Una consumidora que cultiva descubrió la droga haciendo rehabilitación

María de Millán es una de las numerosas personas que consumen marihuana habitualmente en la ciudad y que cultivan su propia hierba para ahorrar y no participar en un comercio que se encuentra penado por la ley. «Comencé a consumir a raíz de un accidente de tráfico, los dolores eran insoportables y fue el propio fisioterapeuta haciendo la rehabilitación quien me aconsejó que debía consumir marihuana para paliar el dolor», afirma esta vecina de Vigo.

Dice que en su caso los resultados fueron muy satisfactorios. «A la tercera calada el dolor desaparece», reconoce. Durante años consumía marihuana prácticamente a diario y, una vez recuperada de los golpes que sufrió por un atropello, ha estabilizado su consumo limitándolo a los fines de semana. «Es fantástica para liberar tensiones», asegura. «Hasta ahora no he notado ningún efecto secundario negativo sobre mi salud ni siento adicción, mientras que las pastillas y calmantes que tomé durante una larga temporada cuando estaba a tratamiento me destrozaron el estómago», asegura. 

Esta mujer de 42 años que reside en el centro de la ciudad se interesó por el cultivo de marihuana porque no tiene un empleo estable y carece de ingresos fijos. «Si lo compras en la calle, acabas gastándote mucho dinero sobre todo si consumes habitualmente, a parte de que no controlas la calidad del producto que te están vendiendo». 

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En el grow shop de Viva Maria le asesoraron sobre cómo hacer germinar las semillas. «Mi única posibilidad para seguir consumiendo es cultivarla», afirma. Nunca sale de casa con marihuana encima. Siempre la consume dentro de su vivienda para evitar  problemas.

Para el cultivo en interior existen armarios y sistemas de iluminación y aireación preparados, así como fertilizantes para favorecer un óptimo desarrollo de las plantas y un crecimiento de los cogollos con abundante resina, que es donde se concentran los canabinoides que producen los efectos de la marihuana en el organismo. A ella no le hicieron falta porque desde la ventana del ático en el que reside cerca de la calle Urzaiz la luz directa del sol da durante las suficientes horas diarias para satisfacer las necesidades de la planta, aunque también en este caso el éxito de la cosecha depende del tiempo, porque los días nublados no favorecen a este tipo de plantas. 

Autoflorecientes

María cultiva cada año dos ejemplares de una variedad autofloreciente que tarda unos dos meses en poderse cosechar. La cantidad que extrae de marihuana le permitirá consumir durante la mayor parte del año, aunque la que espera recolectar próximamente le durará menos porque piensa compartirla con una persona que padece cáncer. 

«Me alegra saber que mis plantas contribuirán a que una persona que está sufriendo mucho lo pueda llevar mejor», afirma.

Hay muchas formas de consumir marihuana. Ella prefiere fumarla mezclándola con las propias hojas porque dice que nota mejor los efectos. Lo que no hace es mezclarla con el tabaco, droga que considera que es más dañina y adictiva que la marihuana.

Su voz es una de las miles que se alzan en todo el país en favor de la legalización del cannabis. «Estoy convencida de que incluso hasta debería recetarla la Seguridad Social como un medicamento más porque sus efectos terapéuticos son comprobables, lo que beneficiaría a mucha gente y repercutiría en mayores ingresos para el estado», afirma.

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