De vez en cuando ofrecemos algún artículo alarmista como éste, para que el lector pueda valorar el grado de ignorancia, manipulación, y/o verdades a medias que contiene.

Una sobredosis podría causar la muerte y su consumo prolongado puede ocasionar enfermedades mentales. Dr. Javier Martínez Dearreaza, Neurólogo-Psiquiatra.

La marihuana es una mezcla verde o gris de flores secas cortadas en trocitos de la planta Cannabis Sativa; también se usa la raíz y las hojas con las que comúnmente se preparan cigarrillos para luego fumarlos.

El principal ingrediente activo de la marihuana es el delta 9 Tetrahidrocanabinol, THC. En 1988 se descubrió que las membranas de ciertas células nerviosas contenían receptores de proteínas que se ligaban a dicha sustancia. Una vez fijado el TCH, desencadena una serie de reacciones celulares que producen los estímulos que experimentan los fumadores de la Marihuana.

Algunas personas se vuelven adictas a esta droga por razones psicológicas, lo cual podría ser muy grave. Sin embargo, la dependencia no ha sido demostrada de modo fehaciente. Al igual que el alcohol, la marihuana puede ser usada de modo intermitente por muchas personas sin que les cause adicción o alguna disfunción aparente, ya sea psicológica o social.

¿Es realmente la marihuana una droga suave? Veamos sus repercusiones:

En el cerebro

Los científicos han descubierto que el TCH, transforma la manera como la información sensorial llega y es procesada por el hipocampo, éste es un componente del sistema límbico del cerebro, esencial para la memoria, el aprendizaje y la integración de experiencias sensoriales. Las investigaciones han demostrado que las neuronas del sistema de procesamiento de información del hipocampo y de la actividad de las fibras nerviosas son reprimidas por el TCH. También se ha encontrado un deterioro de los patrones de conducta y aprendizaje que también son dependientes del hipocampo.

Recientes investigaciones señalan que el uso prolongado de la marihuana produce cambios en el cerebro, similares a los ocasionados con el uso prolongado de otras drogas frecuentemente abusadas.

La marihuana activa los circuitos dopaminérgicos límbicos (que normalmente son activados por el alimento o el sexo y en escalas superiores por la compañía). Esto hace muy difícil salir del círculo adictivo, ya que genera parte de la búsqueda imperiosa de la droga y reacciona también con los síntomas de abstinencia.

En los pulmones

La persona adicta a la marihuana normalmente puede tener los mismos problemas respiratorios de los fumadores de tabaco: tos y flema a diario, síntomas de bronquitis crónica y con mayor frecuencia, gripe. El uso continuo de la marihuana causa un funcionamiento anormal del tejido pulmonar. Probablemente puede incrementar el riesgo de cáncer en esa zona.

En el corazón y presión arterial

La frecuencia cardíaca de los fumadores de marihuana puede aumentar hasta veintinueve latidos por minuto y puede experimentar un aumento de la presión arterial.

Si se combina con otras drogas el efecto es peor. Al consumir sólo cocaína se produce un aumento de la frecuencia cardíaca hasta de treinta y dos latidos; si se mezclan ambas drogas la frecuencia cardíaca aumentará hasta cuarenta y dos latidos por minuto.

Ninguna persona con problemas cardíacos debe consumir ningún tipo de droga o sustancia ilegal.

Embarazo y lactancia

Algunas investigaciones han demostrado que los bebés de madres que consumieron marihuana durante el embarazo tienden a ser más pequeños y eso puede desarrollar problemas de salud.

La madre lactante que usa marihuana transmite parte del THC a su bebé por medio de la leche materna, de hacerlo puede impedir el desarrollo motor del bebé.

En las gónadas

La marihuana puede ejercer complejos efectos sobre las hormonas sexuales masculinas y femeninas. Algunos estudios sugieren que el uso prolongado e intenso de esta droga en los varones reduce el valor de la testosterona y deteriora la producción de espermatozoides. En las mujeres puede producir ciclos anovulatorios.

En la salud mental

Numerosos estudios han demostrado una asociación entre el uso crónico de marihuana y las tasas de aumento de ansiedad, depresión, ideación suicida y la esquizofrenia. Se ha confirmado que mientras más temprano se inicie el consumo de marihuana, mayor vulnerabilidad habrá a padecimientos psiquiátricos en etapas más tardías de la vida. Sin embargo, en este momento no está claro si el uso de la marihuana causa problemas mentales, los exacerba, o se utiliza en un intento de auto medicarse para disminuir los síntomas ya existentes. Lo que sí es un hecho es que la marihuana a dosis muy altas puede producir una reacción psicótica aguda; en individuos vulnerables el consumo de esta droga puede ser un factor que aumenta el riesgo de éstas enfermedades.

¿Cómo pueden saber los padres si sus hijos han consumido marihuana?

Existen ciertas señales que usted podrá observar:
Presentan mareos y dificultad para caminar.
Actúan como tontos y ríen sin razón alguna.
Dificultad para recordar hechos recientes.
Experimentan deseos de soledad, depresión, fatiga, descuido en el aspecto personal, hostilidad en las relaciones familiares o con sus amigos, cambios en el rendimiento académico, falta de interés en actividades deportivas, cambios de hábitos alimenticios y de sueño.
Si en la habitación hay utensilios como pipas para fumar o papelillos para enrollar.
Olor en la ropa o en la habitación característica de hierba quemada.
Uso de incienso o ambientadores.
Uso de colirios o gotas para los ojos sin padecer de enfermedades de la vista o usar lentes.

¿Cómo puedo evitar que mi hijo fume marihuana?

No existe una fórmula mágica para evitar que los jóvenes consuman drogas. Los padres pueden influir si hablan con sus hijos sobre los peligros del consumo de la marihuana y de otras drogas, si se mantiene activamente involucrado en la vida de sus hijos puede que reduzcan la posibilidad de consumirlas.

Se debe participar en la escuela de su hijo, informarse de sus amistades y sus relaciones afectivas y sobre todo dé el ejemplo, esto reforzará el aprendizaje de su hijo.

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