Situación actual del cáñamo industrial en España

El cáñamo industrial vuelve a crecer con fuerza en España, donde se está produciendo un resurgimiento de su cultivo. Esta planta ya crecía silvestre y se cultivaba en muchos lugares del planeta mucho antes de que hubiese leyes que regulasen su cultivo. Durante miles de años se ha utilizado por sus propiedades nutritivas y beneficios para la salud, y como materia prima en la elaboración de innumerables productos alimenticios, textiles y medicinales.

por Sensi Seeds

Campos de cáñamoCampos de cáñamo

A través de la experiencia, y ayudados por el sentido común, hemos llegado a la conclusión de que la agricultura ecológica y sostenible es, además de factible y productiva, de suma importancia para garantizar la vida humana en el planeta en el futuro y la base para un desarrollo equilibrado a largo plazo. Resulta evidente que necesitamos cultivos locales mejor adaptados a las condiciones medioambientales, que sean más resistentes, que requieran un mantenimiento bajo y cuyos costes sean mínimos. Necesitamos materias primas sostenibles, alternativas al petróleo y a la madera. El cáñamo es la solución a nuestras necesidades.

¿Qué es el cáñamo?

El cáñamo es la planta más utilizada por la humanidad desde hace 100.000 años y proviene de la misma planta que la marihuana (Cannabis sativa L.). En el siglo XX se identificaron tres variedades de la especie herbácea Cannabis sativa L.: sativa, índica y ruderalis. A partir de las variedades sativa y ruderalis, y mediante unos cuantos años de selección genética, se han conseguido variedades que apenas contienen THC (tetrahidrocannabinol) por lo que presentan nulos efectos psicoactivos.

Así pues, utilizamos el término cáñamo para referirnos a las variedades de Cannabis sativa L., que no implican psicoactividad alguna, cultivadas para fines industriales con el fin de obtener materias primas.

Aplicaciones y propiedades del cáñamo

Las aplicaciones y propiedades de esta planta milenaria, considerada como una de las más nobles que pueblan la tierra y que a día de hoy es tan desconocida, son innumerables, excepcionales y proporcionan un sinfín de alternativas en todos los campos. Ropa, comida, casa, muebles, aceite nutritivo, forraje para animales, biomasa para calefacción, jabón, aislantes, plásticos, pinturas y barnices, combustibles, campos de cultivo para purificación del agua, enriquecedor del suelo... son algunas de las muchas aplicaciones que podríamos darle a esta planta hoy en día. Asimismo, sus propiedades terapéuticas y medicinales resultan innegables.

Las grandes ventajas económicas, ecológicas y sociales que ofrece el cáñamo industrial frente a otros materiales son totalmente verificables. Se puede utilizar como materia prima para la elaboración de más de 25.000 productos biodegradables. El cultivo de esta planta, de forma habitual, nos permitiría conseguir a bajo coste tres materias primas: las semillas, la fibra y la pulpa, para cuatro usos básicos: alimentación, fibra, energía y medicina. Su cultivo es fundamental para la salud pública y el medioambiente, entre otras razones porque es la planta que más biodiversidad crea a su alrededor.

Ventajas ecológicas y beneficios agrícolas del cáñamo

Las semillas de cannabis, conocidas como cañamones, son el alimento vegetal con mayor valor proteínico (un 34 % aproximadamente) y contiene ácidos grasos esenciales, Omega3 y Omega9, que son muy útiles para prevenir artritis y reumatismos, entre un gran número de enfermedades crónicas. El aceite de las semillas se usa en la preparación de alimento para el ganado. Las semillas de cáñamo pueden utilizarse para hacer leche de cáñamo y son también un complemento alimenticio para ensaladas y batidos. El polvo de proteína de cáñamo se obtiene de las semillas y es de gran calidad en términos de composición de aminoácidos. Las hojas de cáñamo, crudas o en zumo, tienen un alto contenido en vitaminas y minerales, y en su composición contienen compuestos nutrientes no psicoactivos, antiinflamatorios y anticancerígenos, tales como el cannabidiol (CBD). Se consideran el alimento más completo que puede encontrarse en una sola planta, capaz de prevenir enfermedades.

Con el cáñamo se elaboran fibras textiles (estopa) y cuerdas de gran resistencia y ligeras de peso. Se considera la fibra textil de origen vegetal más larga, suave y resistente. Los tejidos y telas elaboradas con cáñamo pueden presentarse en diferentes calidades de suavidad, llegando a ser más suave que el algodón. Además, es más aislante, fresca, absorbente y duradera. En una hectárea dedicada al cultivo de cáñamo se puede producir el doble de fibra que en una dedicada al algodón. La fibra de cáñamo necesita menos productos químicos durante su procesamiento y no requiere de los numerosos pesticidas que se utilizan para el algodón y que dañan los suelos.

Con el aceite de sus semillas se elaboran combustibles ecológicos (biocombustibles) y lubricantes. El uso del cáñamo como biocombustible es de gran interés, junto a otros aceites vegetales, en especial porque el CO2 liberado por su combustión es el mismo que el que consume la planta durante su crecimiento, lo que significa que la contaminación es prácticamente nula y que el propio ciclo es capaz de reabsorberla. Los biocombustibles (biodiésel) pueden utilizarse directamente en un motor diésel, con o sin mezcla de diésel petrolífero.

También se hacen materiales de bioconstrucción (cañamiza) y bioplásticos de gran resistencia y gran capacidad aislante. Las fibras del cáñamo unidas constituyen un aislante térmico y acústico regulador de la humedad. Cualquier material elaborado con plásticos o con madera puede reproducirse con éxito a partir de las plantas de cáñamo, siendo además biodegradable y reciclable. El aglomerado elaborado con cáñamo es un 50% más resistente que el de madera. Los materiales plásticos elaborados con cáñamo son extremadamente resistentes, como ya demostró Henry Ford en 1941 al fabricar la carrocería de un modelo de automóvil con cáñamo y habas de soja (además utilizaba aceite de cáñamo como combustible). Actualmente, muchas de las piezas plásticas, textiles y del material aislante de los coches de Audi y BMW, entre otras marcas, se fabrican con fibra de cáñamo.

La pulpa o fibra cruda se usa para la elaboración de celulosa y papel. El cáñamo representa una alternativa a la deforestación causada por la industria papelera, porque crece rápidamente y se corta cada año como otros cultivos agrarios, produciendo un gran tonelaje anual de celulosa, fibras y aceites al mismo tiempo, sin tener que talar árboles, que causa un mayor impacto ecológico y crecen más lentamente. Una hectárea de cáñamo puede producir cuatro o cinco veces más material que una de árboles. El papel de cáñamo es más resistente que el de pulpa de madera y no requiere ni ácidos ni cloro. Además, puede reciclarse hasta siete veces, mientras que el convencional de madera sólo se recicla cuatro.

En resumen, el cultivo de cáñamo no necesita pesticidas ni herbicidas, proporciona un rendimiento elevado y mejora la estructura del suelo, dejándolo limpio, sano y estructurado en profundidad, gracias a su raíz pivotante. No exige cuidados entre siembra y cosecha, y presenta una gran tolerancia ante las plagas y enfermedades. Desde luego, su cultivo podría ayudar a paliar el hambre en muchos lugares del planeta ya que produce entre 1-1,5 toneladas de semillas por hectárea, altamente nutritivas. Además, el cáñamo no solo es resistente al incremento de radiaciones ultravioleta producidas por el estado actual de la capa de ozono, sino que crece mejor y produce más resina, por lo que convertir el cáñamo en biomasa frenaría la contaminación planetaria al mismo tiempo que crearíamos una energía independiente, que nos permitiría prescindir del petróleo y sus derivados.

La cosechaLa cosecha

Historia del cultivo de cáñamo en España

El cultivo de cáñamo ocupaba un lugar importante entre los cultivos tradicionales de la península ibérica y en España se cultivó durante varios siglos. El cáñamo es una tradición española que trajeron los árabes desde China hace 1.500 años. En el 1150 los musulmanes establecieron los primeros molinos de hilado y enriado en la ciudad de Játiva, en Alicante, y usaban la fibra como materia prima. Pronto, se construyeron más molinos en Valencia y Toledo.

Al sur de la actual Comunidad Valenciana, en la Vega Baja del Segura, se encuentra Callosa de Segura, una ciudad cuya historia y economía están vinculadas al cáñamo desde la Edad Media. Cuenta entre sus títulos con el de "Ciudad del cáñamo" y con la de "Escuela de los trabajos del cáñamo", en la que se enseña todo el proceso, desde la plantación de la semilla, hasta la producción de hilos y cuerdas, además de un museo dedicado a esta fibra, el "Museo etnológico del cáñamo y de la huerta".

En el siglo XV, los barcos con los que Colón llego hasta las Américas transportaban 80 toneladas de cáñamo entre cuerdas, redes, velas y otros útiles navales. Más tarde, en el siglo XVI, Carlos V encargó su flota de guerra a los astilleros barceloneses con la condición de que las jarcias, velas y cuerdas fuesen elaboradas con cáñamo de Tarragona, Lérida y Balaguer, famoso por su gran resistencia al agua salada.

Los gobiernos del siglo XVIII mantuvieron la protección al cáñamo cultivado en las vegas de Granada y del Segura para consolidar la producción nacional mediante medidas que fueron reinstauradas por el general Primo de Rivera en 1927. Durante la Guerra Civil Española (1936-1939) llegó a experimentar un auge significativo. Pero en 1937 Estados Unidos prohibió el uso del cáñamo con el fin de favorecer el algodón y las fibras sintéticas, y ya sabemos cómo la prohibición se extendió por el mundo.

A lo largo del siglo XX, España ha firmado la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes, el Convenio sobre Sustancias Sicotrópicas de 1971 y la Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas de 1988, que censuran la siembra, producción y comercio del cannabis como droga, pero no restringen la producción de cáñamo industrial.

Situación actual del cáñamo industrial en España

Actualmente, la Unión Europea (UE) permite la producción de cáñamo industrial y hortícola cuando el contenido en tetrahidrocannabinol (THC), el elemento psicoactivo que contiene, se encuentra por debajo del 0,2% (tradicionalmente el límite estaba fijado en 0,3% pero fue modificado en 2002), ya que hay subespecies y variedades de Cannabis sativa L. que contienen entre 0,5 y 5%, de las que se obtienen la marihuana y el hachís. En este sentido, el Real Decreto 1729/1999 del 12 de noviembre de 1999 autoriza 25 variedades de cáñamo industrial para el cultivo en España. Las semillas de estas variedades tienen que estar certificadas por la UE para que su cultivo sea legal. El Real Decreto también establece las normas para conceder las subvenciones económicas para el lino y el cáñamo destinados a la producción de fibras.

Todos los agricultores que quieran poner en marcha un cultivo de cáñamo industrial deben tener en cuenta que el manejo del cultivo varía dependiendo de la variedad, del lugar donde se cultive, de las utilidades y usos que se le quieran dar. Aunque existen unas pautas generales, el producto final (cantidad de resina, número de hembras, longitud de las fibras, cantidad de semilla...) cambia enormemente según qué pautas de cultivo se sigan. Por lo tanto, es muy importante adquirir los conocimientos sobre las formas correctas de sembrar, cosechar y transformar las diferentes materias primas que se obtienen de esta planta.

En lo que respecta a la maquinaria necesaria a lo largo del proceso, en España se llevan muchos años modificando máquinas de otras industrias, como del yute o del sisal, pero este año ya se han fabricado máquinas desfibradoras o descortezadoras propias que, por el momento, están cubriendo las necesidades de crecimiento en España hasta que exista una industria correcta de trasformación de fibras a celulosa de papel, secaderos de semillas, etc.

Semillas de cáñamoSemillas de cáñamo

Los cáñamos más conocidos de España proceden de las provincias de Barcelona, Lérida, Valencia, Alicante y Castellón de la Plana, siendo los más apreciados los de Levante (Valencia y Alicante) y sobre todo los de Orihuela por sus fibras blancas, suaves, flexibles y resistentes, aptas para fabricación de entramados finos. En Aragón y Navarra también se cultiva cáñamo pero sus fibras son vastas por lo que se sólo utilizan para la fabricación de telas gruesas (sacos) cuerdas y alpargatas. La producción media anual de cáñamo común en España la encabezan las provincias de Teruel, Alicante, Lérida, Castellón, Valencia, Murcia, Barcelona, Segovia, Albacete, Huesca, Zaragoza, Guadalajara, Soria y Baleares.

Obstáculos para el futuro prometedor del cáñamo industrial en España

El cáñamo industrial tiene un gran futuro por delante en España, aunque de momento se sigue enfrentando tanto a la ignorancia y desconocimiento, general y de las autoridades competentes, como a los intereses de una serie de industrias grandes y potentes, como la textil o la del acero, que no tienen ningún interés por el potencial del cáñamo y que harán todo lo posible por no perder mercado. Los agricultores, productores y comerciantes de cáñamo industrial coinciden en resaltar su enorme potencial, pero también lamentan tener que hacer frente a un posible arresto o a la incautación de mercancías, a pesar de ser un cultivo subvencionado.

El 8 de julio de 2014, la Guardia Civil detenía al propietario de una plantación en Calahorra, un pueblo de la comunidad de La Rioja, por cultivar sin licencia 24.000 plantas de cáñamo industrial. Otros productores han sufrido el decomiso de sus envíos de cáñamo industrial porque las autoridades los han confundido con marihuana con el subsiguiente perjuicio para el negocio y los clientes. También es muy conocido el caso del agricultor de cáñamo granadino Juan Zurita, detenido en varias ocasiones por delitos contra la salud pública, que vio su causa archivada por un juez en 2007. A Juan Zurita se le intervinieron 20 kg en Málaga y, más tarde, otros 7 kg de cáñamo en Albacete, donde pasó 3 días arrestado. Parece que aunque se cumplan rigurosamente todos los requisitos legales, los agricultores siembran con cierto temor a que las autoridades intervengan en algún momento.

El problema es que para la Guardia Civil un paquete de hojas de cáñamo industrial tiene el mismo aspecto y olor que otras variedades, como la marihuana. Si las autoridades detectan, por ejemplo, el envío o recepción de un paquete de hojas de cáñamo, los resultados de sus primeros análisis dan positivo ya que ubican cualquier traza existente de THC, por pequeña que sea. Entonces se activa un protocolo de incautación y posterior remisión de las muestras a las autoridades sanitarias para un segundo análisis en laboratorio. Mientras se comprueba si el cannabis respeta o no los límites legales de sustancia psicoactiva, el producto puede permanecer decomisado durante semanas o meses.

Conclusión

Hablamos de lo que podría ser una verdadera revolución verde, que ayudaría a disminuir enormemente el desempleo en el mundo rural en estos momentos de crisis económica. El cultivo de cáñamo para obtener su fibra acabaría con la hegemonía de las multinacionales textiles y papeleras para devolvérsela a las comunidades locales. Esto, a su vez, activaría el movimiento de dinero, estimulando una economía sana. Las autoridades de todos los países serían conscientes de las cantidades ingentes que se recaudarían en ingresos por tasas, sin tener que subir los impuestos.

Hablamos de una economía verde real, basada en los recursos agrícolas para suministro de la industria, que haría que surgiera un sistema de producción local diversificado, un mercado libre y democrático. Además, el cultivo del cáñamo es una alternativa real en zonas deprimidas desde un punto de vista agrícola, ya que es un cultivo muy útil para recuperar zonas de cultivo ahora abandonadas y esquilmadas. En definitiva, hablamos de aumentar y favorecer el desarrollo social, promover la creación de empleo y asegurarnos de la conservación de la flora y la fauna que nos rodean en este mundo en que vivimos, todo gracias a una misma planta, el cáñamo, el cannabis… ¡la marihuana!

 

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