La lucha del pueblo Nativo Lakota para recuperar el cáñamo tradicional (IV)

Por David Hurtado – Cáñamo Solidario

La apasionante historia del valiente indio Lakota Alex White Plume, y de su comunidad y familia, el Tyospaye, continúa en este capítulo y profundiza en la aventura del cultivo de todo un pionero del cáñamo industrial en Estados Unidos. Se ha atrevido a desafiar a la todopoderosa DEA y ha caminado en el límite de las leyes federales, para ir abriendo vías en la creación de derechos de cultivo para todos los norteamericanos. Vamos a relatar cómo sus amigos de Hemphasis Ltd han demostrado ser los más fieles compañeros en este esfuerzo.

Aparte de una iniciativa empresarial que divulga los beneficios del cáñamo, y de distribuir productos de hemp canadiense en USA, Hemphasis ha coordinado el activismo de apoyo a Alex. En 2004, Jeremy Briggs y Bob Newlan, sus fundadores, publicaron unos 100.000 ejemplares de Hemphasis para todos los simpatizantes de la cultura sostenible, sobre todo pensando en la concienciada población del oeste de Estados Unidos. El más joven, Jeremy Briggs, es el activista de eventos y editor, mientras que su socio, Bob Newlan, más veterano y muy polifacético, ha sido desde vaquero, fotógrafo free-lance, escritor, editor y narrador, hasta iconoclasta. Ha sido, y es, uno de los miembros más activos y comprometidos de la comunidad activista cannabica, y trabaja en la Organización Nacional para la Reforma de las Leyes sobre la Marihuana. Ambos residen en Rapid City, Dakota del Sur, cerca de Pine Ridge. Por eso dieron tanta cobertura a Alex, y le apoyaron con voluntarios y recursos de transformación.

La versión canadiense, hemphasis.com, desde 2001 es experta en modelos de gestión y viabilidad de proyectos de cáñamo, bases de educación pública, estudios de mercado e investigación agrícola, solicitudes de licencias de cultivo y artículos sobre economía y agronomía de la producción de cáñamo comercial.

Natural Hemphasis y PhytoGene han desarrollado variedades de ciclo corto de alto rendimiento, ideales para latitudes norte, como por ejemplo ESTA-1 y CanMa. Y es que sin estas industrias todo el activismo desarrollado en USA por Alex White Plumbe y otros sería aún más difícil sin proveedores de viruta de madera, semillas, etc., ya que ellos fueron quienes facilitaron transformaciones artesanales didácticas para los activistas del proyecto.

Pues bien, entre el 25-29/8 del 2004, una treintena de ellos de todo América coordinados por Hemphasis procesaron cáñamo de la Reserva de Pine Ridge en Dakota del Sur, a mano. La 3ª edición de las jornadas anuales del día del Cáñamo Lakotas se organizó para demostrar a la sociedad cuán versátil, práctico y funcional es la especie de cannabis como recurso básico.

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A raíz de la decisión de plantar cáñamo, tomada por el máximo organismo tribal de los Oglala Sioux, como nación soberana, todos los activistas de Dakota del Sur y de EEUU han estado pendientes de cada movimiento y esfuerzos realizados en esta dirección.

Anciano jefe indio

Debido a la contundencia de la represión a la que fueron sometidos tanto Alex, como toda su familia cercana y la comunidad Lakota, por parte de la DEA, el FBI y otras autoridades, se disparó la solidaridad y el apoyo a su causa a lo largo y ancho del país. Alex se convirtió en un héroe nacional para todos los disconformes con las políticas gubernamentales, de manera que atrajo más simpatizantes para la causa del American Indian Movement y los derechos humanos y civiles que la nación india se merece, pero que le son negados. No olvidemos que durante los crudos inviernos se viven auténticos dramas en algunas familias.

Incluso el juez federal Richard Battey, consciente de las precarias condiciones de vida en la reserva, no dudó en calificar las contundentes actuaciones e incautaciones que las autoridades presentaron como pruebas de delito contra Alex, como poco meritorias desde un punto de vista ético, por parte de las autoridades. Casi fue descrita como un saqueo de cultivo a un pacífico e inofensivo agricultor de una nación vecina, al ser demasiado evidente que el cultivo no representaba el perfil de un estupefaciente, y más aún teniendo en cuenta el modo en que la ley incluye al cáñamo industrial, “cogido con pinzas” dentro de las leyes federales contra el narcotráfico.

Tras el desastre del 2000, Alex plantó en 2001, y aunque la DEA destruyó la cosecha de nuevo, se dieron cuenta de que cada vez que arrancaban el cáñamo lo estaban ayudando a proliferar, ya que, al estar maduro y lleno de semillas, éstas salen al año siguiente. También por eso le prohibieron seguir plantando.

En 2002, Alex decide cultivar, y aunque en este año posee un contrato de venta con una empresa de Kentucky, el juez de zona Battey ordena la prohibición de prestar ayuda en la siembra o cosecha a todo miembro de su familia o simpatizante, y en general cualquier acto de apoyo al cultivo del cáñamo, so pena de incurrir en delito federal. El incumplimiento de esta orden habría supuesto un acto de “desacato al tribunal”, y con un chasquido de dedos del juez Alex habría sido citado para comparecer y enfrentarse a una pena de 18 meses de prisión.

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De no ser por este hecho, él habría entregado la cosecha al comprador sin dudarlo, pero la amenaza era clara, y antes de tomar ninguna decisión requería evaluar los riesgos teniendo en cuenta todos los factores y elaborar una estrategia. Por eso lo analizó junto con un grupo de amigos muy preocupados por él. Por un lado, el gobierno afirmaba que estaba cultivando “marijuana”, y por tanto destruiría el cultivo. Pero a pesar de que Alex reconocía, e incluso anunciaba, que volvería a cultivar lo que el gobierno se empeñaba en definir como cannabis delictivo, seguía libre de prisión durante tres años seguidos, sin consecuencias.

Por otro lado, se da la paradoja y el sinsentido de que las autoridades federales señalan claramente la prohibición de que Alex cultive -palabras textuales- “marijuana o cáñamo industrial”. Esta perversa manera de admitir en su imposición judicial la diferencia clara entre las dos especies, y sin embargo limitar su derecho como agricultor, solo tiene sentido en un juez federal con una doble cara socialista/fascista, tal y como lo han catalogado los propios activistas americanos. El gobierno sabe y demuestra su conocimiento pleno de esa clara línea distintiva que convertiría su actividad en legal, pero a pesar de ello se niega a querer admitirlo y cae, como decíamos, en el absurdo jurídico.

Otro hecho evidente es que ni Alex, ni Craig Lee, de la empresa Madison de cáñamo y lino, podían tocar los tallos limpios de hojas y flores, debido al riesgo de violar el ordenamiento judicial. Pero lo curioso es que cuando importaron legalmente, en 2002, tallos de Canadá para el evento anual de elaboración de regalos solidarios, no fue considerado delito ni tuvo consecuencias.

Y finalmente está la evidencia de que el cáñamo de Canadá, Rumania, Rusia y China, entre otros, está siendo importando en camiones desde hace tiempo, sólo para hacer subsistir al límite a las compañías y granjas que requieren suministro rápido en un mercado emergente y legal. Un sector multimillonario en el que a los americanos no les está permitido competir en igualdad de condiciones respecto a otras empresas.

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Esta es la realidad de las políticas, tanto republicanas como demócratas, que en última instancia representan las dos alas de un único partido imperialista, que elimina la economía independiente de granjas familiares.

En 2003, la Asociación de Industrias del Cáñamo organizó de nuevo la convención anual en la reserva de Pine Ridge, en Kiza Park, y Hemphasis jugó un papel decisivo como organizadora del evento de demostraciones.

El lugar se convirtió en una auténtica fiesta, la gente acudió entusiasmada y acampó en el lugar habilitado. En estos cuatro días se estuvo recolectando cáñamo silvestre de la propia reserva, que fue colocado en el arroyo de Wounded Knee para el proceso del enriado y después almacenado después en lugar seco. Precisamente con cáñamo silvestre del año anterior se estuvieron realizando agramados manuales con utensilios artesanales para extraer la fibra, con la que se confeccionaron diversas pulseras y colgantes, que los asistentes compran como donación para los gastos del proyecto.

¿Supuso este evento una violación de la ley federal de estupefacientes por parte de Alex White Plume? Todos piensan que no, ya que la presencia fue en un camping privado, previo pago convenido, y Alex no participó por prudencia en las jornadas., desgraciadamente. Los asistentes revisaron sus actos minuciosamente, asesorados por abogados, para cumplir todos los detalles que enumera le Ley de Sustancias Controladas (CSA), de manera que la recogida de cáñamo silvestre solo lo fue sobre las partes de tallo, y se evitaron las hojas, las flores e incluso las semillas.

El argumento que auspicia la acción es que, como el cáñamo salvaje crece libre en los arroyos de todo el país, al igual que en la reserva, este lugar de reunión es tan idóneo como cualquier otro. Los días transcurrieron sin la interferencia de las autoridades. La recolección de cáñamo silvestre es un acto técnicamente legal, que respeta la ley federal antidrogas, aunque el cáñamo sin THC, de forma injustificable, también esté incluido en ésta.

Es triste, pero toda prudencia era poca, y teniendo en cuenta la presión a la que estaba sometido Alex, todo fue una maniobra magistral en cuanto a expresión de la libertad de los derechos civiles y ciudadanos dentro de los Estados Unidos sin consecuencias negativas. Gracias a esta cuidada logística, las jornadas del cáñamo Lakota fueron un éxito, y se pudieron transformar tallos en cañamiza para hacer ladrillos, además de papel.

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De las fibras se hicieron incluso hilados con rueca para después elaborar las cuerdas y pulseras. De este modo demuestran a la población americana que este es un derecho que desconoce y que no es preciso solicitar permiso a la DEA. En tan solo dos horas, entre las 30 personas se elaboraron estos productos sencillos, y todos pudieron comprobar por sí mismos lo duras y exigentes que son estas tareas de refinado, que para los primeros colonos fueron cotidianas. Los esclavos negros obtenían su libertad tras años de arduos esfuerzos trabajando el cáñamo a mano.

La posibilidad de que un agricultor pueda elaborar manualmente, desde aceite hasta pienso para animales o aislamientos, ha hecho que esta idea romántica de cooperativas para auto-abastecimiento con pequeñas ganancias comerciales entre ellas mismas no sea descartada, sino valorada por todos los activistas como una posible utopía viable dentro de la difícil burbuja que representa el cáñamo industrial dentro de las duras leyes antidrogas de EEUU. En un escenario en el que George Bush y John Kerry han dinamitado las economías tradicionales de granjas familiares, ver a miles o incluso cien mil americanos ejerciendo este derecho representa en la mente de los activistas toda una esperanza de liberación del yugo imperialista del que ellos se sienten víctimas en su propio país. Además, evitan los productos que enriquecen a las empresas dañinas con el medio ambiente. Este es el sueño de libertad natural de Alex White Plume, y por eso se ha sacrificado en esta lucha por la “Esperanza de América”, el Cannabis sativa. L.

Hemphasis, con su cobertura, y apoyo incondicional en esta batalla de Alex y los Oglala, la ha hecho más llevadera para el Tyospaye, su familia. Ha sido una entrega generosa y solidaria, como veremos en el siguiente capítulo.

Nos despedimos con una frase de Red Crow, Nube Roja:

“No queremos riqueza. Queremos educar a nuestros hijos correctamente. La riqueza no nos hará bien. No podemos llevarla al otro mundo. No queremos riqueza. Queremos paz… y amor”

 Y yo, en palabras Lakota, deseo para todos:

“Que el Gran Espíritu nos dé paz en todas las relaciones”

“Wakhán Thánka olakhota mitakuye oyas’in”