Las urgencias psiquiátricas son indicadores fiables sobre las tendencias en el consumo de drogas de los jóvenes. En los últimos años, coincidiendo con una punta en la adicción a la cocaína, se ha percibido un aumento de casos de intoxicación por ingesta conjunta de esta sustancia y alcohol.

El doctor Juan Miguel Garrido, responsable del Programa de Psiquiatría de Apoyo a la Primaria del Hospital Clínic, confirma esa tendencia -que constatan las estadísticas- y destaca la dificultad en el tratamiento de estos casos. «La combinación de alcohol y cocaína está muy de moda y es realmente complicado tratarla porque los afectados padecen el efecto de dos drogas duras y deben afrontar también dos síndromes de abstinencia», afirma el especialista.

Las personas que presentan una psicósis tóxica por este cóctel pernicioso no responden a un perfil determinado, «pueden ser desde menores hasta mayores de 45 años» -apunta Garrido-, aunque en los últimos cinco años se ha visto gente muy joven con estos cuadros.

«Niveles peligrosos»

La situación es especialmente grave, según el experto, porque la cocaína «enmascara» la capacidad sedativa e inhibidora del alcohol en el organismo y hace que quienes mezclan ambas sustancias «se acostumbren a tolerar niveles de alcohol realmente peligrosos».

Otra de las drogas que más preocupa a los especialistas en psiquiatría es el cannabis, una sustancia, según Garrido, «mal denominada droga blanda» que, al igual que la cocaína, puede resultar desencadenante de patologías psiquiátricas latentes. «El consumo sostenido y temprano de cannabis avanza la edad de inicio de la esquizofrenia en personas que tienen predisposición a padecerla, y también empeora notablemente el pronóstico de los cuadros de trastorno bipolar», explica Juan Miguel Garrido. Las últimas estadísticas oficiales al respecto revelan que el consumo de esta sustancia entre los más jóvenes ha aumentado de una forma preocupante.

El psiquiatra advierte de la importancia de la deshabituación. «Es tan importante deshabituarse al consumo de una sustancia como desintoxicarse. Lo primero cuesta más tiempo que lo segundo», apunta el especialista y recuerda que «la gente debe entender de una vez por todas que las drogas no se dejan en los servicios de urgencias».

Por el área de consultas externas de Psiquiatría del Clínic, además de psicosis tóxicas, también desfilan las víctimas directas de la crisis. «Lo que se ve últimamente y antes no se veía es gente que estaba de baja y han perdido el trabajo», explica Juan Miguel Garrido. El perfil de los afectados es el de personas de clase media-alta que en el momento de bonanza económica accedieron a sueldos altos y que ahora se han quedado sin nada, afirma Garrido. Uno de los casos recientes que han pasado por su consulta es el de una familia que «ingresaban más de 4.000 euros al mes y ahora deben pasar con 800». El experto recomienda tratar estos cuadros con antidepresivos pero no abusar de los ansiolíticos.

Fuente