban como fuente de calor sobre las que ponían principalmente semillas de cannabis. De esta forma conseguían unos vapores muy saludables, los cuales utilizaban como método de relajación, aunque esta actividad solo estaba al alcance de la alta sociedad y los chamanes de la época.

Narguile, el vaporizador indio

naguile bigSe basa en el mismo sistema usado en el antiguo Egipto, y se irá transformando en lo que tras darle un toque refinado y práctico, conocemos como Narguiles. Calentado por carbón de leña, el Narguile, en realidad no llegaba a quemar las hierbas , sino que tan solo extraía las mieles y azúcares del material vaporizado; esto explica la razón por la cual permanece siempre el material en la cazoleta y este ha de ser retirado como tal, en lugar de convertirse en ceniza como ocurriría si hubiese habido combustión.

Los orígenes de los narguiles se remontan a hace más de 1.000 años, apareciendo en las provincias del noroeste de la India. Estos primeros narguiles eran simples, toscos y solían fabricarse con cáscaras de coco, ya que estas soportaban altas temperaturas sin llegar a combustionar, otorgándoles, además, un característico regusto de coco a las esencias vaporizadas. Pero fue hace unos 500 años cuando el narguile se abrió paso por Turquía y se hizo popular entre los intelectuales y los círculos más poderosos y selectos de la zona, como consecuencia de esto, cada vez se fabricaban artesanalmente modelos más complejos y detallistas creando auténticas obras de arte, utilizando principalmente cristal y barro como materiales básicos, dando lugar a los conocidos narguiles actuales.

Los 90, «el descubrimiento»

A pesar de que en la década de los 70 hubo algún intento de vaporizador, los cuales fueron frenados al aprobarse las diferentes leyes contra la parafernalia, no fue hasta la década de los noventa cuando se descubrieron los principios de la vaporización como actualmente la conocemos.

El primer intento de vaporizador fue en 1989 cuando a Frank Willian Wood, un curandero Cheroke al que conocían como Eagle Bill y que será más tarde nombrado como el «Padre del vapor actual», se le ocurrió dar calor a un bol de cristal mediante una pistola de remover pintura que proporcionaba tal calor que hacía que se evaporaran las esencias de sus hierbas, produciendo así un rico vapor sin llegar a combustionar. Un año más tarde Eagle Bill le mostro su peculiar invento a su gran amigo Ben Dronkers (fundador de Sensi Seed Bank entre otras empresas ligadas al cannabis, a la vez que reconocido activista en pro de la legalización de la marihuana), pero no fue hasta 1993 cuando tras varios intentos consiguieron desarrollar su nuevo y singular aparato para vaporizar, es lo que hoy conocemos como pipa «Eagle Bill» o «Shake & Vape». Ésta está fabricada en cristal de laboratorio y consta de una burbuja, que será la que tendremos que calentar, una pequeña cazoleta superior donde colocaremos nuestras hierbas y un tubo de inhalación. Como fuente de calor, podremos utilizar un mechero, una vela o incluso, como lo hacían el propio Eagle Bill y Ben Dronkers, la llama de una hoguera durante sus largas charlas nocturnas acompañados por su «pipa de la paz».

hierbas vaporizadas

Primer vaporizador eléctrico

El logro conseguido por Eagle Bill desencadenó rápidamente que ingenieros y aficionados al cannabis se pusieran manos a la obra para desarrollar nuevos vaporizadores que combinaran la simpleza de la Pipa Eagle Bill y la evolución tecnología de la época.

ascent bongEn 1994 la empresa canadiense BC daba un pasó mas allá en la vaporización creando el primer vaporizador eléctrico, originando tanto revuelo que incluso el Vancouver Times publicó un artículo en el que mencionaba «calienta hasta el punto que la hierba no produce humo, sino que vaporiza el THC, que se vuelve a condensar en tus pulmones». A partir de este momento, le hicieron estudios como el “Marijuana water-pipe and vaporizer study” de MAPS y NORML, siendo todos muy favorables y consiguiendo cambiar la tendencia de médicos reacios a no “recetar” cannabis fumado, aconsejando consumirlo vaporizado por ser mucho más saludable.

Además, este primer vaporizador eléctrico también sería el precursor de los vaporizadores por conducción, es decir, las esencias se encuentran en contacto directo con la fuente de calor; a pesar de su joven simpleza y la «escasa» calidad en los materiales para su fabricación, proporcionaba un denso vapor, aunque el sabor no era tan óptimo como el obtenido por la «Pipa Eagle Bill», aunque en cambio nos ofrecía la ventaja de no tener que estar manipulando una fuente de calor extra, dado que sólo hacía falta enchufar, esperar un minuto que calentase y listos para vaporizar a una temperatura aproximada a los 200 grados.

La revolución de Verdamper

La segunda patente de la vaporización se produjo en 1995 de manos de un Holandés llamado Evert Verdamper que tras haber probado la «Pipa Eagle Bill» pensó que se podría combinar con agua para que de esta forma el vapor, al ser hidratado, fuese mas suave al inhalar. Después de varios intentos fallidos, Evert consiguió desarrollar su propio modelo de vaporizador, combinando todos los conocidos hasta ahora, usando como base para el vaporizador un Narguile, el material de su fabricación fue cristal de laboratorio tomando la idea del Eagle Bill y, por último, una fuente de calor al estilo del antiguo Egipto, es decir un «calentador», en este caso, una resistencia eléctrica, y un flujo de aire que pasa a través de nuestras hierbas para extraer todos los cannabinoides deseados- De toda está fusión de conceptos nació el famoso «Verdamper».

Vaporizamos… ¿en globo?

A principios de 1996, en Alemania, Markus Storz registró la patente del globo con válvula extraíble, que sería el punto clave de su gran creación, «Volcano». Este revolucionario vaporizador fue patentado como tal en 1998 y nos permite llenar globos de vapor mediante una unidad calefactada, la cuál lleva incorporado un flujo de aire forzado que nos permite llenar un globo/bolsa en tan solo unos 30 segundos.

Este avance fue muy bien acogido principalmente por los usuarios medicinales con movilidad reducida ya que les permitía llenar uno o varios globos y consumirlos luego, sin tener que estar encendiendo, ni manipulando aparatos y aunque no es recomendable en principio dejar el vapor en la bolsa, para dichos usuarios era vital poder consumir cannabis de una forma rápida y cómoda, aunque por ello se sacrificase un poco la psicoactividad o se degradase un poco el sabor.

Pero no fue hasta el año 2000 cuando se fundó la compañía “Vapormed Inhalatoren” comercializando así Volcano. Desde entonces, este ha sido analizado por universidades como la de Leiden, respaldando y reforzando así los estudios realizados con anterioridad por MAPS y NORML, que mostraban unos resultados positivos y muy alentadores.

Las primeras unidades llevaban un termostato que regulábamos por niveles, pudiendo decidir la temperatura a vaporizar, aunque tras unos años, la compañía quiso innovar una vez más digitalizando su termostato, precisando aún más la temperatura a la que deseamos vaporizar.

Desde 2010 la empresa Vapormed, tiene un modelo llamado Volcano Medic, siendo este el primer vaporizador con certificado médico y el cuál se diferencia muy poco del Volcano Classic o Digital, aunque por ahora solo está destinado para su uso médico.

Otra vuelta de tuerca

Corría el año 2008 y eran muchas las empresas que estaban desarrollando lo último en vaporizadores y vaporizadores portátiles. Aunque la primera en hacerlo y además con un vaporizador muy innovador fue la compañía Irlandesa Oglesby & Butler que presentó un vaporizador portátil del tamaño de un smartphone, «Iolite», un vaporizador que dispone de un pequeño tanque de gas y encendido piezoeléctrico como el de un mechero, para calentar la cazoleta en la cuál depositaremos nuestras hierbas. A este se le añade un termostato que apaga el elemento calefactor al llegar a los 190°C, consiguiendo mantener una temperatura constante en todo momento.

Iolite

Esto fue toda una revolución, ya que nos daba una autonomía hasta ahora limitada, ya fuese por el tamaño del vaporizador, su fragilidad, o bien la necesidad de estar conectado a una fuente eléctrica. Esto lo hizo muy deseado sobre todo para los amantes del aire libre, ya que gracias a poder recargarse con gas para mecheros, no se dependía en ningún momento de la electricidad. Desde entonces la compañía ha ido evolucionando sus vaporizadores llegando a la versión 2.0 del WISPR, su último modelo.

Los atomizadores

A finales del año 2012 y gracias a la popularidad del cigarrillo electrónico, salen a la venta unos singulares «vaporizadores» conocidos como los Pen Vape. Estos aparatos son creados en un principio para vaporizar extracciones, aunque luego más tarde también se fabricarán compatibles con hierbas. Dichos vaporizadores funcionan por el método de conducción, por ello consiguen un calentamiento muy rápido y pese a que sacrifican en gran medida la calidad del vapor obtenido, son perfectos para los consumidores medicinales, que necesitan tomar su medicina de inmediato y en cualquier lugar, ya que a su vez pasan desapercibidos al ser idénticos a los cigarrillos electrónicos.

Vaporizadores en la actualidad

aromaterapia arizerGracias a todos estos avances, en la actualidad hay multitud de modelos disponibles, desde los vaporizadores portátiles con la más alta tecnología, incluyendo chips inteligentes capaces de cambiar automáticamente la temperatura a vaporizar, como hace Ascent de la empresa DaVinci, hasta vaporizadores como el Sublimator, el cual utiliza la sublimación para extraer todos los cannabinoides de nuestras esencias, sin olvidar las «varitas calentadoras» populares entre los amantes del vidrio, como son las VripTech, que se usan como lanza térmica para vaporizar junto con cualquier bong. También cabe destacar modelos como el Arizer Solo que además nos permiten aromatizar nuestro hogar con su función de aromaterapia.

En resumen, en este articulo hemos hablado de lo más destacable en la historia de la vaporización y los aparatos creados y usados para ello y no podría terminarlo sin darle las gracias a Eagle Bill, Evert Verdamper, Markus Storz, Courtney Smith y a muchos otros por su gran dedicación al mundo del vapor. ¡Yo vaporizo!