¿Quién está detrás de la decena de disparos contra los cafés de la capital del cannabis? Las diferentes cámaras de seguridad graban la misma escena: un hombre encapuchado conduciendo una scooter para a la altura de la puerta del local, saca el arma del bolsillo y empieza a disparar. Después sale huyendo. Esto se ha repetido en más de la mitad de los coffeshops de Ámsterdam. Los dueños se han visto obligados a contratar seguridad adicional y ofrecer 25.000 euros de recompensa a quien ofrezca cualquier tipo de información que ayuda a atrapar a los agresores. La otra opción era cerrar el local.

La policía lleva investigando meses, pero no dan con los atacantes. Los dueños de los locales no tienen ni idea de por qué están siendo atacados. No han recibido ningún tipo de chantaje ni amenaza, y tampoco deben dinero a nadie. Eso es lo que al menos les han asegurado a los investigadores. “No tenemos problemas con nuestros proveedores, y todos sabemos bien con quién hacemos negocios. Esto es obra de un psicópata”, declaró un empresario.

El alcalde de Ámsterdam, Eberhard van der Laan, ha tomado una decisión: cerrar automáticamente y de forma indefinida cualquier coffeeshop que esté involucrado en un disparo. “Esto representa un riesgo para el orden público y la seguridad” ha advertido. Ante todo está la seguridad de los clientes, que aunque de momento solo haya habido un herido leve, los ataques no hacen más que aumentar cada semana. Hasta la fecha, van ocho locales cerrados en toda la ciudad tras ser víctimas de disparos.

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Los propietarios de estos negocios buscan alternativas para protegerse. Han contratado seguridad adicional, han instalado cámaras de vigilancia y se han puesto manos a la obra para encontrar información sobre los pistoleros. Cuatro cafeterías han puesto guardias de seguridad en la puerta durante toda la noche, otros mantienen las luces encendidas incluso a hora del cierre y el ayuntamiento ha puesto equipos de patrulla de moto que supervisan las zonas con objetivos potenciales.

También han pedido al Gobierno que busque otra opción en lugar de cerrar las cafeterías. “Esto significa que el propietario del coffeshop es víctima dos veces”, dicen. Incluso advierten de que esta medida puede provocar el efecto contrario, ya que abre la posibilidad a que aumenten los disparos como herramienta para eliminar a la competencia.

Según la policía, es “poco probable” que se trate de una decena de incidentes separados. En cuanto a los motivos detrás de los disparos, las fuerzas de seguridad trabajan con dos hipótesis. Podría ser la extorsión, para obligar a los propietarios de las cafeterías a comprar drogas solo de un proveedor en particular. O podría ser simplemente una forma de eliminar la competencia, forzando el cierre de los coffeeshop.

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