Este mes vamos a conocer una Orden de insectos muy comunes en España y que intervienen en el control biológico de los pulgones. Estos son los neurópteros, unos insectos con hábitos depredadores.
Los neurópteros juegan un papel estratégico en el control natural de los pulgones, por tanto, las estrategias de control biológico basadas en el manejo estos insectos son mediante las técnicas de aumento y conservación.
Actualmente son muy pocas las estrategias de control biológico comercial que integran a estos enemigos naturales.
Existen dos familias dentro de la Orden Neuroptera, en la cual se albergan los individuos con interés para el control biológico (natural), estas son: la familia Chrysopidae o de crisopas verdes y la Hemerobidae o de hemerobidos, también conocidos como crisopas pardas.

Por Massimiliano Salami (drgrow)

Crisopas verdes

Las crisopas verdes o crisópidos miembros de la familia Chrysopidae son una de las familias más extensas del orden Neuroptera.

Las crisopas verdes son unos insectos muy comunes, quasi-cosmopolitas y con una amplia distribución geográfica.

Las especies más comunes de crisopas verdes son: Crysopa formosa, Crysopa kulingensis, Crysopa nigricoris, Crysopa occulata, Crysopa pallens, Chrysoperla carnea, Chrysoperla externa, Chrysoperla rufilabris. La especie reina en España en los cultivos de exterior, invernaderos y guerrillas, por su frecuencia de forma espontánea asociada a plagas de pulgones es la Chrysoperla carnea.

Nuestro país es muy rico en biodiversidad en cuanto respecta a las crisópidos, por ahora hay citadas 40 de las 63 especies existentes.


Morfología y ciclo biológico

 El ciclo biológico de las crisopas verdes consta de 4 estados fundamentales: huevo, 3 estadíos larvarios, prepupa-pupa y adulto.

Los huevos tienen un tamaño de casi 1mm, de color verde inicialmente y blancuzco cuando están maduros. Son ovales y tienen un pedúnculo que está fijado a la superficie de la hoja. La función del pedúnculo es proteger el huevo de la acción de depredadores y de sus propias hermanas caníbales. Los huevos pueden ser puestos en grupo o solitarios. Cuando la larva ha madurado y está lista para salir del huevo, el pedúnculo se dobla por el peso lo que facilita la salida de la larva.

Las larvas tienen hábito predador. Éstas son muy activas, tienen una buena capacidad de búsqueda y alta capacidad de movimiento. Las larvas son muy agresivas y como hemos dicho practican el canibalismo.

Tienen una longitud que varía entre los  y 10mm según las edad y especie, son incoloras recién nacidas; con el avance de los días se tornan de color crema. Además de su morfología externa que caracteriza el género, el cuerpo de las larvas maduras posee dos franjas de color marrón oscuro que recorren la parte superior del cuerpo.

La bibliografía sobre estos insectos define dos tipos de larvas. La larva “jorobada”, perteneciente al género Mallada, se caracterizan por poseer el cuerpo con el abdomen jorobado y varios grupos de setas que recogen, enganchan y transportan restos de vegetales, sustrato, tierras, exuvias y restos de pulgones muertos. Los restos sobre el cuerpo le facilitan el camuflaje, ya que, son más lentas y menos activas que el siguiente grupo de larvas.

El otro tipo de larvas citadas son las larvas de cuerpo “desnudo”. Las larvas con estas características pertencen a los géneros Chrysoperla y Chrysopa. Estas larvas no transportan residuos al ser sus grupos de setas menos desarrollados y más cortos. Tienen un cuerpo es más alargado y delgado, sus patas son robustas y atléticas, esto le permite realizar movimientos más rápido y por tanto ser cazadoras más eficientes.

Las larvas de crisópidos tienen la cabeza aplanada, donde se insertan un par de mandíbulas largas, fuertes, bien esclerotizadas y en forma de hoz.

Las pupas son esféricas con casi 10 mm de diámetro de color verde blancuzco y con una apariencia algodonosa debido a su recubrimiento de finas hebras blancas que las fijan a las hojas. Las pupas a veces pueden verse agrupadas en la misma hoja. La fase de pupa viene precedida por una muy corta fase denominada prepupa.

Los adultos son alados, tienen el cuerpo esbelto, con una longitud que puede alcanzar hasta los 3cm. No son insectos pequeños. El cuerpo es de color verde claro con regiones más amarillentas y algunas manchas negras.

Las alas anteriores mayores que las posteriores son finas, translucidas, con una delicada pero intrincada venación que aportan una rigidez que impiden que se doblen. Similarmente a los homópteros (mosca blancas, pulgones, cícadas, etc.) las alas descansan en forma de tejado sobre el abdomen. Visualmente, lo que primero que se observa, es que las alas son más largas que el cuerpo.

Los ojos son grandes, prominentes, oscuros y brillantes, las antenas son largas, multisegmentadas y monofiliforme; a veces son más largas que las alas anteriores. Curiosamente poseen aparato bucal masticador pero no son depredadores.

Crisopa verde, obsérvese el tamaño de las alas y de las antenas si comparamos con el resto del cuerpo

Desarrollo de las poblaciones

El desarrollo de las poblaciones de los crisópidos viene influenciado por las condiciones ambientales y la disponibilidad de presas. En condiciones normales de temperatura (25ºC) el desarrollo huevo-adulto es de unos 30-35 días aproximadamente. Un incremento de la temperatura ambiental acelera la duración del desarrollo, inversamente una bajada importante de la temperatura alargaría el ciclo biológico.

Se ha podido constatar que en condiciones de temperaturas extremas las crisopas verdes no desarrollan bien.

Es interesante saber que la duración de la fase depredadora (fase larvaria) es de unos 10-12 días antes de que comience la pupación.

 Los adultos se alimentan de polen, melaza, néctar, etc. Al igual que pasa en otras especies de insectos empleados en el control biológico, la alimentación del adulto es vital para la fertilidad y para la puesta de huevos. Una hembra bien alimentada puede poner hasta 500 huevos en un periodo de casi 3 semanas, una media de 25 huevos día. Además de la alimentación de la madre, la presencia y abundancia de pulgones será vital para que ésta realice puestas numerosas.

 Las crisopas verdes son bastante sensibles a las condiciones ambientales, así, según la región en la que nos encontremos estos enemigos naturales de los pulgones pueden tener de 1-4 generaciones al año. En un cultivo de interior y en invernaderos bien gestionados, los crisópidos pueden tener ciclos biológicos continuos. Las crisopas verdes sufre dipausa en forma de adulto con el acortamiento de las horas de luz, por tanto en otoño.

 En exterior las crisópas verdes se instalan normalmente en las plantas de portes bajo o en zonas bajas de las plantas de gran porte. Este comportamiento influye en que no realizan control en partes altas. Si el ataque es de pulgones de una especie que prefiere brotes nuevos y, por tanto, con asentamiento en las zonas altas, nuestros enemigos naturales poco podrán hacer por nuestras plantas. Las crisopas verdes son más efectivas en plantas de porte más “arbustivo”.

Comportamiento de alimentación

Las larvas son depredadores se alimentan de casi cualquier insecto pequeño o ácaro, aunque tienen sus propias preferencias. La mayoría de las especies son afidófagas y son nocturnos o cerpusculares, salen por la noche a buscar presas.

Generalmente las crisópas verdes no son muy buenas buscadoras de presas, por eso, las madres disponen los huevos siempre lo más cerca posible de una colonia. Las larvas son muy activas y se mueven por las plantas, cazando cualquier animalito viviente y que sea de inferior tamaño.

Cuando tienen una presa localizada atacan rápidamente y agarran fuertemente la presa con sus mandíbulas en forma de hoz, la levanta y la sacude antes de inyectarle un saliva con sustancias tóxicas y enzimas de predigestión que licuan el contenido del cuerpo, para posteriormente ser absorbido. Una larva sana puede consumir hasta 400 pulgones durante su desarrollo. La mayor actividad depredadora se observa en el último estadío larval.

La actividad depredadora también se ve afectada por la especie presa y por supuesto de las condiciones ambiéntales.

Las larvas de crisopas verdes se alimentan de pulgones, pupas y larvas de mosca blancas, arañas rojas, trips, huevos de lepidópteros y de cochinillas algodonosas, etc. Son verdaderas predadoras, si hay muchas presas matan por matar.

Control biológico con crisopas verdes

Las técnicas más usada de control biológico con crisopas verde consisten en:

1. Liberación periódica de individuos criados masivamente.

2. Conservación de las poblaciones que ya están presente naturalmente.

Una crisopa verde sobre una hoja. Si observamos esta situación es probable que, ya haya algo de pulgones desarrollando sobre la planta.


Hemeróbidos o crisopas pardas

La familia Hemerobiidae incluye unas 600 especies, donde casi el 50% pertenece al género Hemerobius y Micromus. En España se han citado casi 40 de las especies conocidas hasta la fecha. La especie más conocida es la Hemerobius humili.

Morfología y ciclo biológico

El ciclo biológico de las crisopas pardas consta de 4 estados fundamentales al igual que las crisopas verdes: huevo, 3 estadíos larvarios, prepupa-pupa y adulto.

Los huevos de color crema inicialmente son pequeños, carecen de pedúnculo y suelen depositarse de manera más dispersa que agrupada. El huevo se torna malva cuando está maduro y la larva lista para emerger.

Los huevos son puestos en las hojas tanto en el envés como en el haz.

En general las larvas son más cortas de color crema con manchas rojizas-marrón. Morfológicamente se parecen a las crisopas verdes.

Los entomólogos distinguen al igual que con los crisópidos dos tipos de larvas: el tipo 1 tiene el cuerpo alargado, son más delgadas y el extremo del abdomen es más afilado. La cabeza no se retrae en el protorax. El tipo 2 tiene el cuerpo más hinchado y la cabeza sí se retrae.


¿Cómo diferenciar larvas de crisópidos de hemeróbidos?

Los hemeróbidos

       Las larvas no transportan restos vegetales sobre su cuerpo.

       La cabeza es más pequeñas y las mandíbulas son más desarrolladas pero muchos más cortas.

       Las larvas tienen tiene menos setas corporales.

Las pupas son de color crema y suelen realizarse en el envés de las hojas e inclusive en el suelo.

Los hemeróbidos adultos son estéticamente muy parecidos a las crisopas verdes, con la diferencia de su tamaño, más pequeño y de su color: los hemeróbidos adultos son de tonalidades pardas, con manchas de color marrón, gris e incluso amarillo según la especie.


Desarrollo de las poblaciones

El desarrollo de las poblaciones de los hemeróbidos al igual que para las crisopas verdes las condiciones ambientales. El desarrollo huevo-adulto es de hasta 6 semanas durante el verano.

A final de verano en otoño comienza a pupa, formando capullos que han tejido en el envés de las hojas o suelo. Las puestas de estos depredadores pueden ascender hasta cientos de huevos por hembra.

Larva de Chrysoperla carnea. (Cabeza y tórax)

Comportamiento de alimentación

Las crisopas pardas tienen hábitos nocturnos o crepusculares, por tanto no son tan fácilmente visibles. Prefieren partes altas de las plantas a diferencia de sus primas las crisopas verdes. Otra diferencia importante es que, tanto los adultos como las larvas de hemeróbidos son depredadoras, principalmente afidófagos, aunque se alimentan también de ácaros y otros pequeños insectos.

Los hemeróbidos tienen su papel en el control natural de las plagas, y aunque, es raro verlos posados sobre la marihuana su acción casi invisible es vital.

Los neurópteros son, como hemos dicho, importantes elementos del control natural, junto a otros animalitos forman lo que sería la primera barrera que hay que romper para que una pequeñas colonia de pulgones se convierta en una plaga.

Agradeciemientos: Claudia y Fede (Dr. Grow´s Productions)

Referencias

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[9]    Salami M. 2008. Cannabis sativa L. Dr.Grow´s Productions.