VITAMINA K

Si hasta hace relativamente poco tiempo hubiésemos preguntado a cualquier chaval por la Special K, no hubiese sabido contestar. Pero si esa pregunta la hiciéramos hoy, la respuesta sería muy diferente. La ketamina se ha difundido enormemente en éste último tiempo, pero aún así, siguen existiendo enormes lagunas sobre su origen y acción. A continuación intentaremos solventar alguna de ellas.

Origen

La ketamina, también recibe el nombre de K, vitamina K o Special K. En 1965 los laboratorios Parke & Davis lanzan la ketamina como agente anestésico bajo los nombres comerciales de Ketalin®, Ketalar® y Ketina® para uso humano y de Ketaset® para uso veterinario. La ketamina es un derivado de la fenciclidina o comúnmente llamado PCP, y fue el primer fármaco usado con una finalidad anestésica, pero la manifestación frecuente de alucinaciones desagradables y problemas psicológicos hizo que se limitara su uso.

 

Produce un estado de inconsciencia llamado anestesia disociativa, la cual se caracteriza por un estado de inmovilidad cataléptica de las extremidades, acompañado de una profunda analgesia, de pérdida de la capacidad de responder a los estímulos físicos dolorosos y de amnesia. La ketamina es un anestésico general, para uso intravenoso o intramuscular, con propiedades hipnóticas, analgésicas y amnésicas a corto plazo. Se utiliza como único anestésico en operaciones quirúrgicas superficiales o menores como en la cirugía ortopédica, cirugía ginecológica rutinaria menor, desbridamiento de quemaduras, operaciones dentales, etc.

 

Efectos buscados

Los efectos buscados del Special-K son prácticamente los mismos que en la fenciclidina (PCP): euforia, sensación de despersonalización, efecto analgésico y alucinaciones.

Efectos negativos

El consumo de ketamina produce entre otros los siguientes efectos no buscados: taquicardia, hipertensión, alteraciones del humor, agitación, amnesia y anorexia. Dosis elevadas de Special-K provocan consecuencias similares a las del PCP, fundamentalmente delirios, pseudoalucinaciones, cuadros psicóticos, catatonía y coma.

 

Mecanismo de acción y formas de empleo

La ketamina puede administrarse intravenosa, intramuscular, rectal, u oralmente. En uso recreativo también esnifada. La ketaminase administra normalmente unida a una benzodiazepina para reducir la incidencia y severidad de las reacciones de delirio.

 

Igual que las fenciclidinas, la ketamina produce una disociación electrofisiológica entre los sistemas límbico y cortical, que recibe el nombre de anestesia disociativa. La ketamina se une a las terminaciones dopaminérgicas en el núcleo accumbens y a los receptores NMDA. La ketamina, en estas estructuras, actúa como las anfetaminas, estimulando la liberación de dopamina e impidiendo su recaptación. De esta manera, los efectos farmacológicos de la ketamina se explican de un lado por su capacidad para estimular la liberación de la dopamina en la vía mesolímbica al mismo tiempo que la bloquea en la vía mesocortical. Los pacientes sedados con ketamina parecen despiertos y muestran poca depresión cortical. Al mismo tiempo, se bloquean las percepciones corticales de los estímulos externos (visuales y auditivos). También se embota la percepción del tiempo, mientras que la actividad del tronco cerebral no se afecta, por lo que las funciones cardíaca y respiratoria se preservan. Los reflejos faringo-laríngeos permanecen normales, al igual que el tono muscular. Estas propiedades hacen que la ketamina sea muy apreciada en algunos hospitales que carecen de anestesistas experimentados y en los países del tercer mundo, ya que permite la realización de operaciones sin necesidad de intubación, control de la ventilación y monitorización cardíaca sofisticada.

 

La ketamina aumenta la presión arterial y el gasto cardíaco por lo que puede ser extremadamente útil en casos de shock o para la inducción de la anestesia en casos de hipovolemia traumática.

 

Usos terapéuticos

La ketamina parenteral como agente anestésico único está indicado en los procedimientos diagnósticos y quirúrgicos en los que no sea necesaria una relajación del músculo esquelético. Es más adecuada para procedimientos cortos, pero puede ser utilizada en operaciones largas con dosis adicionales. También esta indicada para la inducción de la anestesia antes de la administración de otros anestésicos generales, o para potenciar los efectos de otros agentes como el óxido nitroso.

 

La anestesia con ketamina suele utilizarse en los siguientes procedimientos: desbridamiento, curas e injertos de quemados. Otros procedimientos quirúrgicos superficiales. Procedimientos diagnósticos y quirúrgicos del ojo, nariz y boca, incluyendo las extracciones dentales. Procedimientos diagnósticos y quirúrgicos de la faringe, laringe o tracto bronquial. Sigmoidoscopias y cirugía menor del ano y del recto. Procedimientos ginecológicos extraperitoneales. Procedimientos ortopédicos, como reducción de fracturas, amputaciones o biopsias. Cateterismos cardíacos. Procedimientos neurodiagnósticos como ventriculogramas, mielogramas o punciones lumbares

 

Dosificación

La inducción anestésica requiere entre 1 y 4 mg. por kilo de peso, mientras que la anestesia general se consigue con 9 a 13 mg. por kilo de peso. En usos lúdicos y en terapias psiquiátricas se emplean dosis bajas que fluctúan entre los 50 y los 150 mg. (en total); o dosis medias que fluctúan entre los 200 y los 300 mg. (en total).

 

Efectos psicológicos y fisiológicos

Su acción se inicia rápidamente cuando se administra por vía intramuscular o intravenosa y la máxima concentración plasmática se alcanza en 10 min. Cuando se ingiere por vía oral, no se absorbe bien y se produce, además, metabolización por efecto de primer paso, por lo que su biodisponibilidad es baja.

Los consumidores de ketamina experimentan un estado disociativo como si estuviesen fuera del cuerpo, con sensación de estar flotando. Dicho estado puede ser profundo, generando experiencias alucinatorias y dificultad para moverse, así como alteraciones de la percepción y aparición de flashbacks incluso meses después del consumo.

A dosis bajas los efectos se parecen a una borrachera por alcohol o sedantes, con pérdida de coordinación y dificultades para hablar y pensar, visión borrosa, etc. A dosis altas, puede producirse un viaje psicodélico muy fuerte, pudiendo aparecer delirios y pseudoalucionaciones, perdiéndose la noción de quién se es y de dónde y con quién se está, con pérdidas de la noción del tiempo y del reconocimiento de lo que pasa alrededor. Algunas personas se ven fuera de su cuerpo o piensan que han muerto o se van a morir.

La ketamina provoca una dependencia psicológica muy alta y una rápida tolerancia. Es una sustancia muy peligrosa. Puede provocar depresión respiratoria, paro cardíaco, trastornos de ansiedad, paranoias y su consumo de forma continuada, problemas de memoria, concentración y deterioro de otras habilidades. En estudios con voluntarios sanos, la ketamina induce síntomas similares a los de la esquizofrenia, con alteraciones de la percepción, reducción del rendimiento cognitivo, estados disociativos, dificultad para recordar palabras y disminución de la memoria inmediata.

Sus efectos más conocidos son los siguientes: euforia inicial. El cuerpo se entumece y paraliza. Náuseas y vómitos. Falta de coordinación, que hace imposible la realización de hasta las tareas más simples. Surge una sensación de ingravidez y de estar separado del cuerpo. Alucinaciones. La visión se agudiza y parece que se está en un túnel. Sentimiento de que lo que se experimenta es real. Analgesia. Suspensión del tiempo. Sentimientos de paz. Claridad de pensamiento. Separación del cuerpo.

 

Potencial de dependencia

Su uso continuo ocasiona tolerancia. Aunque no produce dependencia física, tienepotencial para crear dependencia psicológica.

 

Contraindicaciones

Debido a la capacidad de aumentar la presión intracraneal, la ketamina no se utiliza en personas con aumento de la presión intracraneal o en pacientes con lesiones intracraneales de masa. Asimismo, las personas con lesiones oculares abiertas no deberían recibir ketamina debido a su capacidad para aumentar la presión intraocular. La ketamina está contraindicada en personas con enfermedad coronaria ocon hipertensión pulmonar. Las alteraciones psiquiátricas son una contraindicación relativa del uso de la ketamina. No usar en alcoholismo, insuficiencia cardiaca, hipertensión arterial, asma o epilepsia.

 

Reacciones adversas

El efecto adverso más destacado que puede aparecer por el uso de la ketamina es un fenómeno conocido como delirio de emergencia. Este ocurre después de algunas horas de la anestesia con ketamina y se manifiesta con confusión, ilusiones y temor. El uso repetido de la ketamina produce progresivamente menos reacciones. Las mujeres y los pacientes con historia de alteraciones psiquiátricas tienen más probabilidad de experimentar el delirio.

 

Las reacciones adversas más frecuentemente registradas son: Cardiovasculares. Elevación de la presión arterial y de la frecuencia cardíaca, aunque a veces se han observado hipotensión y bradicardia, y ocasionalmente, arritmias. Respiratorias. Aunque usualmente la respiración es estimulada, se han descrito casos de grave depresión respiratoria o apnea. Se han producido laringoespasmos y otras formas de obstrucción de las vías aéreas. Oculares. Se han observado diplopía y nistagmus. Este anestésico también puede ocasionar una elevación de la presión intraocular. Digestivas: se han observado anorexia, nauseas y vómitos. Sin embargo ninguno de estos síntomas es excesivamente grave y permiten a los pacientes beber líquidos al poco tiempo de salir de la anestesia.

 

Interacción de drogas

La ketamina potencia el efecto de los agentes relajantes neuromusculares no despolarizantes. Cuando se utiliza con halotano la ketamina puede producir hipotensión. Los agentes inhalatorios prolongan la duración de la acción de la ketamina. Puede aparecer apnea cuando la ketamina se administra con un opiáceo. El uso conjunto de narcóticos o barbitúricos puede prolongar la recuperación de la anestesia con ketamina.

 

¿Qué hacer en caso de emergencia?

Las intoxicaciones agudas con ketamina provocan depresión respiratoria.La vía aérea debe permanecer abierta, y puede necesitarse succión para prevenir la aspiración. Puede requerirse asistencia respiratoria para mantener una ventilación adecuada, y a la vez suelen observarse convulsiones que se tratan con diazepam.Es necesario el aislamiento para reducir la estimulación sensorial. Si la persona está demasiado agitada y hay posibilidad de que ésta se lesione, puede recomendarse el uso de correas de seguridad. Por otra parte la desintoxicación se realiza mediante el lavado gástrico. La orina se acidifica durante 10 a 14 días para eliminar toda la ketamina remanente en el organismo. Esto hace necesario acudir a un hospital inmediatamente.

Esta sección farmacológica está abierta a todos vosotros. Para cualquier duda o inquietud podéis escribir a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. y gustosamente os iré respondiendo en sucesivas entregas.

 

 

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