Hay dos razones de peso por las cuales el abajo firmante ha decidido comenzar esta serie sobre Bancos de semillas con los valencianos Sweet Seeds. La primera es su indiscutible condición de pioneros en el feminizado de semillas en nuestro símil o así de país, lo cual será bien desarrollado a continuación.

La segunda es más exótica, porque este es el único Banco que conozco en que uno de sus responsables, el Manolo, es músico de rock y, además, baterista. Pero no sólo eso. El que aquesto redacta reconoce llevar poco más de medio año en activo en el periodismo cannábico -aunque con gran aprovechamiento, por lo que todo indica- pero más de veinte años en el periodismo musical y, según cómputo, cosa de 2.000 actuaciones en directo entre pecho y espalda. Pues el tal Manolo es uno de los bateras más soberanamente demoledores, letales y cafres que un servidor haya podido ver en vivo nunca jamás (entre otras causas porque fuma de su Sweet Thai antes de salir a escena, me consta) y su grupo, los Bor-Bone (antes Ulan Bator Trio y más antes aún Royal Canin) es, sin ninguna duda posible, el más friki, sobrado, hundêrgröwnd y demencial que pisa las tarimas de España y buena parte del extranjero terrestre y galáctico. Lástima que sus antiguos “Manuales de Terrorismo Sonoro-Rocanrrol por el Puto Morro” (de edición mega-cutre hasta niveles excelsos) estén descatalogadísimos, porque las explicaciones técnicas-y-con-diagramas de cómo construir guitarras eléctricas con presupuestos de 3 euros (bricolando las pastillas de las guitarras con imanes de puerta de nevera y los mástiles con rodapiés, recomendando no introducírtelos por el recto por ser muy doloroso y cosas así) eran para la posteridad… y hasta sonaban y todo. Perdonad la digresión, pero si no la ponía iba a explotar. ¡Tuve que hacerlo!

¿En qué consideráis que Sweet Seeds se diferencia de todos los demás Bancos de semillas?

En que su acervo genético aglutina los de un amplio colectivo de cultivadores de interior y exterior de toda la Comunidad Valenciana, muchos de ellos con más de 15 años de experiencia (en el caso de Manolo, rondando los 30) en la búsqueda, selección, hibridación y mejora de variedades.


Y ¿cómo y cuándo surgió el Banco?

Manolo ha tenido bares de rock en la zona de Valencia desde siempre. Uno de ellos es el Gabba Gabba, que aún existe bajo otra titularidad. Y allá por 2001, cuando el Gabba era un auténtico antro garajero, se había convertido en punto de reunión de cultivadores. Nos cambiábamos esquejes, compartíamos información y recursos… Un día, en 2003, se comentó allí la cuestión de reversión de sexo por tiosulfato de plata (STS), que acababa de aparecer en el foro Cannabisworld , y algunos empezamos a experimentar.


Es que tenéis fama de haber sido pioneros en el feminizado de semillas en España ¿cómo os dio por ahí?

Es que en aquel entonces nos apetecía mucho la idea de cruzar recíprocamente nuestras selectas y adoradas madres sin necesitar machos externos. Y bien que hicimos, pues el foro canadiense original, fue cerrado poco después (a su responsable, Marc Emery, que aglutinaba a un montón de Bancos canadienses además de ser presidente del Partido de la Marihuana de la Columbia Británica, le entrulló la DEA de EEUU con un proceso de extradición de lo más macarra y puede que aún esté en el talego con varias cadenas perpetuas) y la información se habría perdido de no ser por nosotros, que habíamos empezado a probar el STS por puro hobby y colgábamos los resultados en una página de CannabisCafe, “Semillas feminizadas con tiosulfato de plata paso a paso”, con nuestros propios resultados “en directo”. Aún existe.
Y el caso es que tras unas cuantas generaciones descubrimos que cruzar hembras elite influye mucho en la calidad final del producto y que las semillas que estábamos obteniendo tenían tanta calidad como las que había en el mercado y hasta más.

¿No os da miedo la cuestión de las plantas hermafroditas?                                                                   

Cuando empezamos se hablaba mucho de las hembras puras, pero hemos descubierto a golpe de experimentos que en realidad no existen. Ni hay planta hembra que no se pueda volver macho sin método de STS, simplemente con factores ambientales de estrés, ni la hay que pueda garantizar una descendencia de hembras al 100% estricto. Lo que hay son hembras con mayor o menor propensión al hermafroditismo por sus niveles hormonales internos, la cuestión es saber seleccionarlas. Luego hay que probar la posible proporción de hermafroditas de su descendencia a base de pruebas de estrés, en nuestro caso exhaustivas. Nosotros hemos conseguido unos porcentajes de hembras en nuestras semillas superiores al 99%; en concreto rangos de una hermafrodita o incluso un macho por cada 150 plantas o más siempre que se respeten los factores ambientales.
Pero los cultivadores deben tener cuidado con algo que muchos no saben, que al “prensar” demasiado el cultivo por poner demasiadas plantas por m2 (por no hablar de condiciones de calor o humedad) cualquier plantación tiende a tirar hacia hermafroditas o machos. Cuando sólo había semillas regulares se echaba la culpa de algunos altos porcentajes de machos a la no feminización y en realidad era eso lo que estaba pasando.

Y seguís utilizando el método STS en la actualidad, claro está.

Lo más que te puedo decir es que ahora utilizamos una variante de tiosulfato que es de plata pero no exactamente de sodio porque hemos descubierto que causa excesivo estrés a la planta. La receta no es que sea secreta, pero a estas alturas nos hemos llevado demasiados sinsabores porque, aunque pensamos que la información es libre, muchas veces lo que hemos colgado en internet ha tenido más uso comercial que doméstico ¡Y la gente también se lo tiene que currar y experimentar por sí misma, caray!
Eso sí, que conste que el método STS abre muchos caminos en materia de mejora genética, pues un S1 no garantiza para nada una descendencia homogénea mientras obtener F1s cruzando modalidades muy trabajadas (nosotros no funcionamos mucho con “landraces”, al menos de momento) permite partir de genéticas “seguras” que hemos refinado a base de autopolinizaciones.

(Continuará)