Riesgos asociados al consumo de éxtasis (I)

Por Fernando Caudevilla

Los peligros para la salud relacionados con el éxtasis (muertes, daños sobre el sistema nervioso, enfermedades psiquiátricas) son la faceta más conocida de esta sustancia para el público en general. La mdma, como cualquier otra sustancia (un fármaco de prescripción médica o una droga) puede producir efectos que causen graves daños a la salud o lleguen a poner en peligro la vida. Estos aspectos merecen un análisis detallado y una explicación en profundidad para poder estimar los riesgos en su justa proporción. Si se sobrestiman, muchos consumidores pueden sentirse engañados y perder la confianza al sentir cómo su experiencia personal contradice las informaciones alarmistas. Si se minusvaloran es más probable que algunas personas adopten comportamientos arriesgados o imprudentes que pongan en riesgo su salud.

Cuando la mdmaes utilizada por una persona sana y en las dosis recomendadas la aparición de reacciones adversas graves es muy poco frecuente, aunque posible. En la gran mayoría de los casos la toxicidad aparece tras tomar dosis excesivas de mdma, a veces mezclada con otras drogas distintas, y/o no guardar una serie de precauciones básicas. No se conocen casos de toxicidad al administrar la sustancia en ensayos clínicos ni en relación con su uso terapéutico. El hecho de que la práctica totalidad de los casos conocidos estén en relación con el uso recreativo sugiere que hay muchos factores no dependientes de la propia sustancia que influyen en la toxicidad.

Golpe de calor.

El organismo humano necesita mantener su temperatura dentro de unos límites muy estrechos. Para mantenerse alrededor de los 37º c, el cuerpo dispone de mecanismos que se activan para producir o eliminar el calor cuando varía la temperatura externa. En circunstancias extremas de temperaturas muy altas, elevada humedad y falta de ingesta de líquidos frescos, el organismo puede llegar a perder la capacidad de autorregular su temperatura. En un principio puede aparecer dolor de cabeza, mareo, palidez en la piel, dificultad para respirar, náuseas y vómitos. Pero, si la temperatura del cuerpo sube unos pocos grados centígrados, se puede producir un colapso general del organismo de consecuencias mortales.

Los niños y sobre todo los ancianos son las personas más susceptibles de sufrir un golpe de calor (hipertermia). En Francia, durante la ola de calor de agosto de 2003 se contabilizaron más de 2.500 muertes en quince días directamente provocadas por un golpe de calor. Se conocen cientos de casos de golpe de calor en personas expuestas a altas temperaturas por motivos laborales (agricultores, militares…). La hipertermia es, además, una de las causas más frecuentes de muerte súbita en atletas, ciclistas y futbolistas.

Con respecto a los golpes de calor relacionados con el éxtasis, se conoce que la mdmacuando se toma a las dosis habituales no eleva la temperatura del cuerpo por sí misma, pero disminuye la capacidad del cuerpo para autorregularse ante cambios bruscos de la temperatura en el ambiente. En los últimos veinte años se han documentado unos setenta casos en todo el mundo de golpe de calor asociado al éxtasis, aunque es probable que los casos no comunicados sean más. La mayoría de las veces la hipertermia está en relación con dosis excesivas de mdma, condiciones de calor ambiental y humedad elevadas y ejercicio físico muy intenso (personas que bailan durante muchas horas en discotecas abarrotadas y con deficientes condiciones de ventilación). También se conocen casos de hipertermia en personas que han tomado entre treinta y cincuenta comprimidos de golpe con intención suicida. De forma anecdótica existen unos pocos casos en los que el golpe de calor apareció tras dosis normales en ausencia de ambientes cálidos.

Algunos científicos opinan que ciertas personas son más propensas a padecer este tipo de efectos y han relacionado su aparición con problemas en una de las enzimas encargadas de degradar la mdma. Se sabe que la enzima cyp 2d6 funciona de forma defectuosa en el 3-10% de las personas de raza blanca. En estas personas la mdmaactuaría durante más tiempo en el organismo y las dificultades para eliminarla serían mayores, favoreciendo el riesgo de intoxicación. Sin embargo, hay muchas objeciones a esta hipótesis. En primer lugar, se sabe que son muchas las enzimas implicadas en la degradación de la mdmaen el organismo. Si el mal funcionamiento de la enzima fuera la única causa, el número de casos esperables de muertes y casos de toxicidad grave sería mucho mayor que los que se producen en realidad. No se encontró ni un solo caso de enzima defectuosa en un estudio sobre siete intoxicados graves por mdma (O'Donohoe et al., 1998). Aunque el número de casos de este estudio es muy bajo, al menos indica que la deficiencia de actividad en la cyp 2d6 no es una condición necesaria ni suficiente para que aparezca toxicidad.

Hiponatremia.

Tras la aparición de los primeros casos de hipertermia se extendió el mensaje de que para protegerse de este riesgo es necesario beber abundantes líquidos mientras se está bajo los efectos del éxtasis. En efecto, evitar los ambientes excesivamente calurosos, descansar de vez en cuando y mantenerse hidratado son medidas que reducen el riesgo de golpe de calor. Pero una hidratación excesiva también puede dar lugar a problemas.

La mdma actúa sobre uno de los mecanismos que tiene el cuerpo para eliminar los líquidos (hormona antidiurética), dificultando su expulsión. Algunos consumidores, en su afán de evitar el riesgo de hipertermia, pueden llegar a beber enormes cantidades de agua. Como resultado, el agua se retiene en el organismo y se diluyen los componentes de la sangre, especialmente el sodio (hiponatremia). Los primeros síntomas suelen ser mareo y confusión. Si el trastorno persiste y el agua entra en las neuronas del cerebro, se produce un aumento de volumen (edema cerebral) que puede llegar a afectar a los centros de control de las funciones vitales, llevando a la muerte.

Hasta el momento se han registrado y estudiado en el mundo unos veinte casos de hiponatremia, cuatro de ellos con resultado mortal (Budisavljevic et al., 2003). Todos ellos son mujeres jóvenes (que, por cuestiones hormonales, parecen estar más predispuestas a estos efectos) que habían bebido enormes cantidades de agua, llegando hasta los diez litros en algunos casos.

Toxicidad hepática.

Hay datos que señalan que el éxtasis puede causar daño en el hígado de algunas personas. Se han comunicado casos de hepatitis (inflamación del hígado) e ictericia (coloración amarillenta de la piel) después del consumo de éxtasis en personas jóvenes sin historia previa de consumo excesivo de alcohol ni signos de hepatitis infecciosa. Muchos de estos casos se recuperan de forma espontánea al dejar de consumir la sustancia pero en otros se ha producido un fallo del hígado que ha obligado a realizar un transplante. En general, el daño en el hígado se produjo después de consumos repetidos, aunque hay también casos descritos tras haber tomado uno o unos pocos comprimidos.

La toxicidad hepática de la mdmaen altas dosis está demostrada en animales de experimentación, por lo que muchos de estos casos corresponden a daños producidos por esta sustancia. Pero la gran variedad de manifestaciones que tiene la toxicidad por éxtasis en humanos sugiere que, en algunos de ellos, la presencia de posibles adulterantes pueda ser una explicación. Como anécdota, podemos señalar el caso de seis jóvenes alemanes que en 1997 tuvieron problemas hepáticos tras tomar mda en una fiesta. La sustancia que habían consumido no era metilendioxianfetamina sino metilendianilina, un producto químico utilizado en la fabricación de espumas de poliuretano cuyas siglas son las mismas que las de la droga (Tillmann, 1997).

IV.4. Otros efectos tóxicos de tipo físico.

Como todas las sustancias con acción estimulante, la mdmaincrementa la frecuencia del latido cardíaco y eleva la tensión arterial. La aparición de crisis de hipertensión, angina, infartos de miocardio, hemorragias y trombosis cerebrales, etc., es posible aunque, como en los casos anteriores, las dosis, circunstancias del consumo y mezcla con otras drogas son factores de importancia.

En algunos consumidores muy intensivos se han descrito problemas dentales debido al desgaste de los dientes producido por una tensión de la mandíbula potente y mantenida. También se han descrito otras complicaciones (dermatológicas, hematológicas, urológicas, neurológicas, oftalmológicas, renales, reumáticas…), pero se trata de casos aún más aislados y esporádicos.

IV.5. Problemas psiquiátricos.

Se ha relacionado el consumo de mdma con la aparición en algunos consumidores de ciertos trastornos psiquiátricos. Los casos más numerosos son aquéllos relacionados con psicosis, depresión, trastornos de ansiedad y trastornos del sueño, aunque también se conocen casos de suicidio, flashbacks (reexperimentación involuntaria de los efectos), manía, agresividad y trastornos disociativos, entre otros.

Sin embargo, la relación entre las drogas y los problemas de salud mental es una cuestión muy complicada y en muchas ocasiones resulta difícil conocer si el consumo de una determinada sustancia es causa, consecuencia o no guarda ninguna relación con el desarrollo de un determinado trastorno psiquiátrico. La edad en la que muchas personas empiezan a consumir drogas coincide con la edad en la que se manifiestan muchas enfermedades mentales. Por otro lado, las frecuencias de consumo de todas las drogas son mayores entre las personas que padecen enfermedad mental en comparación con la población general. En ocasiones el uso de drogas puede suponer un intento más o menos inconsciente de automedicación ante los primeros síntomas de una enfermedad mental.

Los estudios de seguimiento de poblaciones son los más adecuados para investigar este tipo de cuestiones, aunque se trata de estudios muy costosos y complicados de llevar a cabo. Consisten en reclutar a un número amplio de personas a quienes se lleva un seguimiento durante años sobre las variables que se quieren estudiar, en nuestro caso consumo de éxtasis y aparición de enfermedades mentales. Sobre este asunto y con este diseño, hasta el momento sólo existen los resultados de una investigación (Lieb, 2002), llevada a cabo durante cuatro años en la ciudad de Munich sobre 2.462 jóvenes de entre 14 y 24 años para averiguar la relación entre el uso de mdma y la salud mental de los consumidores. Entre los usuarios de éxtasis los problemas de tipo psiquiátrico (trastornos afectivos, depresión, ataques de pánico, fobias, trastornos de la alimentación…) se presentaron con una frecuencia hasta tres veces mayor que entre los no consumidores. Pero, al analizar la secuencia en el tiempo, se observó que en el 88,4% de los casos la enfermedad mental estaba ya presente antes del consumo de éxtasis. Según los resultados de este estudio, la relación entre éxtasis y enfermedad mental no consistiría en que la mdmacause enfermedad, sino que las personas con enfermedad psiquiátrica tienen una mayor tendencia a usar éxtasis. En cualquier caso, sería conveniente confirmar estos resultados con otras investigaciones antes de dar por zanjada la cuestión.

El sistema de la serotonina desempeña un papel importante en el control de determinadas funciones como el sueño, el apetito o el estado de ánimo. Los trastornos depresivos están asociados con frecuencia a niveles bajos de serotonina y muchos fármacos utilizados en su tratamiento actúan sobre este sistema. Los estudios de experimentación en animales muestran que dosis muy elevadas o muy repetidas de mdma producen alteraciones duraderas en las neuronas del sistema de la serotonina. No se ha demostrado que este hecho tenga repercusión en el consumo ocasional de dosis habituales en humanos, pero las personas que toman grandes cantidades durante varios días o con tendencia a la depresión pueden estar más expuestas a estos riesgos.

Desde un punto de vista psicológico, la mdma puede alterar el equilibrio de la mente a través de la liberación de emociones y experiencias reprimidas. En palabras del psiquiatra Karl Jansen, «el modelo psicodinámico sostiene que el material causante de ansiedad que es inaceptable para el yo consciente se reprime en el inconsciente, levantándose defensas contra él. La mdmase ha usado en terapia para eliminar estas defensas. ¿Pero qué sucede si estas defensas psicológicas son eliminadas en un contexto no terapéutico? Es posible que parte de este material no pueda volver a ser reprimido (…). Por ejemplo, si durante una experiencia con mdma una persona descubriera que ha sido víctima de abusos sexuales durante la infancia, el hecho sería completamente traumático para la mente. Las posibles consecuencias incluirían la gama de síntomas asociados con las neurosis: ansiedad, trastornos del estado de ánimo, insomnio, pesadillas, abuso de drogas para intentar anestesiar el dolor y trastornos disociativos o de conversión» (Jansen, 2001).

Por otro lado, conviene señalar que ninguna enfermedad mental está producida por una única causa, sino por la concurrencia de distintos factores. Un claro ejemplo de esto podemos verlo en la serie de casos de trastornos psiquiátricos relacionados con éxtasis más amplia de todas las publicadas en la literatura científica (McGuire, 1994). En tres hospitales británicos se encontraron trece casos de enfermedad mental (psicosis, trastornos de pánico, insomnio…) en un período de dos años. Pero siete de ellos ya habían presentado problemas psiquiátricos con otras drogas (cannabis, lsd, cocaína…) y en ocho casos existía una historia familiar de esquizofrenia, abuso de alcohol y drogas, depresión y trastornos de la personalidad. Así, aunque la mdmapueda contribuir al desequilibrio psicológico de personas predispuestas, no existe ningún dato epidemiológico que apunte hacia un incremento de problemas mentales causados por esta sustancia en la población general.

En el próximo capítulo abordaremos aspectos relacionados con la neurotoxicidad, la tolerancia y la mortalidad, entre otros aspectos de riesgo asociados al consumo de MDMA

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Capítulo II - Capítulo III

 

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